jueves, 2 de febrero de 2017

LEER O NO LEER III


La tercera circunstancia que me permitió escribir este artículo se relaciona con la 37 Feria del Libro Ricardo Palma, realizada en el parque Salazar, en el distrito de Miraflores, del 6 de noviembre al 21 de octubre del 2016.
Se organizó un programa de mesas redondas como parte de la campaña emprendida por la Cámara Peruana del Libro «Perú, un país de lectores: por una política nacional del libro y la lectura», campaña que desde este humilde espacio saludamos y alentamos, por cierto.
Una de las mesas redondas se titulaba «Plan Lector: a diez años de su implementación». Allí pude enterarme que la Casa de la Literatura (Caslit) estaba organizando, a su vez, el evento «10 años del Plan Lector: experiencias en la escuela. Reflexiones sobre la normativa», del 2 al 5 de noviembre del 2016.
En la primera fecha del programa (ver: https://goo.gl/yLOS8x), la directora de la Caslit realizó la «Entrevista al Dr. Felipe Munita (Chile) sobre mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales aplicados al fomento de la lectura literaria».
Si bien yo no pude asistir a ese evento, este afortunadamente se guardó en video y se colgó en el canal de YouTube de la Caslit (ver: https://goo.gl/NxsTqb), por lo que semanas más tarde y en la comodidad de mi hogar pude escuchar su contenido.
En el minuto 48, el investigador chileno hace la siguiente reflexión: «… Y por eso es que volvemos a la vieja discusión de lecturas libres o lecturas obligatorias porque mucha gente dice que no, que en la escuela ya no tiene que haber más lecturas obligatorias…».
Por la importancia de lo referido en aquel entonces por Felipe Munita, en la siguiente entrada reproduciremos íntegramente el fragmento  de la entrevista en donde el investigador chileno da una respuesta fundamentada a esa discusión y la resuelve satisfactoriamente.
Y para abonar la tesis de Munita al respecto, añadiremos aquí que ya antes, en su artículo «El placer de leer», Isabel Solé, otra destacada educadora, se había manifestado sobre el tema en cuestión.
Cuando enumera las seis condiciones para fomentar el placer de leer en la escuela, se pregunta en relación a la quinta: «¿Qué se hace con la lectura? ¿se obliga a leer? ¿se recomienda? Si es lectura personal e independiente, ¿no tendría lógica no intervenir en esos casos en que los alumnos no quieren leer?» (1995: 7).
Luego, Solé agrega: «Aunque Pennac (1993) reconoce el “derecho a no leer”, el mismo autor nos da la clave para responder las preguntas que nos hemos formulado». Esa clave está en las siguientes líneas del libro Como una novela, del escritor francés, que la investigadora española cita:
En el fondo, el deber de educar consiste, mientras se enseña a los niños a leer, mientras se les inicia en la Literatura, en darles los medios para juzgar libremente si sienten o no «la necesidad de los libros». Porque si podemos admitir perfectamente que un particular rechace la lectura, es intolerable que sea —o que crea que es— rechazado por la lectura.
Ser excluido de los libros —incluso de aquellos de los que podríamos prescindir— es una tristeza inmensa, una soledad dentro de la soledad… (1995: 7).
Una escena del libro de Pennac retrata muy bien su postura frente a la posibilidad de la no lectura de los estudiantes. Cuando el profesor lanza la pregunta: «—¿A quién no le gusta leer?» en clase, solo unos «escasos dedos […] no se levantan». Frente a ello, ocurre lo siguiente (vale la pena reproducir la descripción tan vívida de ese momento):
—Bien —dice el profe—, como no os gusta leer… soy yo quien os leerá los libros.
Sin transición, abre su cartera y saca de ella un libro enorme, una cosa cúbica, realmente inmensa, con una portada brillante. Lo más impresionante que se pueda imaginar en materia de libro.
—¿Preparados?
No dan crédito ni a sus ojos ni a sus oídos. ¿Ese tipo les va a leer todo eso? ¡Pero le llevará el año entero! Perplejidad… Cierta tensión, incluso… No existe un solo profe que se proponga pasar el año leyendo. O es un jodido vago o hay gato encerrado. Nos acecha una trampa. Vamos de cabeza a la lista diaria de vocabulario, a la redacción de lectura permanente…
Se miran. Algunos, por si acaso, colocan una hoja delante de ellos y ponen sus plumas en batería.
—No, no, es inútil tomar notas. Intentad escuchar, eso es todo (2001: 94).
Y, efectivamente, el profesor no se resigna a que los estudiantes no lean, cuando estos dan  a conocer que no les gusta hacerlo. Y si bien no les ordena tomar un libro, lo que sí hace es darles la oportunidad de escuchar la lectura de una novela1.
Por eso el profesor les leyó aquel día cuarenta páginas de El perfume, de Patrick Süskind, durante una hora de clase. Ese detalle le permite hacer el siguiente descubrimiento:
El profe anda a cuarenta por hora.
O sea 400 páginas en diez horas. ¡A razón de cinco horas de lengua por semana, podría leer 2.400 páginas por trimestre!, ¡7.200 en el año escolar! ¡Siete novelas de 1.000 páginas! ¡En cinco horitas de lectura semanal únicamente! (2001: 106).
 Y así es como ocurre que 35 escolares, a la mayoría de los cuales no les gusta leer, terminan escuchando la lectura de obras de García Márquez, Ítalo Calvino, Dostoievski, Jorge Amado, Roald Dahl, Oscar Wilde, entre otros grandes escritores. Y lo más sorprendente viene luego, según lo cuenta el escritor francés:
… Ni uno solo, de esos treinta y cinco refractarios a la lectura, ha esperado a que el profe llegara al final de uno de sus libros para terminarlo antes que él. ¿Por qué dejar para la próxima semana un placer que podemos ofrecernos en una noche? (2001: 100).
En la siguiente entrada veremos cómo la postura de Felipe Munita va incluso un poco más allá de lo señalado por Daniel Pennac, y se sustenta en investigaciones y en evidencia empírica.
Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.

