martes, 31 de octubre de 2017

LA MEJOR BIBLIOTECA DE AMÉRICA


Aunque suene increíble, en el siglo XVIII, el Perú llegó a tener la mejor biblioteca de América, según lo cuenta Luis Martín en el artículo «La biblioteca del colegio de San Pablo (1568-1767), antecedente de la Biblioteca Nacional», que forma parte del libro La Biblioteca Nacional: aportes para su historia.
Los hechos ocurrieron así:
El origen de la Biblioteca de San Pablo se remonta a abril de 1568, cuando el P. Gerónimo de Portillo y los primeros jesuitas llegaron a Lima. Antes de salir de Sevilla, Portillo gastó más de doscientos ducados en libros para el futuro San Pablo, y casi podría decirse que la biblioteca existió antes del Colegio. Una vez adquirido el terreno para edificar el Colegio, en la cuadra ocupada hoy por la Biblioteca Nacional y la Iglesia de San Pedro, uno de los primeros cuidados de Portillo fue edificar una pequeña biblioteca… (s. a.: 26).  
El crecimiento de la Biblioteca de San Pablo se explica en las siguientes líneas:
Desde 1569 todos los jesuitas venidos de Europa, no solo españoles, sino también italianos y alemanes, llegaban a Lima con nuevas aportaciones de libros. El primer Visitador jesuita del Perú, el Doctor Juan de la Plaza, por ejemplo, zarpó de Sevilla rumbo a Lima en octubre de 1574 trayendo libros por valor de quinientos ducados. El interés de Plaza en la incipiente biblioteca de San Pablo se refleja no sólo en la importante contribución de libros hecha por él en 1574, sino en el estudio que hizo de los fondos existentes y de la administración de la biblioteca… (s. a.: 26).  
El devenir de la Biblioteca de San Pablo, por cierto, no estuvo exento de adversidades:
… El 12 de diciembre de 1576 Plaza escribía al General de los Jesuitas en Roma y, entre otras cosas, le daba un informe preciso sobre el estado de la biblioteca. Plaza se queja de que está colocada en un sitio muy húmedo y que la humedad ha comenzado a hacer estragos en algunos de los libros. Más triste aún, Plaza informa al General, el catálogo original ha desaparecido y aún no se ha hecho el nuevo […]. Lo más lamentable para el Visitador fue comprobar que muchos de los libros traídos de Europa habían desaparecido para finales de 1576, quizá sacados de la biblioteca, sin permiso, por lectores sin escrúpulos (s. a.: 26).  
Con el tiempo el material bibliográfico de la Biblioteca de San Pablo se incrementó con las compras que realizaban los religiosos jesuitas:
Desde el período de Plaza se comienza a enriquecer la biblioteca de una manera más sistemática. En 1575 el General de los Jesuitas nombra un Procurador en Sevilla para gestionar los asuntos de los colegios de ultramar. Entre las órdenes dadas al Procurador está la de comprar libros para las bibliotecas que los jesuitas estaban formando en América. El Procurador, según las normas del General, no debería esperar a que le pidan libros, sino que irá comprando todo lo que vaya saliendo, no sólo en España, sino también en otros centros publicitarios de Europa… (s. a.: 26).  
Y también con las donaciones de bibliotecas enteras:
… La riqueza de la biblioteca se vio aumentada notablemente en 1602, cuando Don Francisco Coello, ex-profesor [sic] de la Universidad de Salamanca y Alcalde de Corte en Lima desde 1592, entró en la Compañía de Jesús y donó su biblioteca particular al Colegio de San Pablo. La donada biblioteca contenía una abundante colección de libros de leyes y no pocos de matemáticas y geometría… (s. a.: 27).  
Muchas décadas después, ocurre lo inesperado:
…En la segunda mitad del siglo XVIII la Biblioteca de San Pablo contaba con casi 40.000 volúmenes*, mientras la renombrada Universidad de Harvard, en las colonias inglesas, tenía una biblioteca que no llegaba en aquellos años a los 4.000 volúmenes*… (s. a.: 25).  
El siguiente dato permite dar fe de que esta fue una labor de verdaderos humanistas, bibliófilos y amantes del saber:
…Los libros coleccionados en la gran biblioteca limeña estaban escritos en una verdadera Babel de lenguas antiguas y modernas, en hebreo, griego, latín, árabe, italiano, francés, alemán, catalán, español, y en las más importantes lenguas aborígenes del Nuevo Mundo. La inmensa mayoría de las obras guardadas en la biblioteca de Harvard estaban impresas en latín, y pocas se encontraban en lenguas modernas fuera del inglés (s. a.: 25 y 26).  
Lo señalado ayuda a tener una mejor idea del valor y la importancia de la Biblioteca de San Pablo. Solo un detalle más, según el historiador Juan Orrego, el verdadero nombre de la iglesia, cuando se construyó por los jesuitas, fue el de «Colegio Máximo de San Pablo».
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* Según la página web de la Misión Jesuita Peruana, el número de libros en realidad era de 43.000.    
Nota: La imagen de la iglesia de San Pedro en el siglo XIX, en donde se encontraba antiguamente el Colegio de San Pablo, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/VdBiYQ


