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sábado, 29 de junio de 2024

PERSONAJES LITERARIOS QUE COBRAN VIDA

Siempre me han fascinado las anécdotas que cuentan los escritores, en las entrevistas que les hacen, sobre personajes literarios de sus obras que se les aparecen de repente o los llaman por teléfono o por algún otro medio, bien para saludarlos, bien para confrontarlos, bien para enjuiciarlos incluso, etc.

Esto que parece un recuento salido de la imaginación de otro escritor afiebrado le ocurrió a tres grandes escritores peruanos (y seguramente a muchos otros del Perú y del mundo, pero en esta entrada nos centraremos en ellos tres solamente). Empezaré reproduciendo lo que al respecto cuenta Julio Ramón Ribeyro en una entrevista de 1994 que le hace el periodista Ernesto Hermoza, en el programa Presencia Cultural, de Canal 7, en respuesta a una pregunta de este último:


ERNESTO HERMOZA: ¿Qué relación existe entre usted y sus personajes?, ¿lo han dominado, lo persiguen?

JULIO RAMÓN RIBEYRO: Bueno, los personajes, en realidad, diría que yo los he dominado casi siempre; en el sentido en que son creaciones mías y que soy como [un] Dios creador, que los puedo hacer nacer, morir, triunfar o fracasar. Depende de mí, pero a veces me ha ocurrido encontrarme con mis personajes, tanto los personajes reales, como personajes imaginarios. Y es una cosa que verdaderamente produce cierta sorpresa. Me he encontrado, por ejemplo, con un obrero del cual hago un asesino en un cuento, un obrero que conocí en mi infancia, y que años después me encontré con él, venía en una bicicleta, y se bajó de la bicicleta y se acercó a mí. Yo pensé que me iba a amenazar por haber hecho de él un asesino, pero no, al contrario, me abrazó y me felicitó. Y me dijo que había leído el cuento y que le había parecido muy simpático.

Y así muchas veces me he encontrado con personajes que surgían de mi pasado, o de mis obras o mis libros. Y es una impresión siempre bastante curiosa y sorpresiva. Justo ahora que estuve en Madrid, hace un par de meses, en un homenaje que se me hizo [me ocurrió algo semejante]. En un cuento, en el cual el personaje principal era un español que conocí en el año 52, y … [a quien] trato más o menos un poco despectivamente, en medio de mi lectura del cuento se levanta un tipo del auditorio, se acerca a mí y era este español que yo había descrito. Reaparecía cuarenta años más tarde, saliendo de un cuento mío a la realidad, naturalmente, no sé si habría leído o no el cuento, pero me reconoció y me trató con mucha simpatía (véase a partir del minuto 10:10 al minuto 12:17: https://tinyurl.com/2zaerff8).

Mario Vargas Llosa también cuenta una anécdota sorprendente recogida en el libro MVLL. Biografía de un nobel, de Pamela Cueto y Mariano Orosco Sumarán:


Algunos años después de publicado el libro [se refiere a Pantaleón y...] (con un éxito de público que no tuve antes ni he vuelto a tener) recibí una llamada misteriosa en Lima: «Yo soy el capitán Pantaleón Pantoja», me dijo la enérgica voz. «Veámonos para que me explique cómo conoció mi historia». Me negué a verlo, fiel a mi creencia de que los personajes de la ficción no deben entrometerse en la vida real (2011: 80 y 81).

Juan Rivera Saavedra, por su parte, el escritor más prolífico de América Latina (denominado así por sus 180 obras de teatro y más de 500 cuentos escritos), en una entrevista que le hace el 2 de junio del 2013 el fundador de la Editorial Micrópolis, Alberto Benza González, narra este extraordinario suceso:


ALBERTO BENZA GONZÁLEZ: … Hablando de la serie Gamboa, creo que usted tuvo una experiencia allí con la policía…

JUAN RIVERA SAAVEDRA: Sí…, he tenido varias persecuciones y juicios, y no creas que ha sido la cosa muy fácil. Por darte un ejemplo, cuando yo escribí la obra Los profesores, … [durante] el gobierno de Odría, gobierno militar, el ministro de Educación era Juan Mendoza Alvarado; entonces, se enteraron de qué se trataba Los profesores y prácticamente empezó diríamos la persecución, porque… decían que yo había hablado mal de los profesores y no era eso. En verdad era tratar de explicar qué cosa era ser maestro y qué cosa era ser profesor, de eso se trataba; pero no faltó una telenovela en que se presentó un fulano y dijo, como sabía que yo iba a cobrar una cantidad de dinero, me abrió un juicio por un millón. Te estoy hablando, fíjate, de esa época, un millón, ¿cuánta plata era? Me abría un juicio por un millón, pero por qué, porque yo lo había usado a él como un personaje en la telenovela. Entonces, cuando fuimos a juicio, tuve la suerte de contar con un abogado genial que me decía: «¿Y ahora cómo nos defendemos?». Yo le di una pista al abogado, y el abogado usó mi estrategia para la defensa. ¿Y cuál fue la defensa? Lo convenció al juez a tal extremo que al final dijo:

—Usted dice que se llama —por darles un ejemplo— José García.

