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sábado, 30 de septiembre de 2023

SOBRE MARGARITA DEBAYLE Y RUBÉN DARÍO II

En el artículo «¿Cómo una niña de ocho años que vivió en el Perú inspiró al poeta Rubén Darío?», de Carlos Batalla, del 21 de abril del 2021, publicado en el diario El Comercio, se menciona una crónica de 1946 en donde Margarita Debayle cuenta al periodista cómo conservó la versión manuscrita del poema que le escribió Rubén Darío:

 

Margarita, algo alejada de la política, o al menos no tan involucrada como el resto de su familia, había traído al Perú, bien guardados en un álbum enjoyado, los versos autografiados del gran poeta modernista; eran los versos rubendarianos de esa Margarita, está linda la mar en manuscrito. Un tesoro para esa dama de sociedad de 46 años de edad.

Rubén Darío había regresado de Europa entre 1907 y 1908, y allí en su Nicaragua natal escribió nueve poemas, uno de ellos quedó con el título de «A Margarita Debayle» (ver: https://acortar.link/O6FE9T). 

El periodista mencionado por Batalla describe de esta forma el álbum enjoyado que contiene los versos de Darío:

 

Es un libro pequeño, con cierre de metal. Las pastas son de cuero oscuro con finas listas de oro en las tapas. Y en la primera página, de grueso papel amarillento, se puede leer el título, que es a la vez una dedicatoria. «A Margarita Debayle» y la primera estrofa y parte de la segunda del poema, que despliega sus rimas hasta la séptima, donde aparece la firma de ‘Rubén Darío’ y la fecha: 1908… (ver: https://acortar.link/O6FE9T). 

Luego se precisan los entretelones en que se vio envuelto dicho álbum enjoyado que contenía los versos de Darío, y en donde se vio involucrado el poeta peruano José Santos Chocano:

 

Margarita Debayle confesó a El Comercio que ese álbum, donde guardaba los poemas, lo tuvo consigo hasta 1920, pero luego lo perdió durante 20 años. Con un poco de memoria, Debayle llegó a contar algo que involucraba al Perú. «Recuerdo las circunstancias de esa pérdida: había llegado a Nicaragua, José Santos Chocano, quien pidió a mi padre el álbum para escribir en él un poema titulado ‘Heráldica’, según creo, no publicado».

No lo dijo, pero quedó en el aire que en esa desaparición tuvo que ver algo el poeta peruano, admirador acérrimo del nicaragüense. El periodista pudo ver algunos poemas de Santos Chocano, muy cerca del poema rubendariano, y escuchó también la historia de Margarita sobre el álbum que se había paseado por círculos y peñas literarias, y hasta soportó un allanamiento policial que terminó requisando el valioso volumen. Pero el álbum volvió a sus manos. Era su destino que se quedara con ella.

«¿Cómo lo recuperó, señora?», interrumpió el cronista. Ella contó que se lo devolvió un poeta amigo, pero todo fue muy extraño y secreto. «Recobré el álbum, después de más de 20 años, en un aniversario de la muerte de Rubén Darío», dijo la buena señora, como toda una primicia de su momento. Porque volver a tener consigo ese álbum fue como recobrar parte de su vida, de su infancia, de su imaginación voladora y soñadora, esa que le enseñó a sentir el poeta admirado por todo el continente americano (ver: https://acortar.link/O6FE9T). 

Y en el blog Nicaragua: Desde el Mirador de Nuestra Historia, se reproduce el artículo: «Memorias de una distinguida dama que inspiró el famoso poema de Rubén Darío», publicado en «Novedades», el 7 de abril de 1968, en donde Margarita Debayle cuenta cómo conoció al poeta nicaragüense:

 

Yo siempre tenía desde mi niñez un gran deseo de conocer a ese gran amigo y admirable poeta que mi padre, tanto quería y mencionaba y cuando lo conocí me impresioné enormemente, pues todo él irradiaba simpatía, bondad y talento y aunque era aún muy niña, supe apreciar el especial cariño que el me demostró desde que me conoció (ver: https://acortar.link/hrm8t2). 

