sábado, 29 de abril de 2017

LEER O NO LEER V


Algunas consideraciones que son necesarias hacer como corolario de esta secuencia de entradas son las siguientes.
Primero, para resolver un tema educativo controversial, se debe recurrir a profesionales con amplios conocimientos en teoría educativa, y que necesariamente hayan pasado por las aulas, es decir, que cuenten con el conocimiento teórico y práctico.
Segundo, es necesario contrastar los puntos de vista de profesionales de ramas distintas a la educación sobre temas educativos con los puntos de vista de los educadores; dejar de lado a estos últimos no tiene sentido, no solo porque resulta inconveniente hacerlo, sino también porque los nuevos tiempos exigen abordajes de los fenómenos sociales (y la educación es uno de ellos) desde un punto de vista inter, multi y transdisciplinario.
Tercero, no es lo mismo enseñar en la escuela que enseñar en la universidad, por tal razón, lo sostenido por Borges (en relación a una población universitaria; ver texto citado en la bibliografía) no es válido para la población escolar.
Cuarto, cuando los ministros de Educación quieran tocar temas controversiales del ámbito educativo (como por ejemplo el de la obligación de leer), deben consultar necesariamente a profesionales que hayan hecho estudios interdisciplinarios, multidisciplinarios o transdiciplinarios, una de cuyas disciplinas incluya de todos modos la educación.
Quinto, es válida la lectura obligatoria, pero también lo es la lectura libre y la lectura cursiva, de la que habla Felipe Munita, y se pueden emplear las tres para la promoción de la lectura, cuidando de hacerlo en el lugar adecuado, el momento adecuado, y empleando las estrategias adecuadas.
Sexto, un dato contundente a favor de la lectura obligatoria lo ofrece Isabel Solé: «… conviene recordar que, al menos en los países occidentales, la extensión de la obligatoriedad de la enseñanza a toda la población ha conseguido el objetivo prioritario de alfabetizar a la ciudadanía…» (1995: 2).
Séptimo, siguiendo la propuesta de Felipe Munita, se debe disponer en la escuela y bibliotecas de mediadores de lectura que son, o se debe buscar que sean, profesionales expertos en despertar el gusto por la lectura en los estudiantes o usuarios de bibliotecas.
Octavo, en el II Taller de Capacitación de Mediadores de Lectura «Lee y Supérate» implementado el 19 de agosto del 2016 en el auditorio del Centro Cultural de Vitarte (y organizado por la Municipalidad de ese distrito como parte del Plan Municipal del Libro y la Lectura [PMLL] 2016-2021, que han elaborado las 40 principales ciudades del país a través de la meta 27 propuesta por el Ministerio de Cultura [Mincu]  en el 2015, ver: https://goo.gl/DQt7kS), Andrés Villegas Casanova, coordinador de Políticas Públicas de Planes Municipales de Lectura, de la Dirección del Libro y la Lectura, del Mincu, señaló que en el Perú no hay una Escuela de Mediadores de Lectura como sí lo existe en México, por ejemplo. Hecho que revela un descuido grande por parte del Ministerio de Educación del Perú.
Noveno, la tarea de un mediador de lectura consiste en encontrar estrategias adecuadas para acercar al estudiante o usuario al libro, como la de Daniel Pennac (que mencionamos en la tercera entrada de esta secuencia [ver: https://goo.gl/R8ti5y]) o las referidas por Felipe Munita (en la cuarta entrada de esta secuencia [ver: https://goo.gl/AGg8Zu])  o las empleadas por Paul Kropp (ver: https://goo.gl/3UGI6A), Emilio Barrantes (ver: https://goo.gl/lj9GRY) o por mí (ver: https://goo.gl/hHvebp; https://goo.gl/rJl7g3; https://goo.gl/UcvuJW;  https://goo.gl/8zxEX4; https://goo.gl/bnv5m6; etc.).
Todos los autores mencionados cumplen, por cierto, la primera consideración esgrimida en este artículo.
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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://planetadelibrosmexico.com/tag/leer/