—José García Godos —aclaró él.

—Correcto, bien. Pero el personaje se llama José García, no se apellida Godos.

—Pero soy yo.

—Correcto.

—Es profesor como yo.

—Correcto. Pero acá el señor Rivera dice que este profesor, José García, era un ladrón, explotaba a los alumnos, les sacaba plata. ¿Usted es un ladrón?

—No soy un ladrón.

—Correcto. Y él dice que era homosexual. ¿Usted es homosexual?

—No soy homosexual.

—Usted es José García, pero no es José García Godos; usted no es ladrón; usted no es homosexual. Entonces, no es usted el personaje, lo siento, pero usted perdió el juicio.

Y perdió el juicio. Quisieron agarrarme por ese lado y no pudieron (véase a partir del minuto 50:43 hasta el minuto 53:39: https://tinyurl.com/4wh3av4m ).

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/6aj7zz28

 

Bibliografía

 

CUETO, Pamela y OROSCO SUMARÁN, Mariano. MVLL. Biografía de un nobel. Lima: Editorial Septiembre, 2011.

EDITORIAL MICRÓPOLIS. Entrevista a Juan Rivera Saavedra, 2 de junio del 2013. [Archivo de video]. YouTube. Consultado el 21 de junio del 2024 en https://tinyurl.com/4wh3av4m

EL CLUB RIBEYRO. Entrevista a Julio Ramón Ribeyro, 11 de diciembre del 2021. [En Presencia Cultural, de Canal 7, del 12 de septiembre del 2009, dirigida por Ernesto Hermoza. Archivo de video]. YouTube. Consultado el 21 de junio del 2024 en https://tinyurl.com/2zaerff8

domingo, 30 de mayo de 2021

¿AMÉN?

RIVERA SAAVEDRA, Juan.

Lima, Editorial San Marcos / Recreo, 2009.

 

Esta obra de teatro me ha dejado muy gratamente impresionado. Y, si bien es cierto, no tiene en sus frases el grado de conocimiento de la condición humana que fluye a raudales en la obra de Shakespeare, sí consigue obtener el aliento y la inspiración suficientes para hilvanar algunas de ellas con un sello propio de gran factura, como veremos luego.

Lo que más me gusta de esta obra es la historia en sí porque al llegar a la página final del libro esta transmite esperanza, y muestra que las luchas persistentes por vivir en un mundo mejor nunca son en vano, y que la muerte no significa la extinción de la lucha, porque siempre habrá continuadores para las causas justas.

Y también me gusta el hecho de que la obra muestre que la ambición sin amor, o con un seudoamor mezclado con odio, no pueden tener un final feliz, algo que le ocurrió al menos a Tomás, como se verá posteriormente.

Esta obra cuenta la historia de Pedro el carpintero, quien vive en un pueblo vecino a Judea y es acusado injustamente por Tomás de haber quemado un granero. Al final, acusan a Pedro de otras calumnias adicionales y lo torturan. Y en vista de que el pueblo creía que era inocente, Tomás fingió ser su amigo y le ofreció ayudarlo a escapar, sin embargo, se trataba en realidad de una trampa del decurión para hacerlo quedar mal y poder mandarlo a asesinar sin guardar ningún sentimiento de culpa.

No obstante, el pueblo se entera de la verdad (que Tomás le quiso ocultar inútilmente a su esposa), y Ana le dice a su esposo Pedro que su muerte no fue en vano y que Simón continuará con su tarea.

Y la verdad era que Tomás quería ascender de decurión a centurión (p. 28) a toda costa y a todo costo para darle todo lo que desee a su esposa Betzabé y para ufanarse de sus logros. Y, su andar atropellado para lograr ese propósito, terminó con la muerte de Pedro, un hombre inocente y muy querido por su pueblo, alguien además que le salvó la vida a su esposa. Aquello que hizo Tomás ocasionó que a Betzabé la repudiara el pueblo, que presumía que ella tenía algo que ver con lo ocurrido, por lo que hasta le arrojaban piedras.