Y luego relata, en una escena muy tierna y memorable, cuál fue su reacción al escuchar a Darío contarle un cuento en verso:

 

Como yo le pedí un cuento y él me lo narró en su poesía tan maravillosamente, yo me puse loca de alegría y para complacerlo me lo aprendí de memoria y se los recité y él al oírme me abrazó y besó efusivamente y le vi derramar unas lágrimas; y al preguntarle por qué lloraba, me contestó: «¡Porque te quiero mucho, mi niña, y los has recitado con mucho sentimiento!» (ver: https://acortar.link/hrm8t2). 

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/wvv3d8dz

 

Bibliografía

 

BATALLA, Carlos. «¿Cómo una niña de ocho años que vivió en el Perú inspiró al poeta Rubén Darío?», 21 de abril del 2021. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/O6FE9T

PÉREZ VALLE, Eduardo. «Memorias de una distinguida dama que inspiró el famoso poema de Rubén Darío». En blog Nicaragua: Desde el Mirador de Nuestra Historia, 16 de junio del 2014. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/hrm8t2

miércoles, 30 de agosto de 2023

SOBRE MARGARITA DEBAYLE Y RUBÉN DARÍO I

En el Taller de lectura: Volver a leer, volver a contar los clásicos (que se llevó a cabo del 9 al 12 de agosto del 2023 como parte del XIII Congreso de Literatura Infantil y Juvenil, organizado por la Casa de la Literatura, de Lima, Perú), el escritor chileno, investigador literario y especialista en literatura infantil y juvenil, Manuel Peña Muñoz, nos habló brevemente de la historia detrás del poema «A Margarita Debayle», de Rubén Darío, que leí hace muchos años, y me picó  la curiosidad saber más al respecto.

En el libro, Contar con la poesía, Estrella Ortiz refiere que el poema «San Baudelio de Berlanga», de Gerardo Diego, le hizo explorar la historia detrás de esos versos, y refiere lo siguiente:

 

… conocer la historia que hay detrás de un poema —cuando eso sea posible— puede proporcionar una inmensa satisfacción y un gran estímulo para aprenderlo de memoria y decirlo de viva voz. En mi caso mereció además una visita emocionada al lugar [la autora visitó la ermita de San Baudelio de Berlanga, que existe en España]. Para, de paso, entender al poeta y envidiarlo por haber conocido la ermita en su estado original, abandonada y con ovejas, pero con todas las pinturas en su sitio (2014: 185 y 186).

Coincido en la apreciación de Estrella Ortiz y agrego que hay algo mágico en descubrir (y esto no lo podrá entender un crítico literario posmoderno) que un edificio o cualquier objeto literario existió en la vida real. Es como si la historia ficcional cobrara vida más allá del apego de lo contado a la historia real, y por eso se han escrito tantos textos y ha corrido tanta tinta registrando casos semejantes con diversos autores y obras.

Peña Muñoz nos informó que la protagonista del poema de Darío existió en la vida real, se llamaba Margarita Debayle y le pidió al poeta de América que le cuente un cuento. Y hay también dos casos semejantes ocurridos con Alice Liddell y Peter Davis, quienes también pidieron a los escritores Lewis Carroll y J. M. Barrie, respectivamente, que les cuenten un cuento y así aparecieron posteriormente los libros Alicia en el país de las maravillas y Peter Pan.

Lo interesante del tema para el lector peruano será descubrir que Margarita Debayle vivió un tiempo en Lima, Perú, y aquí pasó también sus últimos días. Pero para entender mejor esas idas y venidas a Lima del personaje en mención, es necesario indagar en su reseña biográfica consignada en la página web Academic:

 

Margarita Debayle Sacasa de Pallais (León, Nicaragua, 4 de julio de 1900-Lima, Perú, 19 de diciembre de 1983) fue conocida mundialmente por ser la musa del poeta Rubén Darío en su poema «A Margarita Debayle».