Bibliografía

CASA DE LA LITERATURA. «La mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales de lectura». Entrevista de Milagros Saldarriaga a Felipe Munita.  En Casa de la Literatura. Lima, 16 de noviembre del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/NxsTqb
RED DE BIBLIOTECAS. «“La lectura no debe ser obligatoria”: Borges y cómo ser mejores profesores de Literatura». En blog Red de Bibliotecas. Colombia, 22 de enero del 2013. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/aQfNiy
SOLÉ, Isabel. «El placer de leer». En Lectura y Vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 16, N.° 3, septiembre de 1995. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en  file:///C:/Users/MARCO%20ROMAN/Documents/Downloads/placer_leer_sole.pdf


jueves, 30 de marzo de 2017

LEER O NO LEER IV


Esta es la transcripción de un fragmento de la entrevista que le hace Milagros Saldarriaga, directora de la Casa de la Literatura, a Felipe Munita, el 2 de noviembre del 2016 (ver programación: https://goo.gl/yLOS8x), en donde el investigador chileno1 expone su punto de vista sobre la discusión acerca de la lectura obligatoria y la lectura libre:
En la base de la noción de mediación hay una idea de progreso. Queremos ayudar a los niños a progresar, queremos que a través de nuestra actividad, de nuestra intervención, sean capaces de leer de manera diferente a como leerían sin esa intervención nuestra.  Y por eso es que volvemos a la vieja discusión de lecturas libres o lecturas obligatorias porque mucha gente dice que no, que en la escuela ya no tiene que haber más lecturas obligatorias.
Yo no estoy tan de acuerdo, de hecho estoy en desacuerdo. Yo creo que sí debe haber lecturas obligatorias porque son los espacios que me permiten a mí liquidar una lectura. Si es que dejamos todo al abrigo de lecturas libres, de lecturas autónomas, yo no tengo allí espacios para pensar actividades concretas que ayuden a ese niño a avanzar en la lectura que está haciendo, porque quizás desconozco ese libro, porque es difícil abrir espacios en donde podamos socializar la lectura, [cuando no tengo la seguridad de que]… todos mis cuarenta estudiantes están leyendo [un mismo libro] en su casa.
Yo creo que no pasa la formación de lectores solo por la lectura libre. ¿La lectura libre es nuestro aliado? Por supuesto, pero no es el único espacio. Me estaba acordando de una experiencia que vi en una escuela en Barcelona que funciona realmente como un ecosistema mediador con todas sus letras.  Ellos tenían una hora de biblioteca fija, tienen una muy buena biblioteca escolar de partida, y cada curso tiene una hora asignada dentro de la programación semanal para la biblioteca. Y hay momentos de lectura libre, autoseleccionada. Los chicos van y ellos mismos autoseleccionan, en un momento en que ya se ha instalado allí la idea del silencio para no importunar las lecturas de los otros. Pero igual, hay veces que se ponen dos o tres compañeros y compañeras a leer un mismo libro.
Lo interesante es que cuando yo fui a esa casa escuela, las maestras me mostraron lo que hacían en las aulas de la biblioteca. Era la idea de la lectura libre autoseleccionada, pero al final, los últimos diez minutos [de la actividad] lo ocupaban para abrir un espacio de socialización de esas lecturas libres, de esas lecturas autónomas de los chicos. Entonces, lo que hacían era que uno o dos de los chicos por grado a la semana le presentaban al resto una lectura que para ellos había sido entretenida, relevante, bonita, del último tiempo. Y yo digo, bueno, ese niño está siendo un mediador en ese caso porque probablemente los otros niños van a ir a ese libro mucho más que si la maestra lo recomendara porque es la recomendación de un par. Allí es interesante lo que pasa porque le damos espacio escolar a una lectura extraescolar.
La didáctica francófona, por ejemplo, es interesante en ese sentido porque dice: hay lectura obligatoria guiada (por esta idea cartesiana del francés), hay lectura libre y hay una lectura que ellos llaman «cursiva», la lectura cursiva que se produce en un espacio intermedio. Y ellos dicen que la lectura cursiva es en realidad un tipo de lectura, si se quiere, libre y autoseleccionada, pero que tiene espacio en la sala de clase, y que a través de dispositivos didácticos muy simples se busca que los chicos socialicen esas lecturas con los otros, y que no quede solo en el plano exclusivamente personal de ellos, en el plano extraescolar, si se quiere.
Por ejemplo, un dispositivo didáctico que he pensado para esa cuestión es en el examen de la secundaria [en donde se podría hacer la pregunta]: describe el libro que has leído con dos o tres adjetivos que te parezcan que enganchan muy bien con ese libro, que describen muy bien ese libro y cuéntame un poquito a partir de esos adjetivos esa lectura que tú hiciste.
Entonces, es una lectura que hace el niño en su espacio privado, el joven en su espacio privado, pero que tiene una cabida también y tiene un cierto nivel de acompañamiento por parte del docente. Esto es interesante porque en el fondo nos lleva a pensar en un cierto equilibrio entre la cuestión de guiar las lecturas obligatorias y la cuestión de las lecturas completamente libres que hacen los chicos en su espacio personal.
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1 La trayectoria profesional e intelectual de Felipe Munita que se ofrece en las siguientes líneas la he tomado de la página web de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile:
El Doctor en Didáctica y Literatura es Coordinador Académico del Diplomado en Fomento Lector y Literatura para Niños y Jóvenes de nuestra Facultad y fue premiado por realizar una de las mejoras tesis doctorales de la casa de estudios española.
La investigación del Dr. Munita, dirigida por la Dra. Teresa Colomer, fue reconocida con el Premio del Departamento de Didáctica de la Lengua, la Literatura y las Ciencias Sociales de la casa de estudios catalana. Reconocida también con la mención de Doctor Internacional, la tesis lleva por título “El mediador escolar de lectura literaria. Un estudio del espacio de encuentro entre prácticas didácticas, sistemas de creencias y trayectorias personales de lectura”.
El Doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha publicado dos libros: “Melero, detective de insectos” (Amanuta, Santiago-2011) y “Literatura infantil y escuela: Un diálogo posible” (Ediciones Kultrún, Valdivia-2010). Posee artículos en diversas revistas indexadas y de divulgación científica, además ha participado en numerosos congresos y seminarios (ver: https://goo.gl/3ucLHf). 
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://humanidades.uach.cl/wp-content/uploads/2016/11/IMG_0245.jpg  