___________________
1 La idea de leer a los estudiantes para despertar en ellos el gusto por la lectura la obtuvo Pennac, del poeta francés George Perros, cuando leyó la biografía que de él hacía Jean-Marie Gibal, quien cita «una frase de una estudiante de Rennes, donde Perros enseñaba»: «Él (Perros) llegaba la mañana del martes, desgreñado por el viento y por el frío en su moto azul y oxidada […]. Vaciaba sobre la mesa un morral de libros. Y esa era la vida» (2001: 77).
Pero la estudiante de Rennes comentó más detalles sobre su profesor, el poeta Perros, que considero de interés reproducir: «… Todas sus lecturas eran regalos. No nos pedía nada a cambio […]. Tenía una voz sonora y luminosa, un poco aterciopelada, que llenaba perfectamente el volumen de las clases [...], sin que jamás una palabra sonara más alta que otras […]. No había más luminosa explicación del texto que el sonido de su voz cuando anticipaba la intención del autor, revelaba una segunda intención, desvelaba una alusión…, imposibilitaba el contrasentido […]. La precisión de su voz nos introducía en un laboratorio, la lucidez de su dicción nos invitaba a una vivisección […]. Perros resucitaba los autores. Levántate y anda: de Apollinaire a Zola, de Brecht a Wilde, todos acudían a nuestra clase completamente vivos, como si salieran de chez Michou, el café de enfrente. Café donde a veces nos ofrecía una segunda parte […]. No sé cuántos de nosotros se hicieron profesores…, no muchos, sin duda, y tal vez sea una lástima, en el fondo, porque, como quien no quiere la cosa nos legó un gran deseo de transmitir…» (2001: 77-80).
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/yKgNn0


Bibliografía

CASA DE LA LITERATURA. «La mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales de lectura». Entrevista de Milagros Saldarriaga a Felipe Munita.  En Casa de la Literatura. Lima, 16 de noviembre del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/NxsTqb
PENNAC, Daniel. Como una novela. Barcelona, España: Editorial Anagrama, 2001. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en  https://goo.gl/1GLJkr
SOLÉ, Isabel. «El placer de leer». En Lectura y Vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 16, N.° 3, septiembre de 1995. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en  https://goo.gl/2NuLSq

lunes, 16 de enero de 2017

LEER O NO LEER II


Como lo anuncié en la entrada anterior, en esta ocasión solo voy a hablar de la segunda circunstancia que me permitió escribir este artículo. El 12 de diciembre del 2016, a las 6 y 30 p. m., se presentó el libro Leer en el Perú. Desafío y realidad, del historiador peruano  Ernesto Yepes del Castillo, en la Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Para el evento, se invitó a cuatro ex ministros de Educación que ocuparon el Ministerio hace ya algunos años atrás: el abogado y empresario Dante Córdova Blanco (de junio de 1995 a abril de 1996), el educador Gerardo Ayzanoa del Carpio (de julio del 2002 a junio del 2003), el también educador Carlos Malpica Faustor (de junio del 2003 a febrero del 2004) y el arquitecto Javier Sota Nadal (de febrero del 2004 a julio del 2006).

El libro, que lastimosamente no pude adquirir porque el día de la presentación no se había terminado de editar e imprimir, según informó Yepes del Castillo (y que me hubiese gustado mucho leer), recoge los ocho años de experiencia del autor en Promolibro, institución a la cual dirigió (en mi entrada del 12 de diciembre del 2016 de este mismo blog ofrecí algunos detalles acerca de lo ocurrido con esa institución, ver: https://goo.gl/rrK6j1).