Bibliografía

MARTÍN, Luis. «La biblioteca del colegio de San Pablo (1568-1767), antecedente de la Biblioteca Nacional». En La Biblioteca Nacional: aportes para su historia. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, s. a. Consultado el 30 de octubre del 2017 en https://goo.gl/SdtHoM
MISIÓN JESUITA PERUANA. «Colegios jesuitas». En página web Misión Jesuita Peruana, s. a. Consultado el 30 de octubre del 2017 en https://goo.gl/SHNNWW
ORREGO PENAGOS, Juan Luis. «Los jesuitas en Lima (1)». En Blog de Juan Luis Orrego Penagos, 2 de noviembre del 2011. Consultado el 30 de octubre del 2017 en https://goo.gl/VdBiYQ

sábado, 16 de septiembre de 2017

COLABORACIÓN PARA LA REVISTA LEF


El 31 de julio del presente año se publicó en la revista Letras en la Frontera (LEF), de  San Antonio, Texas (Estados Unidos), uno de los mejores microrrelatos que he escrito y que lleva por título: «La sabiduría del rey Salomón».

A través de mi cuenta de Twitter (@El_arte_de_leer) recibí muy gentilmente la invitación  el 7 de julio para enviar una colaboración y así lo hice, un 29 de julio. Pasados dos días lo publicaron. Quien desee ver la entrada original, puede consultarla en la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/SFPYWg
Decidí publicarlo en este espacio virtual también porque sigo creyendo lo que sostuve en un artículo anterior  de este blog, del 9 de marzo del 2014: «Los microrrelatos ofrecen una oportunidad extraordinaria de despertar en los más reacios el deseo de leer» (ver:  https://goo.gl/MNCTmT).
Ha sido en su momento una buena noticia para mí el saber que el Consejo Editorial de la revista LEF aprobó y publicó el texto que les envié, el cual transcribo a continuación.

La sabiduría del rey Salomón

En aquel tiempo en que todavía no estaban definidos ni precisados los derechos de autor, vinieron al rey Salomón dos escritores y se presentaron ante él. Y dijo el primero:
—Yo y este hombre habitamos un mismo cuarto; y yo escribí una novela corta sobre el Paititi. Y aconteció que al tercer día de ocurrido ello, este también escribió una novela corta sobre el Paititi. Una noche el libro de este se quemó, y cambió mi novela que estaba en la gaveta de mi escritorio por las cenizas de la suya. Al levantarme, fui en busca de mi libro y solo encontré las cenizas, pero me percaté que no era mi libro, sino el de mi compañero de cuarto.
Entonces, el otro escritor dijo:
—No fue así como ocurrieron los hechos. Hace mucho tiempo que escribí mi novela sobre el Paititi, la tenía guardada en un cofre de madera y la corregía en las tardes; y es la que está intacta y —dirigiendo una mirada torva a su compañero de cuarto— la tuya es la que se ha quemado.
—No, tu novela es la que se ha quemado y la mía es la que está intacta.
Así discutían delante del rey, entonces este los interrumpió:
—Traedme una espada.
Y le trajeron una espada. Enseguida el rey dijo:
—Partid por la mitad la novela sobre el Paititi y dad una mitad al uno y la otra mitad al otro.
Y como ambos escritores habían leído la Biblia, dijeron al unísono:
—Ah, señor, dad a este la novela entera y no la partáis.
Esto desubicó al rey Salomón, lo hizo dudar por un instante y pensó: «Algo no anda bien en esta historia». Entonces, se le ocurrió pedir que le trajeran un vaso de agua porque, según explicó, sentía seca su garganta. Bebió el contenido con parsimonia, y, luego de ingerir el último sorbo que le tomó más tiempo que los anteriores, decidió:
—Bien, como ambos han mostrado un verdadero amor por la novela sobre el Paititi y no se puede saber a quién realmente pertenece, entonces yo me quedo con el libro.