Bibliografía

CASA DE LA LITERATURA. «La mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales de lectura». Entrevista de Milagros Saldarriaga a Felipe Munita.  En Casa de la Literatura. Lima, 16 de noviembre del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/NxsTqb
RED DE BIBLIOTECAS. «“La lectura no debe ser obligatoria”: Borges y cómo ser mejores profesores de Literatura». En blog Red de Bibliotecas. Colombia, 22 de enero del 2013. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/aQfNiy

SOLÉ, Isabel. «El placer de leer». En Lectura y Vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 16, N.° 3, septiembre de 1995, pp. 1-8. 

jueves, 2 de febrero de 2017

LEER O NO LEER III


La tercera circunstancia que me permitió escribir este artículo se relaciona con la 37 Feria del Libro Ricardo Palma, realizada en el parque Salazar, en el distrito de Miraflores, del 6 de noviembre al 21 de octubre del 2016.
Se organizó un programa de mesas redondas como parte de la campaña emprendida por la Cámara Peruana del Libro «Perú, un país de lectores: por una política nacional del libro y la lectura», campaña que desde este humilde espacio saludamos y alentamos, por cierto.
Una de las mesas redondas se titulaba «Plan Lector: a diez años de su implementación». Allí pude enterarme que la Casa de la Literatura (Caslit) estaba organizando, a su vez, el evento «10 años del Plan Lector: experiencias en la escuela. Reflexiones sobre la normativa», del 2 al 5 de noviembre del 2016.
En la primera fecha del programa (ver: https://goo.gl/yLOS8x), la directora de la Caslit realizó la «Entrevista al Dr. Felipe Munita (Chile) sobre mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales aplicados al fomento de la lectura literaria».
Si bien yo no pude asistir a ese evento, este afortunadamente se guardó en video y se colgó en el canal de YouTube de la Caslit (ver: https://goo.gl/NxsTqb), por lo que semanas más tarde y en la comodidad de mi hogar pude escuchar su contenido.
En el minuto 48, el investigador chileno hace la siguiente reflexión: «… Y por eso es que volvemos a la vieja discusión de lecturas libres o lecturas obligatorias porque mucha gente dice que no, que en la escuela ya no tiene que haber más lecturas obligatorias…».
Por la importancia de lo referido en aquel entonces por Felipe Munita, en la siguiente entrada reproduciremos íntegramente el fragmento  de la entrevista en donde el investigador chileno da una respuesta fundamentada a esa discusión y la resuelve satisfactoriamente.
Y para abonar la tesis de Munita al respecto, añadiremos aquí que ya antes, en su artículo «El placer de leer», Isabel Solé, otra destacada educadora, se había manifestado sobre el tema en cuestión.
Cuando enumera las seis condiciones para fomentar el placer de leer en la escuela, se pregunta en relación a la quinta: «¿Qué se hace con la lectura? ¿se obliga a leer? ¿se recomienda? Si es lectura personal e independiente, ¿no tendría lógica no intervenir en esos casos en que los alumnos no quieren leer?» (1995: 7).
Luego, Solé agrega: «Aunque Pennac (1993) reconoce el “derecho a no leer”, el mismo autor nos da la clave para responder las preguntas que nos hemos formulado». Esa clave está en las siguientes líneas del libro Como una novela, del escritor francés, que la investigadora española cita:
En el fondo, el deber de educar consiste, mientras se enseña a los niños a leer, mientras se les inicia en la Literatura, en darles los medios para juzgar libremente si sienten o no «la necesidad de los libros». Porque si podemos admitir perfectamente que un particular rechace la lectura, es intolerable que sea —o que crea que es— rechazado por la lectura.
Ser excluido de los libros —incluso de aquellos de los que podríamos prescindir— es una tristeza inmensa, una soledad dentro de la soledad… (1995: 7).
Una escena del libro de Pennac retrata muy bien su postura frente a la posibilidad de la no lectura de los estudiantes. Cuando el profesor lanza la pregunta: «—¿A quién no le gusta leer?» en clase, solo unos «escasos dedos […] no se levantan». Frente a ello, ocurre lo siguiente (vale la pena reproducir la descripción tan vívida de ese momento):