Y aquí hago un paréntesis para señalar lo siguiente. Los cuatro ex ministros coincidieron en resaltar el papel que Promolibro cumplió y el esfuerzo desplegado por su director en el campo de la educación y la cultura en el Perú, a pesar de su exiguo presupuesto. Dante Córdova señaló, por ejemplo, que esa institución era un «caso más de las oportunidades perdidas en el Perú» y que esta nacía «por defecto de la escuela».

Gerardo Ayzanoa, por su parte, refirió que Yepes del Castillo, a través de la institución que lideraba, «favoreció la promoción bibliotecaria» y al «sistema nacional de bibliotecas». Carlos Malpica resaltó que el Ministerio de Cultura, en su momento,  «no llegó a entender lo que hacía Promolibro» y que la entidad no había muerto.

Sota Nadal, a su vez, citando el libro de Yepes del Castillo e interpretándolo, afirmó que había una «frontera entre los dos países»: el Perú letrado (conformado por los que tienen acceso al libro) y el Perú iletrado (conformado por los que no tienen acceso al libro), y que para establecer la «posibilidad de justicia y desarrollo en el país» teníamos que romper esa frontera, y ese era precisamente el propósito que tuvo Promolibro.   

En una investigación que estoy realizando (y del que no puedo adelantar más por el momento por estar ad portas de una evaluación), pude descubrir y encontrar sustento a la idea de considerar como un error el traslado de funciones de Promolibro a la Dirección del Libro y la Lectura, del Ministerio de Cultura.

Por tal razón, concuerdo en que debió valorarse mejor el aporte de Promolibro, rescatar el know how acumulado (esto último es algo que no se aprecia como se debe en el Perú, debido a un predominante criterio ideológico que obnubila e impide sopesar adecuadamente el mérito de las personas y el trabajo que realizan) y fortalecer su organización, en lugar de debilitarla y restarle funciones.

Y aquí cierro el paréntesis y vuelvo al tema que me ocupa: lo que quería remarcar de la presentación del libro en esta segunda parte de mi artículo era este otro detalle: durante su discurso, dos de los ex ministros de Educación (Dante Córdova y Sota Nadal) coincidieron en señalar que no se debe obligar a leer a los estudiantes, y un tercero (Gerardo Ayzanoa) añadió que esa obligación «desincentiva el gusto por la lectura». Estas declaraciones muestran cuán arraigada está esa idea en el Perú que hasta las que fueron las más altas autoridades del sector educación la repiten.

En la tercera parte de este artículo (que, por lo extenso de lo que voy a referir, requerirá subdividirse en tres entregas más) podremos dar una respuesta a esta controversia recurriendo a la ciencia y a un criterio técnico, que es como deben resolverse estas cuestiones.

Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.

___________________
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/QMykz3



Bibliografía

ASOCIACIÓN PERUANA DE LECTURA. «Presentación del libro. Leer en el Perú. Desafío y realidad, de Ernesto Yepes del Castillo» (Parte 1). En       Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, 12 de diciembre del 2016. Consultado el 6 de enero del 2017 en https://goo.gl/WMn5hj
ASOCIACIÓN PERUANA DE LECTURA. «Presentación del libro. Leer en el Perú. Desafío y realidad, de Ernesto Yepes del Castillo» (Parte 2). En       Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, 12 de diciembre del 2016. Consultado el 6 de enero del 2017 en https://goo.gl/caGH7C

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «La promoción de la lectura en el Perú». En blog El Arte de Leer. Lima, 28 de marzo del 2016. Consultado el 6 de enero del 2017 en https://goo.gl/rrK6j1