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Nota: El dibujo Salomón escribe los Proverbios, de Gustave Doré, al inicio de esta entrada, fue tomado de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/hyffb6


Bibliografía

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «La sabiduría del rey Salomón». En revista Letras en la Frontera, 31 de julio del 2017. Consultado el 16 de septiembre del 2017 en https://goo.gl/SFPYWg
__________________ «Los microrrelatos, la lectura y la creatividad». En blog El Arte de Leer, 09 de marzo del 2014. Consultado el 16 de septiembre del 2017 en https://goo.gl/MNCTmT  

sábado, 26 de agosto de 2017

CUATRO CHISTES DE QUEVEDO



Esta entrada se alinea con los investigadores que recomiendan emplear el humor e incluso los chistes como estrategia didáctica (Ricard Morant, 2006) y recurso didáctico (Carmen García, 2005), o proponen una pedagogía del humor (Jesús Fernández, 2003) en una clase de educación básica o superior.
De hecho, durante mi experiencia docente en una escuela pública de Lima, Perú, también tuve la oportunidad de poner en práctica el uso de este recurso (véase: http://bit.ly/2wwAXgs).  
Lo señalado viene a propósito del hallazgo en la web del artículo de María del Mar Jiménez Montalvo titulado «Una pequeña colección de chistes de Quevedo», «recogidos de la tradición oral del pueblo de Terrinches (Ciudad Real)», España (2011: 129), que hasta el año 2011 permanecieron inéditos.
Parafraseando al profesor José Manuel Pedrosa, la autora señala lo siguiente respecto a lo ocurrido con la figura de Quevedo en el imaginario popular de aquel pueblo español:
… la metamorfosis de un escritor célebre y de gran prestigio en personaje y protagonista de chistes y de anécdotas disparatadas, muy populares y resistentes al paso de los siglos, es un fenómeno documentado no solo en la nuestra, sino en diversas tradiciones culturales (véase Pedrosa, 2003: 179-191). Pero, seguramente, el literato al que más chistes y anécdotas se han atribuido sea el genial Francisco de Quevedo (Madrid, 1580-Villanueva de los Infantes, 1645). Y es que este gran autor del Siglo de Oro, considerado el maestro de la agudeza verbal en español, demostró su fuerte personalidad e ingenio tanto en su vida cotidiana como en su obra; de hecho, incluso, escribió un libro de chistes […]. Un siglo después de su muerte, a mediados del siglo XVIII, su figura de personaje folclórico y héroe burlador se había convertido ya en protagonista de numerosas anécdotas chistosas de carácter popular que circulaban por toda nuestra geografía, las cuales constituyen casi un subgénero de la cuentística española (2011: 130). 
En su estudio, María Jiménez documenta siete chistes quevedianos  (a los que la investigadora les ha colocado un título) recogidos en Terrinches, de los que voy a reproducir cuatro, los más graciosos. Y para quien quiera consultar los otros tres, les dejo aquí la dirección electrónica (véase: http://bit.ly/2w6i7Ma) y también en la bibliografía.
De algunos de los chistes se ofrece más de una versión. Cuando así ocurra, citaré la que considere la más lograda, desde un punto de vista humorístico, claro está.
