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lunes, 7 de octubre de 2013

DEFINICIONES DEL LIBRO


Adaptando la mecánica del juego de roles (que consiste en interpretar el papel de un personaje imaginario) a la escritura y confinándola al tema de este espacio virtual, se me ocurrió proponer la definición del libro desde la perspectiva de las diferentes profesiones que existen (no están todas, por cierto), a fin desarrollar o poner en práctica la capacidad de empatía, tan necesaria en estos tiempos, y tan útil para la comprensión de textos como pasaré a demostrar.

Para Victoria Cardona, por ejemplo, la empatía «es una habilidad que nos ayuda a leer emocionalmente al más próximo» (ver: http://www.vidadefamilia.org/pagina.php?id=45). Yo añadiría a ello que también nos ayuda a leer emocionalmente al autor de un libro que, al fin y al cabo, también es una persona de carne y hueso. Además, ya la ciencia ha demostrado que la lectura de las obras de ficción ayuda a desarrollar la empatía (ver: http://www.tendencias21.net/La-literatura-de-ficcion-incrementa-rapidamente-la-empatia_a24878.html); entonces, por qué no puede suceder lo contrario, digo yo, si está demostrado igualmente que mientras más lees (sobre todo empleando estrategias metacognitivas) mejor lees (Pinzás 2001: 41 y 2006: 8).

Si promoviendo la lectura (de ficción) desarrollamos la empatía y desarrollando la empatía leemos mejor, es de esperarse que leyendo más de continuo (esto es, adquiriendo una mayor educación y cultura) también podamos promover la paz. Esta postura está avalada no solo por el artículo X  de la «Carta del libro» («“Las guerras germinan en el espíritu de los hombres —declara el Acta de Constitución de la UNESCO— y es en el espíritu de los hombres donde deben ser erigidas las defensas de la paz”. Los libros representan una de las principales defensas de la paz, en razón del papel considerable que juegan en la creación de un clima intelectual de amistad y de comprensión mutua» [Barker y Escarpit 1974: 225]), del que ya hablé en una entrada del 13 de enero del 2012, sino también por la intuición, genial por cierto, de dos grandes personajes de la historia.

El primero de ellos es Gandhi a quien cita Cardona: «Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo acabarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios [esto es, si fueran empáticos] y entendieran su punto de vista». (Ibíd.).

El segundo es María Montessori, quien es citada por Pla, Cano y Lorenzo: «La nueva educación [que no se puede concebir desligada de la lectura] es una revolución. Una revolución no violenta: si triunfa, las revoluciones violentas se volverán imposibles». (2001: 92).

Volviendo a nuestro asunto, algunas definiciones sobre el libro que ofreceré a continuación son más logradas que otras seguramente, y, tal vez, no pocas susciten incredulidad o desacuerdo. La idea en este caso no es incordiar, incomodar o entrar en desacuerdo con nadie sobre ello, sino únicamente incorporar la parte lúdica como ejercicio útil para los que busquen mejorar sus destrezas lectoras. Las líneas que siguen muestran el resultado de esa labor.

El poeta —El libro es el pensamiento empastado; es la flor y nata del jardín de las ideas.
El educador —El libro es, tal vez, el único recurso didáctico autosuficiente.
El psicólogo —El libro es la necesidad de hurgar en los recintos de la mente para plasmar ese recorrido.
El lingüista —El libro es el registro y la consagración del habla culta en la historia.
El corrector de textos —El  libro es una colección de gazapos no siempre fácilmente detectables.
El administrador de empresas —El libro es una nueva posibilidad de ingresos y la mejor oportunidad para crear capital humano.
El economista —El libro es una oferta seria de ilustración ante una demanda social de saberes.
El empresario —El libro es con frecuencia un producto comercial de baja rentabilidad económica, pero con amplios beneficios cognitivos.
El matemático —El libro es una suma de capítulos y una resta de ambigüedades, y hace posible la multiplicación de las ideas y la división del conocimiento dentro de las ciencias y las humanidades.
El arqueólogo —El libro es un vestigio sistematizado de un orden mental.
El antropólogo —El libro es la piedra angular de la cultura.
El químico —El libro es una suma de ingredientes debidamente combinados para producir la alquimia de la fantasía y la imaginación.
El bibliotecario —El libro es un servicio inspirado en el bien común.
El pacifista —El libro es el más grande invento contra la violencia y las guerras.
El historiador —El libro es un momento del vértice en el que confluyen el tiempo y el espacio.
El filósofo —El libro es una probable respuesta a una duda o pregunta razonable.
El periodista —El libro es una noticia argumentada, narrada o cantada y, por lo general, desfasada.
El médico —El libro es la medicina más oportuna para la enfermedad del alma.
El biólogo —El libro es el único organismo muerto que, por lo común, encierra un pensamiento vivo.
Sócrates —El libro es el argumento más contundente para demostrar que nada sabemos.

Los invito ejercitarse en esta actividad proponiendo definir otros términos, o asumiendo roles diferentes o incluso históricos (esto último, sin embargo, requeriría de un estudio más detenido del personaje). Estoy seguro que si nunca lo han hecho antes, no les será tan fácil salirse de su mundo personal y adoptar un rol distinto al suyo.