sábado, 31 de diciembre de 2016

LEER O NO LEER I


De tres circunstancias acontecidas en mi entorno en los últimos tiempos obtuve los insumos que me permitieron escribir este artículo:
1.      Una entrada de este mismo blog
2.      Lo ocurrido durante la presentación de un libro
3.      Un evento académico organizado por la Feria del Libro Ricardo Palma
En esta ocasión solo voy a hablar de la primera circunstancia, y de las otras dos hablaré en sendas entradas posteriores. En el artículo «Del texto breve al libro», que publiqué en este blog el 24 de junio del 2013 (ver: https://goo.gl/N3xtZC), vaticiné que la tendencia observada en España en el 2011, en donde más de la mitad de los españoles ya leía en soporte digital, se extendería a nuestra región, es decir, a América Latina, y esto se está cumpliendo (ver párr. 6).
Ello se debería a la masificación progresiva de un «patrón de consumo similar» observado en el documento La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción, elaborado por la Cepal, el cual es explicado en los siguientes términos:
La creciente demanda de aplicaciones y servicios digitales móviles, en particular video, muestra un patrón de consumo similar entre los habitantes que tienen acceso a estas tecnologías, tanto en los países desarrollados como en los menos avanzados. En general, salvo en el caso de intereses locales (noticias o comercio), los usuarios buscan las mismas aplicaciones y plataformas de servicio, y pasan lapsos similares en línea. En América del Norte y Europa el promedio de tiempo en línea por usuario es de 28 horas al mes, y en América Latina, de 22 horas (2016: 20).
En ese mismo documento, se ofrecen otros datos ilustrativos acerca de cuáles son las actividades más frecuentes en Internet por cada segundo transcurrido; pero en vista de que me interesa fundamentalmente las que se relacionan con la lectura, me limitaré a mencionar solo aquellas. Así, tenemos que en un segundo, en Internet
… se realizan más de 44.000 búsquedas en Google […], se envían más de 2 millones de correos electrónicos, más de 300.000 mensajes por protocolo IP a través de WhatsApp y más de 8.500 tuiteos, se efectúan más de 1.800 publicaciones en Tumblr y 50.000 en Facebook… (2016: 20).
La información ofrecida es muy elocuente en relación a mostrar y demostrar que, efectivamente, los servicios de Internet como Facebook, WhatsApp, el correo electrónico, el buscador de Google, los blogs y microblogs no solo ofrecen una oportunidad y hasta necesidad para leer textos breves como los que encontramos en las plataformas mencionadas, sino también para producir textos en respuesta o como reacción a lo leído o lo que se nos envía, escribe, etc., con lo que se completaría el círculo virtuoso de la promoción de la lectura: leer-escribir-leer.
En aquella entrada de hace más de tres años atrás, la lectura del artículo de una poeta en una página web que ya desapareció, me dio la idea de responder una interrogante que me suscitó esa constante cita de Borges que hacía ella y otros escritores e incluso profesionales de otras disciplinas, y que repetían (la idea en este caso) hasta ministros de Educación peruanos (como veremos más adelante).
La cita es la siguiente: «Creo que la frase lectura obligatoria es un contrasentido, la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obligatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¿Felicidad obligatoria? La felicidad también la buscamos» (ver: https://goo.gl/aQfNiy).  
Igualmente, se citan otras frases similares de Borges o de otros escritores que van en la misma dirección de sentido, por ejemplo esta de Daniel Pennac, que proviene de su libro Como una novela: «El verbo leer no tolera el imperativo. Es una aversión que comparte con algunos otros verbos: “amar”… “soñar”…» (2001: 8).
Ese texto ha suscitado las siguientes interrogantes: ¿la lectura debe ser obligatoria? ¿Puede dejar de serlo en el ámbito escolar? Un intento de respuesta a ellas se podrá encontrar en la última entrada de esta serie.
Solo adelantaré que el riesgo de asumir la postura de Borges, quien ve un dilema entre la lectura obligatoria y la libre, inclinándose por la segunda como la única valedera, es que esto termine convirtiéndose en un camino de solo dos alternativas posibles: leer o no leer (la lectura libre le otorga un espacio precisamente al «no leer» [recuérdese el «derecho a no leer», propuesto también por Pennac] y ese es el verdadero peligro); y ya veremos más adelante que sí se puede salir de ese entrampamiento.  
Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.

______________________
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: 


Bibliografía 

CEPAL. La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción. Santiago: Cepal, 2016. Consultado el 30 de noviembre del 2016 en https://goo.gl/p0cGdK
PENNAC, Daniel. Como una novela. Barcelona, España: Editorial Anagrama, 2001. Consultado el 16 de noviembre del 2016 en https://goo.gl/9ad1ib
RED DE BIBLIOTECAS. «“La lectura no debe ser obligatoria”: Borges y cómo ser mejores profesores de Literatura». En blog Red de Bibliotecas. Colombia, 22 de enero del 2013. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/aQfNiy
ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Del texto breve al libro». En blog El Arte de Leer. Lima, 24 de junio del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2017 en https://goo.gl/N3xtZC

jueves, 27 de octubre de 2016

SOBRE LA LEY DEL LIBRO DEL PERÚ


Ante la necesidad de conseguir mayor información sobre la promoción del libro y la lectura en la legislación educativa peruana, tema de un trabajo de investigación de posgrado que estoy realizando, envié una lista de seis preguntas relacionadas con la Ley N.° 28086, Ley de Democratización del Libro y Fomento de la Lectura (del 10 de octubre del 2003), conocida como ley del libro, a uno de los principales expertos en esos temas en el Perú.