—Bien —dice el profe—, como no os gusta leer… soy yo quien os leerá los libros.
Sin transición, abre su cartera y saca de ella un libro enorme, una cosa cúbica, realmente inmensa, con una portada brillante. Lo más impresionante que se pueda imaginar en materia de libro.
—¿Preparados?
No dan crédito ni a sus ojos ni a sus oídos. ¿Ese tipo les va a leer todo eso? ¡Pero le llevará el año entero! Perplejidad… Cierta tensión, incluso… No existe un solo profe que se proponga pasar el año leyendo. O es un jodido vago o hay gato encerrado. Nos acecha una trampa. Vamos de cabeza a la lista diaria de vocabulario, a la redacción de lectura permanente…
Se miran. Algunos, por si acaso, colocan una hoja delante de ellos y ponen sus plumas en batería.
—No, no, es inútil tomar notas. Intentad escuchar, eso es todo (2001: 94).
Y, efectivamente, el profesor no se resigna a que los estudiantes no lean, cuando estos dan  a conocer que no les gusta hacerlo. Y si bien no les ordena tomar un libro, lo que sí hace es darles la oportunidad de escuchar la lectura de una novela1.
Por eso el profesor les leyó aquel día cuarenta páginas de El perfume, de Patrick Süskind, durante una hora de clase. Ese detalle le permite hacer el siguiente descubrimiento:
El profe anda a cuarenta por hora.
O sea 400 páginas en diez horas. ¡A razón de cinco horas de lengua por semana, podría leer 2.400 páginas por trimestre!, ¡7.200 en el año escolar! ¡Siete novelas de 1.000 páginas! ¡En cinco horitas de lectura semanal únicamente! (2001: 106).
 Y así es como ocurre que 35 escolares, a la mayoría de los cuales no les gusta leer, terminan escuchando la lectura de obras de García Márquez, Ítalo Calvino, Dostoievski, Jorge Amado, Roald Dahl, Oscar Wilde, entre otros grandes escritores. Y lo más sorprendente viene luego, según lo cuenta el escritor francés:
… Ni uno solo, de esos treinta y cinco refractarios a la lectura, ha esperado a que el profe llegara al final de uno de sus libros para terminarlo antes que él. ¿Por qué dejar para la próxima semana un placer que podemos ofrecernos en una noche? (2001: 100).
En la siguiente entrada veremos cómo la postura de Felipe Munita va incluso un poco más allá de lo señalado por Daniel Pennac, y se sustenta en investigaciones y en evidencia empírica.
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1 La idea de leer a los estudiantes para despertar en ellos el gusto por la lectura la obtuvo Pennac, del poeta francés George Perros, cuando leyó la biografía que de él hacía Jean-Marie Gibal, quien cita «una frase de una estudiante de Rennes, donde Perros enseñaba»: «Él (Perros) llegaba la mañana del martes, desgreñado por el viento y por el frío en su moto azul y oxidada […]. Vaciaba sobre la mesa un morral de libros. Y esa era la vida» (2001: 77).
Pero la estudiante de Rennes comentó más detalles sobre su profesor, el poeta Perros, que considero de interés reproducir: «… Todas sus lecturas eran regalos. No nos pedía nada a cambio […]. Tenía una voz sonora y luminosa, un poco aterciopelada, que llenaba perfectamente el volumen de las clases [...], sin que jamás una palabra sonara más alta que otras […]. No había más luminosa explicación del texto que el sonido de su voz cuando anticipaba la intención del autor, revelaba una segunda intención, desvelaba una alusión…, imposibilitaba el contrasentido […]. La precisión de su voz nos introducía en un laboratorio, la lucidez de su dicción nos invitaba a una vivisección […]. Perros resucitaba los autores. Levántate y anda: de Apollinaire a Zola, de Brecht a Wilde, todos acudían a nuestra clase completamente vivos, como si salieran de chez Michou, el café de enfrente. Café donde a veces nos ofrecía una segunda parte […]. No sé cuántos de nosotros se hicieron profesores…, no muchos, sin duda, y tal vez sea una lástima, en el fondo, porque, como quien no quiere la cosa nos legó un gran deseo de transmitir…» (2001: 77-80).
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/yKgNn0