 

Biografía

Fue hija del Dr. Louis Henri «El Sabio» Debayle, un importante médico nicaragüense que estudió en París (Francia), tras lo cual regresó a Nicaragua con una máquina de rayos X, que le permitió hacer diagnósticos certeros, convirtiéndose así en el «Sabio Debayle». Su madre fue Casimira Sacasa de Debayle, hija del entonces presidente de Nicaragua Roberto Sacasa y Sarria y hermana del posterior presidente Juan Bautista Sacasa.

Por línea materna, Margarita provenía de una de las familias más distinguidas e importantes a nivel político del país, y estaba además ligada con lazos familiares con la mayoría de las familias de la rancia aristocracia de León, la segunda ciudad importante de Nicaragua después de Managua, la capital.

Su padre fue el médico de cabecera del poeta Rubén Darío, quien posiblemente en 1906 fue invitado a la casa de verano de la familia Debayle Sacasa en la paradisíaca isla del Cardón. Fue ahí en una tarde cerca de la playa, sentado en una roca, que escribió el famoso poema «A Margarita Debayle» a la entonces niña Margarita, quien le había pedido que le escribiera un cuento en versos. La poesía en realidad fue escrita por la noche a cambio de una botella de whisky; el poeta le prometió hacerla eterna, y se la recitó por la mañana sentados en un tronco de madera.

Margarita y su hermana mayor, Salvadora Debayle, fueron enviadas a Bélgica a estudiar. En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, las dos hermanas fueron trasladadas a Londres (Reino Unido) y posteriormente a Filadelfia, Pensilvania (Estados Unidos) al Beechwood School, Jenkintown. Margarita concluyó sus estudios en Boston. Por cierto, en Beechwood College su hermana Salvadora fue cortejada por el posteriormente presidente y fundador de la dinastía Somoza, Anastasio Somoza García, quien se convirtió en su marido (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

El primer viaje de Margarita Debayle a Lima ocurre en estas circunstancias: 

 

Margarita se casó con su pariente Noël Ernesto Pallais con quien tuvo tres hijos: Noël, Luis y María de Lourdes Pallais Debayle. Vivió la mayor parte de su vida en su Nicaragua natal, a excepción de un relativamente corto periodo en Perú, donde su esposo fue nombrado embajador entre mediados y finales de la década de 1940. Regreso a su país a la muerte de su esposo, y permaneció en Nicaragua hasta un mes antes del triunfo de la Revolución Sandinista el 18 de julio 1979, que expulsó del poder a su sobrino Anastasio Somoza Debayle, hijo de su hermana Salvadora… (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

El segundo y último viaje de Margarita Debayle a Lima ocurre en estas otras circunstancias:

 

Margarita se trasladó por un corto periodo a Miami y finalmente emprendió su regreso a Lima, donde vivía desde hace muchos años su hija menor, María de Lourdes, casada a su vez con un ciudadano peruano, y donde murió en 1983.

Margarita fue una mujer singular, que llevó tatuado el honor de haber sido la inspiración del poema que Darío le escribiera siendo apenas una niña, poema que hasta el día de hoy las madres leen a sus hijos en la península Ibérica y en América Latina. El escritor mexicano Carlos Fuentes le pidió al también escritor Sergio Ramírez que titulara «Margarita, está linda la mar», novela que le ganó el primer Premio Alfaguara en 1998.

En mayo de 2010, sus cenizas fueron depositadas en la Catedral de León, Nicaragua, cerca de la tumba de Rubén Darío y la de sus padres. (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

Los datos ofrecidos en la biografía de Margarita Debayle serán de utilidad para entender lo que se dará a conocer en el siguiente artículo de esta secuencia sobre Margarita Debayle y Darío.

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/ynfx9243

 

Bibliografía

 

ACADEMIC. «Margarita Debayle», s/a. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/UOO0vM

ORTIZ, Estrella. Contar con la poesía. Guadalajara: Palabras del Candil, 2014.