Dante Antonioli Delucchi* es actualmente gerente de Relaciones Institucionales para el Hemisferio Sur (Argentina, Bolivia, Chile Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay) y Country Sales Manager de Bolivia de Pearson Educación, y es quien tuvo la amabilidad de darse un tiempo para acceder a lo solicitado, razón por la cual dejo aquí constancia de mi gratitud.

Sus respuestas a las preguntas formuladas me han permitido aclarar algunos puntos relacionados con la ley del libro del Perú y ofrecen novedades también al respecto que pueden ser de utilidad para quienes están involucrados en este tema o están investigándolo.

1.             ¿Cómo fue su experiencia de participar en la revisión de la autógrafa de la actual Ley N.° 28086, Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, más conocida como ley del libro?
Mi participación en la revisión de la autógrafa se limitó a revisar la coherencia del texto, la articulación entre sus artículos y en opinar sobre el impacto que podrían generar los mecanismos de promoción. El trabajo fue intenso y de mucho aprendizaje, pues, más allá de mi experiencia editorial, era la primera vez que intervenía en la revisión, opinión o construcción de políticas públicas.
La negociación con los sectores vinculados y la búsqueda de consenso con los partidos políticos estuvo a cargo de otras personas.

2.             ¿Qué beneficios le ha traído al Perú la aprobación de la ley del libro y su respectiva reglamentación?
Muchos. Y hay muchas evidencias de ello. La producción de libros nuevos o nuevas ediciones se ha (más que) duplicado en los años de vigencia de la ley. Se ha incrementado el número de editores y editoriales en todo el país. Se han instalado en el país varias editoriales extranjeras (que no lo harían de ninguna manera si las condiciones no fueran favorables). Se ha ampliado el número de librerías. La industria gráfica, principal proveedora de servicios al sector, se ha modernizado. Los precios se han vuelto más competitivos en comparación con otros de la región. Si bien, en la práctica se cuenta con pocos beneficios: exoneración del IGV, crédito por reinversión y exoneración de aranceles, básicamente, los resultados son tangibles.
Sin embargo, hay temas pendientes: recuperar la exoneración del impuesto a la renta a las regalías de los autores, negociar mejores tarifas para la circulación de impresos (tarifa postal preferencial), creación de líneas de financiamiento para proyectos editoriales, creación de fondos editoriales, mayor oferta de formación y capacitación, generación o asignación de recursos para bibliotecas y, uno de los temas más importantes: protección efectiva de la propiedad intelectual.

3.             ¿Considera que el Perú debería reformar sus normas relacionadas con el sector del libro y la lectura para adecuarlas al Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas (2011) propuesto por el Cerlalc?
Definitivamente. Muchos de los vacíos de la ley del libro pueden cubrirse utilizando como modelo la propuesta de Cerlalc, tal como se propuso al utilizar como referencia la Ley Tipo de Guayaquil, elaborada también por el Cerlalc, al momento de trabajar la Ley vigente. Además, el Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas, del Cerlalc, incluye algo completamente ausente en nuestra ley del libro: la promoción y fomento de la lectura y las bibliotecas. Define claramente los alcances de las instituciones involucradas y sugiere (en las notas explicativas) la manera de adaptarla a nuestra realidad institucional.

4.             ¿Cómo ve usted el trasvase de funciones de Promolibro (establecidas por la ley del libro) a la Dirección del Libro y la Lectura (DLL) del Ministerio de Cultura, a través de la Ley N.° 30028 (del 13/05/2013), que modifica la ley del libro?
Aunque Promolibro no logró muchos de los cometidos esperados ni implementó algunos de los encargos que la ley y su reglamento le asignaron, no quedan claras las actividades que realiza la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura. No hay espacios de diálogo efectivos, hay poca información, su sitio web está “congelado” desde 2015 y no se ve claramente cuál es su participación en las actividades del sector y del gremio.

5.             ¿Existe Fondolibro, como lo proponen los artículos 15 y 16 de la ley del libro?
No se implementó. El Ministerio de Economía y Finanzas informó durante las reuniones de implementación de la ley en Promolibro (2005), que las comisiones del Congreso que redactaron y aprobaron la norma no le pidieron opinión sobre este tema, lo cual era obligatorio, pues cuando una norma impacta en el tesoro público, debe pedirse opinión y conformidad. Así, la Biblioteca Nacional no recibió la autorización para crearlo.

6.             ¿Existe Cofidelibro, como lo proponen los artículos 26 y 27 de la ley del libro?
Cofide se negó a implementar este Fondo, informando que no contaba con fondos para crear líneas de financiamiento; utilizando, además, el amparo que le daba la propia Resolución Suprema No. 158-93-EF (Estatuto de Cofide).