El primero emplea un recurso léxico-semántico basado en la polisemia (‘pluralidad de significados de una expresión lingüística’, según el Diccionario de la lengua española [DLE, 2014], de la Real Academia Española [RAE] y la Asociación de Academias de la Lengua Española [Asale]) y lleva por título «Quevedo desterrado…»; pero como la versión recogida por José Manuel Pedrosa, citado por María Jiménez, me gustó más que la del informante de Terrinches, es la que reproduzco:
El rey le expulsó de España a Quevedo, y le prohibió volver a pisar tierra española, y se fue a Portugal. Y cargó un carro de tierra y se sentó encima de la tierra. Y al pasar por el palacio, se puso de pie en el carro. Y entonces el rey dice que cómo tenía valor de volver a España habiéndole prohibido que pisara tierra española. Dice:
—Perdone Su Majestad, pero yo vengo pisando tierra portuguesa (Pedrosa, 2003; 179-191) (2011: 131).
El segundo chiste muestra cómo se puede salir bien librado de un aprieto con ingenio y agudeza, y se titula «Quevedo y el caballo del rey…»:
El rey tenía su caballo preferido enfermo, y mandó a Quevedo que fuera a ver al prado si estaba vivo o muerto, y le dijo:
—Si está muerto, no me lo digas que te castigo.
Y volvió Quevedo diciendo:
—El caballo de mi Bamba
ni come, ni bebe, ni anda.
Está tumbado en el prado,
le entran moscas por la boca,
y le salen por el rabo.
Dice [el rey]:
—Entonces, ¿qué quieres decir? ¿qué está muerto?
Y [Quevedo] dice:
—Usted lo ha dicho, que yo no he sido (2011: 133).
El tercer chiste lo intitularon «Quevedo y la reina coja…», y se ha convertido en uno de los más conocidos y empleados incluso en las escuelas de secundaria como ejemplo de uso de la figura literaria llamada calambur (que consiste en la ‘agrupación de varias sílabas de modo que alteren el significado de las palabras a que pertenecen, como en este es conde y disimula’, según el DLE [2014], de la RAE y la Asale), y es este:
Resulta que la reina se encojó, y no quería nadie decirle que estaba coja. Entonces, Quevedo dice:
—¿Que no se le puede decir? ¡Verás cómo yo le voy a decir que está coja!
—Muchacho, ¿cómo le vas a decir…? Si le dices que está coja, te matan.
Dice [él]:
—Pos verás cómo no me van a matar, y se lo voy a decir yo en su cara.
Entonces cogió un clavel y una rosa, y se los llevó [a la reina]:
—Entre el clavel y la rosa,
Su Majestad es-coja (2011: 136).
Del cuarto, titulado «Quevedo y los gañanes» (y que se puede emplear en una clase sobre la rima), en vista de que es algo extenso, voy a reproducir el fragmento que me ha deleitado más, el cual es el siguiente:
… Y luego más pa alante, había otro gañán y estaba en el camino también… Y por la cuenca del ojo de una calavera, había una flor muy bonita, y le dijo el gañán:
—¿Qué te parece? ¡Qué flor más bonita!
[Quevedo] se quedó parao, y dice:
—Flor que ende que nacistes
vas con la mala suerte,
al primer paso que distes,
tropezastes con la muerte.
Si te cojo, te marchitas.
Si te dejo, es cosa a suerte.
El dejarte con la vida
es dejarte con la muerte (2011: 138 y 139).
Quienes quieran promover la lectura o hacer un uso pedagógico de los chistes quevedescos, pueden consultar los textos mencionados en la bibliografía.
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Nota: La imagen de Quevedo, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica: http://bit.ly/2iy5PaE