Hay más detalles interesantes en esta historia, muy bien contada, que te atrapan y generan suspenso por saber qué ocurrirá finalmente con Pedro: si se salvará o lo crucificarán o lo asesinarán de otro modo.

Este es uno de esos libros que no puedes soltar hasta terminarlo de leer. Y lo leí con mucho agrado y con muchos deseos por terminarlo lo más pronto posible. He leído antes dos obras teatrales de este autor (Los profesores y La justicia tarda, pero… ¡Qué calor!), ambos de buen nivel, pero que no me gustaron tanto como este. Con ¿Amén?, Juan Rivera Saavedra ha alcanzado la maestría.

En la obra se ha casi suprimido la descripción del espacio y el tiempo, y solo percibí en dos escenas que los personajes ayudaban a describir el ambiente en sus diálogos: cuando Juan dialogaba con su madre Ana y cuando Juan le pregunta a Ana en dónde se conocieron con su padre. Pero incluso en ambas escenas, la descripción aparece muy escueta. Veamos un ejemplo para que se entienda mejor lo dicho:

 

ANA:     Ven acá hijo. A ver si me ayudas con el aseo de la casa.

JUAN:   Está bien, madre. (Coge una rama y se pone a barrer) Con esta palma va a ser difícil que quede deslumbrante… No le queda una hoja.  (p. 36).

En donde la rama con que barre Juan permite ubicarnos en un tiempo antiguo en el que todavía no se conocía la escoba. Veamos ahora otro ejemplo:

 

JUAN:   (Entusiasmado) ¿Dónde se conocieron?

ANA:     Muy cerca de aquí…

JUAN:   (Feliz) ¿En el monte? ¡No lo puedo creer! ¿Cerca de la gruta del camino…?

ANA:     Así es… La tarde estaba linda… Nadie se podría imaginar que llovería… De pronto —en complicidad con tu padre— el cielo se oscureció, y… empezó a llover a cántaros. Tu padre al verme temblar se me acercó y me dijo…

 

RACONTO

En el monte

PEDRO: Está con frío, ¿verdad?... ¿Me permite? (Envuelve a Ana con su manto) Creo que podemos guarecernos en aquella gruta. (Ana y Pedro hacen lo indicado) Parece que la lluvia va a continuar… ¿No tiene miedo? (pp. 40 y 41).

En la cita anterior, se prefigura borrosamente un espacio rural, de clima pluvial y con accidentes geográficos como una gruta. Seguramente, el pueblo vecino a Judea era así. Queda claro que el autor prefiere prudentemente no arriesgar mucho cuando pinta el escenario, pero eso se podía haber resuelto consultando más fuentes sobre el asunto.

La supresión casi completa de la descripción le da más fluidez a la historia y permite que se lea más rápido el libro, pero, en contraposición, le resta trascendencia. Las descripciones pueden ser tediosas y requieren de un gran conocimiento de las costumbres y modos de vida y la geografía del pasado, cuando se ambientan en otros tiempos muy alejados del presente, pero, bien manejado, se salvan esos riesgos.

En este caso, se suprime esa descripción también seguramente para ahorrarse la necesidad de investigar más sobre el pasado de los lugares en donde se desarrolla la historia (el autor debe haber leído pocos libros sobre la antigua Roma, pues eso es lo que deja entrever claramente la ausencia mencionada). Pero la historia es tan buena que se resiente poco de esa falta, aunque, claro está, sí hubieran sido necesarios y convenientes algunos trazos adicionales con el fin de darle más consistencia histórica a lo narrado y pueda trascender en el tiempo.

Es tan escasa la referencia espacial y temporal en esta obra, que sería muy fácil transmutar la historia de este régimen totalitario, opresivo y abusivo, que mata al que piensa distinto (y está en la capacidad de despertar la conciencia de los demás y sublevar a su pueblo), a otros escenarios similares como la rusia comunista, la Cuba de Fidel Castro o la Venezuela de Maduro. Veamos sino las siguientes líneas:

 

TOMÁS: Tus amigos ya han sido detenidos… En estos momentos deben estar soltando todo lo que saben.

PEDRO: De qué se les acusa.

TOMÁS: De que se reúnen siempre contigo… que son tus cómplices.

PEDRO: ¡Pero cómo es posible eso!

TOMÁS: La Ley lo dice.

PEDRO: Ya te lo dije, decurión. Nos reunimos para hablar… de cualquier cosa.