He incluido una bibliografía de los trabajos de investigación de Dante Antonioli que se pueden  encontrar en Internet, para quienes deseen conocer más de su producción.

 Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.


* Su trayectoria académica y profesional aparece muy bien sintetizada en su cuenta de LinkedIn, de donde hemos extraído las siguientes líneas: «Economista por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ha seguido cursos de posgrado en edición (Unesco) y evaluación de proyectos (BID). Consultor en temas editoriales y planeamiento estratégico para la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Ministerio de Educación del Perú y del Ecuador y la Cámara Peruana del Libro. Ha participado en diversos congresos, foros y debates sobre el libro y la lectura en Perú y América Latina. Autor de El sector editorial peruano. Un estudio sobre el libro en el Perú: 1995-2005 y de diversos artículos que han aparecido en medios dentro y fuera del Perú. Miembro del grupo músico consultor de la Escuela de Música de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Auditor del sistema de gestión de calidad  ISO 9000 y del Modelo de Excelencia en la Gestión, ha sido jurado del Premio Nacional a la Calidad (2006 a 2009) de la Sociedad Nacional de Industrias (SIN). En 2003, por encargo de la Comisión de Educación del Congreso de la República, participó de la revisión de la autógrafa de la actual Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura».
___________________
Nota: La foto de Dante Antonioli Delucchi, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://bit.ly/2eRUhtj




Bibliografía

ANTONIOLI DELUCCHI, Dante. «La ley del libro y su impacto en la industria editorial peruana». En Boletín Gestión Cultural N° 13: Políticas de apoyo al sector del libro. Universidad de Barcelona, septiembre, 2005, pp. 1-11. Consultado el 5 de abril del 2016 en http://www.gestioncultural.org/ficheros/1_1317289479_bgc13-DAntonioli.pdf
___________________________ El sector editorial peruano. Un estudio sobre el libro en el Perú: 1995-2005. Lima: Antonioli Editor, 2006. Consultado el 5 de abril del 2016 en https://es.scribd.com/doc/141999675/El-Sector-Editorial-Peruano-Antonioli
___________________________ «Las leyes del libro en la Comunidad Andina: comparación, análisis y comentarios». En Revista de la Integración N° 5: Políticas culturales en la región andina. Lima: Secretaría General de la Comunidad Andina, enero, 2010, pp. 57-69. Consultado el 5 de abril del 2016 en http://www.comunidadandina.org/public/revista_integracion_5.pdf




miércoles, 28 de septiembre de 2016

LA PROMOCIÓN DEL LIBRO Y LA LECTURA POR LA UNESCO II


Para los peruanos, resulta de especial interés la reunión celebrada en Bogotá (1969) que «se ocupó de la menos desfavorecida de las cuatro zonas de penuria» (América Latina) y de la cual Delavenay (1974) informa lo siguiente:

En los países de América Latina, una evaluación precisa de las necesidades parece haber sido más difícil, en especial a causa de la falta de estadísticas y de la gran diversidad de niveles culturales en una región que comprende 248 millones de habitantes entre los cuales la tasa de analfabetismo varía de menos del 8% hasta más del 50%. Los participantes en la reunión de Bogotá recomendaron sin embargo que cada país de la región defina una política nacional del libro y establezca una planificación nacional sistemática que permita calcular por anticipado el número de libros en que se cifrará la demanda en los años próximos (p. 24).

A pesar de que en la reunión de Bogotá de 1969 se hizo la recomendación de que cada país participante defina una política nacional del libro, en el Perú tal planificación recién se dio después de que transcurrieran más de treinta años desde aquel evento, lo cual se materializó en el Plan Nacional del Libro y la Lectura, que es del año 2006.

 Otro avance importante de la Unesco al respecto, como bien señala Delavenay (1974) fue el siguiente: «A fin de apoyar, de coordinar y de estimular las iniciativas locales de promoción del libro, todas las reuniones de expertos recomendaron la creación de centros regionales». Así es como se crearon los centros regionales de Karachi y Tokio para la región de Asia; el centro regional del Cairo para los Estados Árabes; los centros regionales de Accra y Jartum para la región de África; y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). Delavenay ofrece más datos sobre el centro regional para América Latina y el Caribe en la siguiente cita:

… Este pudo comenzar sus trabajos en 1970. Su finalidad esencial «el fomento de la producción y distribución del libro en América Latina», y en particular la promoción de la lectura, especialmente a través de los planes de educación nacional y del complemento indispensable de unos adecuados sistemas nacionales de bibliotecas escolares y públicas. Entre las numerosas tareas que se le han asignado cabe citar la armonización del mercado del libro en la región, la formación y el perfeccionamiento de los profesionales del libro, la defensa y, si procede, el aligeramiento del derecho de autor, las estadísticas de producción y distribución, las investigaciones sobre los hábitos y los niveles de lectura y la calidad de las publicaciones, así como sobre el desarrollo de la lectura; la creación de bibliotecas escolares y la formación de su personal; la creación de organismos nacionales destinados al fomento del libro; y finalmente el establecimiento de una bibliografía actual de las obras redactadas en América Latina (p. 33). 

