martes, 23 de abril de 2019

HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL



ROWLING, J. K.
Barcelona: Emecé Editores, 2000.

Si bien prefiero hacer reseñas sobre libros escritos originalmente en español, voy a hacer con este (y tal vez con algunos otros más adelante) una excepción, porque estoy convencido de que la obra de J. K. Rowling ha ayudado como pocas a convertir a muchos niños y jóvenes en lectores, o grandes lectores, incluso. Y también porque sé que con una recensión de esta novela estoy contribuyendo al fomento y promoción de la lectura, una tarea a la que este blog está abocada.

El libro de J. K. Rowling cuenta una historia que ya es muy conocida, pero que igual resumimos: Harry Potter pierde a sus padres a temprana edad y se aloja en casa de sus tíos. Ni estos ni su hijo consentido (Dudley) lo tratan bien. Pero cuando Harry Potter se molesta le ocurren cosas extrañas y vergonzosas a quienes lo incomodan o maltratan, porque tiene poderes especiales de los que él mismo no se percata aún. 

Un día llegó una carta a su casa en la que se le informa de que dispone de un puesto para estudiar en el Colegio Hogwarts de Magia, que sus tíos trataron de ocultarle en vano (no querían que se entere que era un mago y no un muggle [«gente no mágica»] como ellos). Así, Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts, llegó un día a casa de los Dursley para llevarse a Harry Potter a cumplir su destino. 

En la escuela, conocerá a Ron Weasley y Hermione Granger (quienes serán sus compañeros de aventuras), otros condiscípulos y también a los profesores de magia, y escuchará hablar del malvado Voldemort. Allí aprenderá los rudimentos para ser un buen mago, se convertirá en un gran jugador de quidditch y descubrirá que alguien quiere adueñarse de la piedra filosofal, algo que al final Harry Potter y sus amigos lograrán impedir, y salvarán así al mundo de los magos al que pertenecen. 

La red está poblada de reseñas sobre esta novela de J. K. Rowling, he leído varias de ellas (que prefiero no citar) con un resumen (que sí está bien elaborado) que casi todas repiten, y con comentarios y descripción de personajes que se quedan en la epidermis. Ninguna de ellas habla del uso de elementos propios del género policial en la novela ni de su final inesperado, posiblemente no lo hayan notado, o tal vez quedaron deslumbrados por la pirotecnia asombrosa de fantasía y color, y olvidaron mencionarlo. 

Busqué una reseña más seria y mejor elaborada, pero no encontré ninguna en el buscador de Google (tal vez ocurra ello con una búsqueda más exhaustiva). Solo hallé un informe de lectura que tampoco cito por ser de uso restringido y no haber podido leerlo. Esta entrada aspira fundamentalmente a decir algo nuevo al respecto. 

Lo bien escrito de este libro ayuda a explicar y entender por qué ha obtenido 24 premios (según Lindsay Fraser en su libro J. K. Rowling vista por J. K. Rowling) y se ha convertido en un boom de ventas (está en la lista de los diez libros más vendidos de la historia, según el diario ABC de España, véase: https://tinyurl.com/y6os83pj) en uno de los sectores en donde los lectores son más difíciles de complacer: el infantil y juvenil. 

Pero hay además otro detalle digno de resaltarse: en este primer libro de la saga, no se menciona nunca, ni es parte de la trama el amor de pareja. Y que un libro dirigido principalmente a los jóvenes se prive de ese tema representa todo un reto y hace que ponga en grave riesgo su posibilidad de ser leído y aceptado por sus lectores, y el libro superó con creces ese reto. 

Lo que sí hay en el libro de J. K. Rowling es el amor filial, y el que más destaca es el de la madre de Harry Potter por su hijo. Esto se observa cuando Dumbledore le explica a Harry Potter la razón por la que el profesor Quirrell no podía tocarlo sin lastimarse:

—Tu madre murió para salvarte. Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de tu madre hacia ti deja marcas poderosas. No una cicatriz, no un signo visible… Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección. Eso está en tu piel. Quirrell, lleno de odio, codicia y ambición, compartiendo su alma con Voldemort, no podía tocarte por esa razón. Era una agonía el tocar a una persona marcada por algo tan bueno (2000: 245 y 246). 

Y lo que también impresiona de este libro es que despliega un amplio abanico de cosas nuevas salidas de la imaginación de la narradora, con los cuales se podría escribir todo un glosario de neologismos relacionados con los animales, objetos, instrumentos de magia, libros, etc. Y son tantos que he perdido la cuenta, pero baste un ejemplo para mostrar ello:  

Un lechuzón entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela. Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo blanco.
—¡Es una Recordadora! —explicó—. La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Miren, uno sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja… oh… —se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata— … es que has olvidado algo (2000: 124). 