TOMÁS: Pedro solo conozco dos formas de salvarte de la muerte; declarándote culpable, o cargándole la culpa a otro. ¡Elije!

PEDRO: O sea que la alternativa, en cualquier caso, es… mentir.

TOMÁS: No hay otra.

PEDRO: (Pausa breve) Ya te he dicho la verdad.

TOMÁS: ¡Estúpido!... Eres terco como buey que estando muerto insiste en pararse… ¿Y si te dijera, insensato, que son tus propios amigos los que te señalaron, qué opinarías?

PEDRO: (Pausa breve) Diría: no son mis amigos.

TOMÁS: ¡Estupendo! ¡Si no son tus amigos, mejor! ¡Acúsalos! Dime: «¡Ese es el cabecilla!» y te salvas. Mis jefes solo necesitan una cabeza para contentar al gobernador…

PEDRO: No sé mentir.

TOMÁS: (Desesperado) ¡Pedro, uno…! uno…! ¡Dame un nombre! ¡Cualquiera! ¡El que se te ocurra!

PEDRO: ¿Por qué estás tan desesperado…?

TOMÁS: (Leve sorpresa) No lo entenderías… Es una promesa.

PEDRO: ¿A quién?

TOMÁS: … A mi jefe.

PEDRO: ¿A tu jefe?

TOMÁS: ¡Me ha propuesto para ser centurión! ¡¿No lo entiendes, animal?! (Se da cuenta que ha hablado demasiado y calla) (pp. 27-29).

Este tipo de abusos también ocurrieron en Rusia y siguen ocurriendo en los regímenes comunistas de Cuba, Venezuela y Nicaragua. De allí que esta obra tenga vigencia universal y se constituya, sin proponérselo el autor, en un documento de denuncia contra todo gobierno despótico y que abusa del poder.

Un sistema de gobierno no debe decidir el destino de los hombres: es otro de los mensajes de la obra. Y quienes intenten obrar forzando la realidad, mintiendo y calumniando tendrán que atenerse a las consecuencias de sus actos, tal vez a causa de una justicia universal o divina que pueda eventualmente operar para el caso o por obra del pueblo.

Un hecho que deja percibir lo señalado se observa en el trato que da Betzabé a su esposo Tomás, a quien interroga sobre lo ocurrido con Pedro, y como este le miente reiteradamente para no confesar la verdad, que su esposa ya sabía porque el pueblo también lo sabía y la trataban mal a ella por tal razón, y como finalmente Tomás reconoce lo hecho, pero arguye que lo hizo para lograr el ascenso a centurión y poder darle a ella todo lo que quería, Betzabé decide dejarlo porque no percibe verdadero amor en él y se alegra de que no le haya dado un hijo.

Y estas son las frases del autor que rezuman un gran conocimiento de la condición humana:

 

SIMÓN: (En tono de sentencia) …. ¿qué es preferible: sufrir por callar, o sufrir por decir la verdad? (p. 49).

 

DAVID: (En tono de sentencia) Mientras en el mundo haya un injusto, pequeño David, habrá un justo. En la vida no existe la unidad absoluta. Por eso: no hay luz sin sombra, vida sin muerte, bien sin mal… (p. 50).

 

ANDRÉS: … Duda de aquel que mucho dice ser tu amigo… (p. 61).

Un último punto que quería tocar era el título de la obra. Considero que el autor debió demorarse un poco más en buscar un mejor título para su libro, ¿Amen? no lo es. No llama la atención, resulta incompleto, insuficiente, ambiguo, y solo se puede entender cuando lees el inicio de la escena 16, que es la última del libro, y que paso a citar:

 

En el velorio, ante el cadáver de Pedro, el carpintero

ANA:     Pedro, mi dulce esposo… ¿A todo esto tendremos que decir amén…? ¡No! Simón continuará la tarea. Tu muerte no ha sido en vano, Pedro… No ha sido en vano… (pp. 75 y 76).

Leyendo esa cita, recién queda claro, que el título ¿Amen? alude a la muerte de Pedro que, como ya señalamos antes, no fue en vano y que su lucha será continuada por Simón.

Pero insisto en que, siendo su obra meritoria y recomendable de leer, merecía un mejor título, que aluda al espacio y tiempo en que se ubica la obra y que no dependa tanto de su contenido para entenderlo. Hasta algo como El decurión ambicioso y el carpintero noble llamaría más la atención y ayudaría a su mayor difusión.

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Nota: La foto del libro, al inicio de esta entrada, fue obtenida de la siguiente dirección electrónica: https://tinyurl.com/yx8saxjn