Otro punto importante a destacar del libro de Delavenay (1974) es el siguiente:

… los centros regionales [entre ellos el Cerlalc] prestarán su ayuda y su apoyo a la constitución y el funcionamiento de consejos nacionales de promoción del libro. Estos organismos nacionales, ampliamente representativos de todas las profesiones interesadas, están encargados de planificar el fomento del libro y de instaurar la más estrecha cooperación entre los poderes públicos y el mundo de la edición. En 1972, una veintena de países habían creado consejos nacionales o se disponían a hacerlo… (p. 34).

Entre esa veintena de países no se encontraba el Perú, pues el Consejo Nacional de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura (Promolibro) se creó recién en el 2003, con la promulgación de la Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, Ley N° 28086, es decir, nuevamente más de treinta años después.

Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.

___________________
Nota: La imagen de Émile Delavenay, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://sites.univ-provence.fr/~veronis/Atala/histoire/index.html


Bibliografía


DELAVENAY, Émile. Por el libro. París: Unesco, 1974. 

lunes, 15 de agosto de 2016

LA PROMOCIÓN DEL LIBRO Y LA LECTURA POR LA UNESCO I


La promoción del libro y la lectura responde a un objetivo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para promover el desarrollo y preservar la paz en el mundo. Con el fin de dar cumplimiento a ese propósito se creó la Unesco. En Por el libro, Delavenay relata ese hecho en los siguientes términos:

Cuando en 1946 los representantes de cuarenta y cuatro gobiernos reunidos en Londres decidieron fundar una Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la concibieron como destinada, por su propia naturaleza, a promover el libro y la lectura. Esta misión se orientó y precisó sin embargo mediante dos tareas particulares definidas en la Constitución de la Unesco: la de «facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen» y la de velar «por la conservación y la protección del patrimonio universal de libros». Se esbozaba así un doble papel, de preservación y de comunicación… (1974: 7).  

Y más adelante Delavenay añade otro dato resaltante al respecto:

La proclamación de 1972 como Año Internacional del Libro por la Conferencia General de la Unesco en su 16.a reunión fue en suma, para la propia organización, el resultado de una comprensión cada vez más neta del papel del libro en su programa. Pero la acción emprendida por la Unesco y por cada uno de sus Estados Miembros, bajo el lema «Libros para todos», tiene también como finalidad, en todo el mundo, hacer participar a la opinión en esa comprensión tanto de las necesidades humanas como de los medios que permitirán un día satisfacerlas… (1974: 8).

Otro momento importante en la historia de la Unesco, de acuerdo con lo que informa Delavenay, ocurre casi a mediados de la década del sesenta:

El año 1964 marca una etapa en la acción de la Unesco a favor del libro. Una resolución de su Conferencia General hace hincapié en la importancia del libro en el desarrollo y en el papel que juega en el progreso de la comprensión mutua. Invita al Director General a reforzar la cooperación internacional en todo lo que se refiere a la edición y a la difusión de los escritos. Pero sobre todo le encarga que estudie la posibilidad de presentar «un programa coordinado de actividades apropiadas en la materia, para 1967-1968, con inclusión de actividades destinadas a promover la producción y difusión de libros en los países en vías de desarrollo» (1974: 20).
Citando a Robert Escarpit, Delavenay refiere lo siguiente:

… Merced al impulso dado por la resolución de la Conferencia General en 1964, la Unesco debía emprender sistemáticamente el análisis de los problemas de la zona de penuria. Después de un importante trabajo preliminar consistente en recoger e interpretar los datos, esa fue la tarea de cuatro reuniones de expertos convocadas, la primera en Tokio en 1966, la segunda en Accra en 1968, la tercera en Bogotá en 1969 y la última en el Cairo en 1972. Estas cuatro reuniones permitieron no solo delimitar los problemas de producción y distribución del libro en las cuatro grandes regiones más desfavorecidas [Asia, África, América Latina y los estados árabes], sino también definir los medios de acción y fijar los objetivos precisos para la acción internacional y nacional durante el periodo que va hasta 1980. […] De esta manera y por primera vez, el problema de la promoción del libro en cada una de las cuatro regiones se inscribe de manera precisa en el contexto general del desarrollo, y se esboza una primera división del trabajo entre las organizaciones internacionales del sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones regionales y los gobiernos u organismos nacionales (1974: 22). 