Y se siente natural y no forzado ese mundo de la magia que crea y que no deja de sorprender con cada objeto mágico o libro de hechicería o estudio de magia mencionado. Y en esto último se observa claramente la influencia de Jorge Luis Borges, quien también gustaba de citar libros y autores salidos de su imaginación. Un ejemplo claro de ello lo vemos en la lista de útiles escolares con una relación de ocho libros que Harry Potter debe adquirir para su formación como mago:

     El libro reglamentario de hechizos (clase 1), Miranda Goshawk.
     Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.
     Teoría mágica, Adalbert Waffling.
     Guía de transformación para principiantes, Emeric Switch.
     Mil hierbas mágicas y hongos, Phyllida Spore.
     Filtros y pociones mágicas, Arsenius Jigger.
     Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Newt Scamander.
     Las fuerzas oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentin Trimble (2000: 62). 

Por lo señalado, la autora ofrece con esta novela, además, un compendio de lo que una mente creativa puede hacer con muchas lecturas. No creo que alguien que sepa suficiente de literatura pueda desaprobar este libro, salvo que se valga para ello de criterios ideológicos o religiosos extremistas. 

Pero lo que no han percibido algunos de ellos es que la historia también transmite a su manera valores, aunque no sea ese su objetivo principal. Esto se puede percibir claramente en las siguientes líneas en que Harry Potter lucha por evitar el regreso de Voldemort, porque tiene la convicción y el deseo de no pertenecer nunca al «lado tenebroso», y hace ello a pesar de las consecuencias que podría acarrear esa decisión, lo que convierte ello en un acto de gran valentía y de buena voluntad:

—Iré esta noche y trataré de llegar antes y conseguir la Piedra.
—¡Estás loco! —dijo Ron.
—¡No puedes! —dijo Hermione—. ¿Después de todo lo que han dicho Snape y McGonagall? ¡Te van a expulsar!
—¿Y qué? —gritó Harry—. ¿No comprenden? ¡Si Snape consigue la Piedra, es la vuelta de Voldemort! ¿No han oído cómo eran las cosas cuando él trataba de apoderarse de todo? ¡Ya no habrá ningún colegio para que nos expulsen! ¡Lo destruirá o lo convertirá en un colegio para las Artes Oscuras! ¿No se dan cuenta de que perder puntos ya no importa? ¿Creen que él dejará que ustedes y sus familias estén tranquilos, si Gryffindor gana la copa de la casa? Si me atrapan antes de que consiga la Piedra, bueno, tendré que volver con los Dursley y esperar a que Voldemort me encuentre allí. Será solo morir un poquito más tarde de lo que debería haber muerto, porque nunca me pasaré al lado tenebroso. Voy a entrar por esa trampilla, esta noche, y nada de lo que digan me detendrá… (2000: 223). 

El capítulo en donde la imaginación de la autora resalta más y se luce es el 16. Allí, Harry Potter, Ron y Hermione van en busca de la piedra filosofal para que no la robe Snape (aunque al final será otro personaje quien querrá hacerlo) y tienen que sortear una serie de obstáculos (hechizos) que se le interponen.

Por ejemplo: Fluffy, el perro de tres cabezas que cuidaba la trampilla que conducía al lugar donde estaba la piedra filosofal; la planta Lazo del Diablo que envuelve el cuerpo de quien se le acerque; las llaves aladas, una de las cuales abría la puerta que se interponía en su camino; el enorme tablero de ajedrez en donde debían ganar la partida para continuar su búsqueda; el acertijo que debían resolver para seguir avanzando en su camino a encontrar la piedra filosofal, etc. 

El último capítulo también sorprende porque es inesperado, pero no voy adelantar más detalles sobre el punto para evitar el spoiler. En la trama de la historia, como ya señalamos, hay también una estructura policial, pues se intenta resolver un enigma a través de la observación, el análisis y la deducción para encontrar al autor y su móvil. Con la diferencia de que en lugar de un crimen se trata de un delito, no cometido, sino que se cometerá en el futuro. 

Así, Harry, atando cabos, va descubriendo desde los primeros capítulos que algo extraño ocurre. En ello lo ayudan luego Ron y Hermione. En el último tercio de la novela, logran descubrir que alguien buscaba algo, y ese algo era la piedra filosofal, y ese alguien era Voldemort, quien se valdría de otro personaje para conseguir su propósito último, que era apropiarse de la piedra filosofal y preparar el elixir de la vida, con el fin de obtener un cuerpo que no tenía en ese momento (empleaba el de otro personaje). 

La gradualidad con que se descubren esos hechos está bien dosificada y revela en este caso también una maestría sorprendente por parte de la autora. El libro tiene las cualidades suficientes para convertirse (y definitivamente ya lo ha hecho) en un clásico de la literatura infantil y juvenil de todos los tiempos, pues dispone de casi todos los ingredientes para ello. 

Se percibe en el libro la ausencia del tipo de sabiduría que te da el conocimiento profundo de la condición humana que se observa en El Principito, por ejemplo, porque sus cualidades se ubican en el campo de la imaginación, la fantasía y el relato bien contado y estructurado. Es un mecanismo de relojería en su género que será muy difícil de superar. 

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Nota: La foto, al inicio de esta entrada, fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.


Bibliografía

ABC. «Estos son los libros más vendidos de la historia». En página web del diario ABC. España, 25 de enero del 2018. Consultado el 23 de abril del 2019 en https://tinyurl.com/y6os83pj
FRASER, Lindsey. J. K. Rowling por J. K. Rowling. Barcelona, España: RBA Libros / Océano Grupo Editorial, 2001.

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