Bibliografía

FERNÁNDEZ SOLÍS, Jesús Damián. «El sentido del humor como recurso pedagógico: hacia una didáctica de las didácticas». En Pulso 26, 2003, 144-157. Consultado el 26 de agosto del 2017 en http://bit.ly/2wQARQz
GARCÍA PÉREZ, José Blas. «Humor y educación: unidos por la risa». En blog INED 21, 14 de octubre del 2015. Consultado el 22 de agosto del 2017 en http://bit.ly/2wQARQz
GARCÍA SURRALLÉS, Carmen. «El chiste como recurso en la didáctica de la primera lengua». El Guiniguada. Actas del II Congreso Internacional de la Sociedad de Didáctica de la Lengua y la Literatura, I (3), 1992, 57-63. Consultado el 22 de agosto del 2017 en http://bit.ly/2w6ajKj   
JIMÉNEZ MONTALVO, María del Mar. «Una pequeña colección de chistes de Quevedo». Revista de Estudios del Campo de Montiel (RECM), 2 (2), 2011, 129-141. Consultado el 18 de agosto del 2017 en http://bit.ly/2w6i7Ma
MORANT, Ricard. «¿Con humor se explica y se aprende una lengua mejor?». Pragmalingüística, 14, 2006, 87-99. Consultado el 22 de agosto del 2017 en http://bit.ly/2vfkbT9
ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Textos lúdicos». En blog Leer Es Divertido, 26 de noviembre del 2012. Consultado el 22 de agosto del 2017 en http://bit.ly/2wwAXgs

domingo, 30 de julio de 2017

SOBRE EL PRECIO DE LOS LIBROS II






El Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas (en adelante Modelo de ley), del Cerlalc (2011), cuenta con 75 artículos y es una versión mejorada y ampliada de la Ley Tipo de Guayaquil de 1992, también del Cerlalc, que contaba con 21 artículos, y que, según Álvaro Garzón, sirvió de «inspiración a los legisladores latinoamericanos llegado el momento de formular o de poner al día las leyes de fomento del libro» (2005: 65).
Así, hurgando entre los 75 artículos del Modelo de ley, del Cerlalc, encontré doce que apuntan a lograr reducir directa o indirectamente el precio del libro en América Latina y el Caribe, y que en muchos casos podrían incorporarse a la legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas.
En el siguiente cuadro mencionaré cada uno de ellos y señalaré si está o no considerado en la legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas, y, de estarlo, en qué grado lo está (Sí: plenamente considerado; Sí+: considerado en su mayor parte; Sí+/-: medianamente considerado; y Sí-: mínimamente considerado). Veamos:
Modelo de ley, del Cerlalc (2011)
Legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas
Considerado
Observaciones
No
Sí+
Sí+/-
Sí-
1
«Estarán exentas del impuesto sobre las ventas o Impuesto al Valor Agregado, y de todo tipo arancelario, las importaciones de bienes, equipos y dotaciones donados a favor de las bibliotecas escolares» (art. 31).
X




No hay mención alguna de beneficio directo a las bibliotecas escolares en la Ley N° 28086, Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura (conocida como ley del libro, del 2003), ni en la Ley N° 30034, Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas (del 2013), ni en la Ley N° 30570, Ley General de la Biblioteca Nacional del Perú (del 2017).
2
«El [XX%] del valor de las donaciones que se destinen a la dotación o construcción de las bibliotecas escolares será descontado de la renta bruta gravable de los donantes…» (art. 32).
X




3
«El Gobierno Nacional fomentará la edición y producción de libros en todo los soportes, y su traducción a otras lenguas, a través de estímulos fiscales, compras públicas, fondos asignados por concurso y por medio de su propia producción editorial» (art. 44).
X




Según Dante Antonioli Delucchi, ni Fondolibro ni Cofidelibro se han creado a la fecha, a pesar de estar establecido en los artículos 15 y 26, respectivamente, de la Ley N° 28086, ley del libro (ver Román, 2016).
4
«Las importaciones de materias primas e insumos para la impresión o edición de libros estarán exentas de impuesto y derechos de aduana» (art. 45).




X
En el Perú no hay dicha exención, pero sí se aplica un reintegro tributario equivalente al IGV (vigente hasta el 2018), que es del 18%, por adquisiciones de insumos o servicios destinados a la realización del proyecto editorial (artículo 20 de la Ley N° 28086).
5
«Las editoriales estarán exentas del impuesto a la renta. El Gobierno Nacional reglamentará las condiciones, porcentajes y la duración de esta exención» (art. 46).
X




No está considerado en la Ley N° 28086 ni en el Decreto Supremo N° 179-2004-EF que aprueba el Texto Único Ordenado de la Ley del Impuesto a la Renta.
6
«La venta de libros estará exenta del impuesto a las ventas o Impuesto al Valor Agregado (IVA)» (art. 47).