En el siguiente post ofreceremos más detalles sobre este tema.

Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.


___________________
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://lopezdoriga.com/tag/unesco/


Bibliografía

DELAVENAY, Émile. Por el libro. París: Unesco, 1974.


viernes, 3 de junio de 2016

SOBRE EL PLAN NACIONAL DEL LIBRO Y LA LECTURA DEL PERÚ


Leyendo el Anuario Iberoamericano sobre el libro infantil y juvenil 2015, de la Fundación SM, un esfuerzo editorial y de investigación que se inició en el 2004, y que saludamos y felicitamos (ojalá hubieran más estudios de ese tipo en la región y en nuestro país) sobre todo por ser de libre acceso y descargable (gracias a la subvención con que cuenta el libro por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España), encontré un dato que faltaba completar.

En el capítulo 13 del libro, titulado: «Panorama de la literatura infantil y juvenil en Perú (2013-2014)», escrito por Jéssica Rodríguez López, se señala lo siguiente: «Hace ocho años, al amparo de la Ley del Libro, se redactó una primera versión de un Plan Nacional del Libro y la Lectura del Perú, que proyectaba acciones importantes para el período 2006-2021, pero nunca se ejecutó» (2015: 250).

En el libro Una región de lectores que crece. Análisis comparado de planes nacionales de lectura en Iberoamérica 2013, del especialista del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc)  Didier Álvarez Zapata, sobre el Plan Nacional del Libro y la Lectura del Perú  (PNLL) 2006-2021, se señala lo siguiente:  «el proyecto» del PNLL «nace como cumplimiento del mandato de la Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, n° 28086, de octubre 11 de 2003. Sin embargo, nunca fue aprobado oficialmente» (2014: 134).

También refiere lo siguiente: el «Ministerio de Cultura, como parte del trabajo programado para el año 2013», está «preparando un proyecto de nueva ley del libro que modificará la vigente ley n.° 28086» y está «revisando el proyecto» de PNLL «para actualizarlo, completarlo, lanzarlo e implementarlo»; pero hasta la fecha ninguna de esas dos acciones se han culminado y ya estamos en junio del 2016, es decir, han pasado tres años desde aquel anuncio.

La información adicional que ofrece Álvarez Zapata con relación a lo señalado por Rodríguez López es la siguiente: «A pesar de que el Plan Nacional del Libro y la Lectura, PNLL, no fue aprobado ni ejecutado como tal, se desarrollaron acciones en concordancia con algunos objetivos del mismo» (2014: 134).

El cuadro que se presenta a continuación muestra las acciones emprendidas siguiendo «algunos objetivos» del PNLL, según como lo ha dado a conocer Álvarez Zapata:

Distribución y acceso
Indicador
Cifra
Observaciones
Libros comprados con el plan
296 174
2004-2012
Lectura en la escuela
Lectura en recreos
623
Activos a febrero de 2013
Bibliotecas escolares comunitarias
13
Activos a febrero de 2013
Nuevos espacios de lectura
Bibliotecas comunales
520
Activas a febrero de 2013
Módulos de lectura
180
Activos a febrero de 2013
Lectura en parques
74
Activos a febrero de 2013
Módulos de lectura comunal
2
Activos a febrero de 2013
Formación de mediadores
Promotores y docentes capacitados en fomento de lectura
100 000 aprox.
2005-2013
Divulgación
Informaciones divulgadas a través de los canales del Ministerio de Cultura

No se cuenta con cifras
Inclusión de comunidad, familia, apoyo interinstitucional, participación social
Acuerdos con municipalidades distritales a nivel nacional
218
2006-2012
Fuente: Una región de lectores que crece. Análisis comparado de planes nacionales de lectura en Iberoamérica 2013, de Didier Álvarez Zapata (2014: 134 y 135):

Queda claro entonces que si bien el PNLL en ningún momento se aprobó oficialmente, ello no fue obstáculo para que se desarrollaran «acciones en concordancia con algunos [de sus] objetivos».

Si esta entrada ha sido de tu agrado o te ha sido útil, compártela con tus seres queridos.

___________________
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/nhTVPs


Bibliografía

ÁLVARES ZAPATA, Didier. Una región de lectores que crece. Análisis comparado de planes nacionales de lectura en Iberoamérica 2013. Bogotá: Cerlalc, 2014. Consultado el 20 de enero del 2016 en http://goo.gl/0cQh2L
RODRÍGUEZ LÓPEZ, Jéssica. «Panorama de la literatura infantil y juvenil en Perú (2013-2014)». Fundación SM. Anuario Iberoamericano sobre el Libro Infantil y Juvenil 2015. Madrid: Fundación SM, 2015. Consultado el 15 de mayo del 2016 en https://goo.gl/EvXeqV