Bibliografía

CASA DE LA LITERATURA. «La mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales de lectura». Entrevista de Milagros Saldarriaga a Felipe Munita.  En Casa de la Literatura. Lima, 16 de noviembre del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/NxsTqb
PENNAC, Daniel. Como una novela. Barcelona, España: Editorial Anagrama, 2001. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en  https://goo.gl/1GLJkr
SOLÉ, Isabel. «El placer de leer». En Lectura y Vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 16, N.° 3, septiembre de 1995. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en  https://goo.gl/2NuLSq

lunes, 16 de enero de 2017

LEER O NO LEER II


Como lo anuncié en la entrada anterior, en esta ocasión solo voy a hablar de la segunda circunstancia que me permitió escribir este artículo. El 12 de diciembre del 2016, a las 6 y 30 p. m., se presentó el libro Leer en el Perú. Desafío y realidad, del historiador peruano  Ernesto Yepes del Castillo, en la Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Para el evento, se invitó a cuatro ex ministros de Educación que ocuparon el Ministerio hace ya algunos años atrás: el abogado y empresario Dante Córdova Blanco (de junio de 1995 a abril de 1996), el educador Gerardo Ayzanoa del Carpio (de julio del 2002 a junio del 2003), el también educador Carlos Malpica Faustor (de junio del 2003 a febrero del 2004) y el arquitecto Javier Sota Nadal (de febrero del 2004 a julio del 2006).

El libro, que lastimosamente no pude adquirir porque el día de la presentación no se había terminado de editar e imprimir, según informó Yepes del Castillo (y que me hubiese gustado mucho leer), recoge los ocho años de experiencia del autor en Promolibro, institución a la cual dirigió (en mi entrada del 12 de diciembre del 2016 de este mismo blog ofrecí algunos detalles acerca de lo ocurrido con esa institución, ver: https://goo.gl/rrK6j1).