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 Nota: La imagen de la escultura Marcia leyendo en el parque (homenaje a Charles Schulz), de Tívoli Too en San Pablo, Minnesota, EE.UU., al inicio de este envío, fue tomada de la siguiente dirección electrónica: http://bibliolectors.tumblr.com/post/32407020110/marcy-reading-in-the-park-marcia-leyendo-en-el



Bibliografía

BARKER, Ronald E.; y ESCARPIT, Robert. El deseo de leer. Barcelona: Ediciones Península, 1974.
BUSINESS COACHING FIRM. «6 tips para incrementar tu empatía». BFC México. Consulta: 04.10.2013. <http://bcfmexico.com/blog/2013/04/01/6-tips-para-incrementar-tu-empatia/>

CARDONA, Victoria. «Empatía I». En Vida de familia. España. 2012. Consulta: 04.10.2013. <http://www.vidadefamilia.org/pagina.php?id=45>

PINZÁS, Juana. Se aprende a leer leyendo. Ejercicios de comprensión de lectura para los docentes y sus estudiantes. Lima: Tarea, 2001.

____________ Guía de estrategias metacognitivas para desarrollar la comprensión lectora. Lima: Ministerio de Educación, 2006.

PLA MOLINS, María; CANO GARCÍA, Elena; y LORENZO RAMÍREZ, Nuria. «María Montessori: el Método de la Pedagogía Científica». En TRILLA BERNET, Jaume. El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI. Barcelona: Editorial Graó, 2001.

TENDENCIAS21.NET. «La literatura de ficción incrementa rápidamente la empatía». Tendencias 21. 04.10.2013. Consulta: 04.10.2013. <http://www.tendencias21.net/La-literatura-de-ficcion-incrementa-rapidamente-la-empatia_a24878.html>

viernes, 13 de enero de 2012

LA CARTA DEL LIBRO

En el anexo del libro El deseo de leer, de Ronald E. Barker y Robert Escarpit, podemos encontrar la «Carta del Libro» en su versión completa (1974: 219 - 226). Ellos, a su vez, toman la información del diario La Vanguardia Española, del 22 de abril de 1972, el cual da a conocer la noticia con motivo de la proclamación por la Conferencia General de la UNESCO de ese año como el Año Internacional del Libro, bajo el lema «Libros para todos».

La Carta en mención fue aprobada en una reunión del Comité de Apoyo del Año Internacional del Libro, que se realizó en la Biblioteca Real de Bruselas, del 20 al 22 de octubre de 1971, entre los portavoces de las principales organizaciones internacionales, no gubernamentales, que representaban a los profesionales del libro (editores, autores, bibliotecarios, documentalistas y libreros) de las más diversas regiones del mundo (incluido América Latina).

Cito un pasaje de la Carta que remarca el importante papel que cumple el libro en la vida de la sociedad contemporánea: «Esta declaración de principios que regulan el tratamiento que debe estar reservado a los libros, tanto en el plano nacional, como en el internacional, ha sido adoptada por las asociaciones profesionales internacionales de autores, editores, bibliotecarios, libreros y documentalistas. Estas asociaciones, de común acuerdo con la UNESCO, entienden afirmar así que es preciso conceder a los libros y publicaciones afines un lugar, en relación con la importancia capital de su contribución al desarrollo del individuo, al progreso económico y social, a la comprensión internacional y a la paz. Invitan a las demás organizaciones internacionales, e igualmente a las regionales y nacionales a adherirse a esta Carta del Libro» (1974: 219 y 220).
Carta del Libro


ARTÍCULO I
Todo el mundo tiene el derecho de leer.


ARTÍCULO II
Los libros son indispensables a la educación.


ARTÍCULO III
La sociedad tiene el deber de establecer las condiciones propicias para favorecer la actividad creadora de los autores.


ARTÍCULO IV
Una sana industria editorial propia es indispensable al desarrollo nacional.


ARTÍCULO V
Para el desarrollo de la edición son indispensables condiciones favorables a la producción de libros.


ARTÍCULO VI
Los libreros constituyen un vínculo fundamental entre los editores y los lectores.


ARTÍCULO VII
Como hogares del conocimiento artístico y científico, centros de radiación de la información, las bibliotecas forman parte de los recursos nacionales.


ARTÍCULO VIII
Como medio de conservación y de difusión, la documentación sirve a la causa del libro.


ARTÍCULO IX
La libre circulación de los libros entre los países constituye un complemento indispensable a las producciones nacionales y favorece la comprensión internacional.


ARTÍCULO X
Los libros sirven a la causa de la comprensión internacional y de la cooperación pacífica.


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Nota: La imagen del libro medieval que aparece al inicio de esta entrada fue tomada de la siguiente dirección electrónica: http://mujerlista.blogspot.com/2008/10/libros-antiguos.html



Bibliografía


BARKER, Ronald E.; y ESCARPIT, Robert. El deseo de leer. Barcelona: Ediciones Península, 1974.