X



La venta de libros en el Perú sí está exenta del IGV por lo menos hasta el 2018 (artículo 19 de la Ley N° 28086).
7
«El Estado apoyará la participación de las instituciones nacionales en catálogos internacionales de libros en venta o de producción bibliográfica, general y especializada, que contribuyan a ampliar la circulación y el conocimiento del libro nacional…» (art. 48).
X




No está considerado en la Ley N° 26905, Ley de Depósito Legal, ni en la Ley N° 28086, ley del libro, ni en la Ley N° 30034, Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas, ni en la Ley N° 30570, Ley General de la Biblioteca Nacional del Perú. Y si bien el Ministerio de Cultura y PromPerú apoyan en algo en esta labor, lo hacen de manera insuficiente y sectarizada.  
8
«La importación y exportación de libros no tendrá ningún impuesto, tasa o gravamen tributario» (art. 52).



X

Se aplica en el Perú, pero solo la exoneración del IGV a la importación y venta en el país de libros y productos editoriales afines; no se aplica a las exportaciones (artículo 19 de la Ley N° 28086).
9
«El gobierno, a través del Ministerio de Cultura o su equivalente, gestionará acuerdos para obtener tarifas postales y fletes de transporte preferenciales para el libro y promoverá la exoneración de impuestos regionales o locales (de industria y comercio u otros) en los ámbitos territoriales respectivos para las librerías y distribuidoras» (art. 56).
X




Según Dante Antonioli Delucchi, hubo un intento de Promolibro (cuando todavía disponía de esas funciones) por lograr la «reducción de las tarifas postales vigentes (las más altas de la región)», que fracasó porque «las empresas proveedoras de este servicio condicionaron dicha reducción a volúmenes mínimos de envío postal difícilmente alcanzables (8 300 envíos por mes)». De haberse cumplido las cuotas establecidas, la tarifa se hubiese reducido «en un 55%, colocándose ligeramente por debajo de los promedios latinoamericanos» (2010: 61). 
10
«Las editoriales o los importadores de libros destinados al mercado nacional están obligados a establecer un precio fijo de venta al público…» (art. 57).
X




No está establecido en la Ley N° 28086, que es donde podría haberse incluido ni existe norma específica al respecto, como sí ocurre en Argentina, por ejemplo.

11
«Las librerías y los distribuidores de libros, constituidos como personas jurídicas, estarán exentos del impuesto a la renta…» (art. 61).
X




No está considerado en la Ley N° 28086 ni en el Decreto Supremo N° 179-2004-EF que aprueba el Texto Único Ordenado de la Ley del Impuesto a la Renta.
12
«Las agencias literarias, constituidas como persona jurídica, estarán exentas del impuesto a la renta…» (art. 62).
X




Fuente: elaboración personal a partir del Modelo de ley, del Cerlalc (2011) y la legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas.

Si llegara a mejorarse la Ley N° 28086, Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, y demás normas del sector, con la incorporación de los artículos del Modelo de ley, del Cerlalc, lograría reducirse el precio de los libros a condición de que las editoriales, librerías, distribuidoras y demás actores de la cadena del libro trasladen esos beneficios (fundamentalmente tributarios que obtengan) a los consumidores finales, es decir, a los lectores.
Y, por cierto, se me ocurre que se podría proponer a nivel de los gobiernos locales un beneficio tributario de exoneración del impuesto predial y arbitrios para los autores que hayan escrito libros y ganado concursos internacionales poniendo en alto el nombre del Perú.
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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://bit.ly/2u91ACN


Bibliografía

ANTONIOLI DELUCCHI, Dante. «Las leyes del libro en la Comunidad Andina: comparación, análisis y comentarios». En Revista de la Integración N° 5: Políticas culturales en la región andina. Lima: Secretaría General de la Comunidad Andina, enero, 2010, pp. 57-69.
CERLALC. Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas. Bogotá, Colombia: Cerlalc, 2011.
GARZÓN, Álvaro. La política nacional del libro. Guía para el trabajo de campo. 2.a ed., 2005.
ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Sobre la ley del libro del Perú». En blog El Arte de Leer. Lima, 27 de octubre del 2016. Consultado el 29 de julio del 2017 en http://bit.ly/2uNLsc1