Y aquí hago un paréntesis para señalar lo siguiente. Los cuatro ex ministros coincidieron en resaltar el papel que Promolibro cumplió y el esfuerzo desplegado por su director en el campo de la educación y la cultura en el Perú, a pesar de su exiguo presupuesto. Dante Córdova señaló, por ejemplo, que esa institución era un «caso más de las oportunidades perdidas en el Perú» y que esta nacía «por defecto de la escuela».

Gerardo Ayzanoa, por su parte, refirió que Yepes del Castillo, a través de la institución que lideraba, «favoreció la promoción bibliotecaria» y al «sistema nacional de bibliotecas». Carlos Malpica resaltó que el Ministerio de Cultura, en su momento,  «no llegó a entender lo que hacía Promolibro» y que la entidad no había muerto.

Sota Nadal, a su vez, citando el libro de Yepes del Castillo e interpretándolo, afirmó que había una «frontera entre los dos países»: el Perú letrado (conformado por los que tienen acceso al libro) y el Perú iletrado (conformado por los que no tienen acceso al libro), y que para establecer la «posibilidad de justicia y desarrollo en el país» teníamos que romper esa frontera, y ese era precisamente el propósito que tuvo Promolibro.   

En una investigación que estoy realizando (y del que no puedo adelantar más por el momento por estar ad portas de una evaluación), pude descubrir y encontrar sustento a la idea de considerar como un error el traslado de funciones de Promolibro a la Dirección del Libro y la Lectura, del Ministerio de Cultura.

Por tal razón, concuerdo en que debió valorarse mejor el aporte de Promolibro, rescatar el know how acumulado (esto último es algo que no se aprecia como se debe en el Perú, debido a un predominante criterio ideológico que obnubila e impide sopesar adecuadamente el mérito de las personas y el trabajo que realizan) y fortalecer su organización, en lugar de debilitarla y restarle funciones.

Y aquí cierro el paréntesis y vuelvo al tema que me ocupa: lo que quería remarcar de la presentación del libro en esta segunda parte de mi artículo era este otro detalle: durante su discurso, dos de los ex ministros de Educación (Dante Córdova y Sota Nadal) coincidieron en señalar que no se debe obligar a leer a los estudiantes, y un tercero (Gerardo Ayzanoa) añadió que esa obligación «desincentiva el gusto por la lectura». Estas declaraciones muestran cuán arraigada está esa idea en el Perú que hasta las que fueron las más altas autoridades del sector educación la repiten.

En la tercera parte de este artículo (que, por lo extenso de lo que voy a referir, requerirá subdividirse en tres entregas más) podremos dar una respuesta a esta controversia recurriendo a la ciencia y a un criterio técnico, que es como deben resolverse estas cuestiones.

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/QMykz3



Bibliografía

ASOCIACIÓN PERUANA DE LECTURA. «Presentación del libro. Leer en el Perú. Desafío y realidad, de Ernesto Yepes del Castillo» (Parte 1). En       Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, 12 de diciembre del 2016. Consultado el 6 de enero del 2017 en https://goo.gl/WMn5hj
ASOCIACIÓN PERUANA DE LECTURA. «Presentación del libro. Leer en el Perú. Desafío y realidad, de Ernesto Yepes del Castillo» (Parte 2). En       Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, 12 de diciembre del 2016. Consultado el 6 de enero del 2017 en https://goo.gl/caGH7C

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «La promoción de la lectura en el Perú». En blog El Arte de Leer. Lima, 28 de marzo del 2016. Consultado el 6 de enero del 2017 en https://goo.gl/rrK6j1

sábado, 31 de diciembre de 2016

LEER O NO LEER I


De tres circunstancias acontecidas en mi entorno en los últimos tiempos obtuve los insumos que me permitieron escribir este artículo:
1.      Una entrada de este mismo blog
2.      Lo ocurrido durante la presentación de un libro
3.      Un evento académico organizado por la Feria del Libro Ricardo Palma
En esta ocasión solo voy a hablar de la primera circunstancia, y de las otras dos hablaré en sendas entradas posteriores. En el artículo «Del texto breve al libro», que publiqué en este blog el 24 de junio del 2013 (ver: https://goo.gl/N3xtZC), vaticiné que la tendencia observada en España en el 2011, en donde más de la mitad de los españoles ya leía en soporte digital, se extendería a nuestra región, es decir, a América Latina, y esto se está cumpliendo (ver párr. 6).
Ello se debería a la masificación progresiva de un «patrón de consumo similar» observado en el documento La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción, elaborado por la Cepal, el cual es explicado en los siguientes términos:
La creciente demanda de aplicaciones y servicios digitales móviles, en particular video, muestra un patrón de consumo similar entre los habitantes que tienen acceso a estas tecnologías, tanto en los países desarrollados como en los menos avanzados. En general, salvo en el caso de intereses locales (noticias o comercio), los usuarios buscan las mismas aplicaciones y plataformas de servicio, y pasan lapsos similares en línea. En América del Norte y Europa el promedio de tiempo en línea por usuario es de 28 horas al mes, y en América Latina, de 22 horas (2016: 20).
En ese mismo documento, se ofrecen otros datos ilustrativos acerca de cuáles son las actividades más frecuentes en Internet por cada segundo transcurrido; pero en vista de que me interesa fundamentalmente las que se relacionan con la lectura, me limitaré a mencionar solo aquellas. Así, tenemos que en un segundo, en Internet
… se realizan más de 44.000 búsquedas en Google […], se envían más de 2 millones de correos electrónicos, más de 300.000 mensajes por protocolo IP a través de WhatsApp y más de 8.500 tuiteos, se efectúan más de 1.800 publicaciones en Tumblr y 50.000 en Facebook… (2016: 20).
La información ofrecida es muy elocuente en relación a mostrar y demostrar que, efectivamente, los servicios de Internet como Facebook, WhatsApp, el correo electrónico, el buscador de Google, los blogs y microblogs no solo ofrecen una oportunidad y hasta necesidad para leer textos breves como los que encontramos en las plataformas mencionadas, sino también para producir textos en respuesta o como reacción a lo leído o lo que se nos envía, escribe, etc., con lo que se completaría el círculo virtuoso de la promoción de la lectura: leer-escribir-leer.
En aquella entrada de hace más de tres años atrás, la lectura del artículo de una poeta en una página web que ya desapareció, me dio la idea de responder una interrogante que me suscitó esa constante cita de Borges que hacía ella y otros escritores e incluso profesionales de otras disciplinas, y que repetían (la idea en este caso) hasta ministros de Educación peruanos (como veremos más adelante).
La cita es la siguiente: «Creo que la frase lectura obligatoria es un contrasentido, la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obligatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¿Felicidad obligatoria? La felicidad también la buscamos» (ver: https://goo.gl/aQfNiy).  
Igualmente, se citan otras frases similares de Borges o de otros escritores que van en la misma dirección de sentido, por ejemplo esta de Daniel Pennac, que proviene de su libro Como una novela: «El verbo leer no tolera el imperativo. Es una aversión que comparte con algunos otros verbos: “amar”… “soñar”…» (2001: 8).
Ese texto ha suscitado las siguientes interrogantes: ¿la lectura debe ser obligatoria? ¿Puede dejar de serlo en el ámbito escolar? Un intento de respuesta a ellas se podrá encontrar en la última entrada de esta serie.
Solo adelantaré que el riesgo de asumir la postura de Borges, quien ve un dilema entre la lectura obligatoria y la libre, inclinándose por la segunda como la única valedera, es que esto termine convirtiéndose en un camino de solo dos alternativas posibles: leer o no leer (la lectura libre le otorga un espacio precisamente al «no leer» [recuérdese el «derecho a no leer», propuesto también por Pennac] y ese es el verdadero peligro); y ya veremos más adelante que sí se puede salir de ese entrampamiento.  
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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: 


Bibliografía 

CEPAL. La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción. Santiago: Cepal, 2016. Consultado el 30 de noviembre del 2016 en https://goo.gl/p0cGdK
PENNAC, Daniel. Como una novela. Barcelona, España: Editorial Anagrama, 2001. Consultado el 16 de noviembre del 2016 en https://goo.gl/9ad1ib
RED DE BIBLIOTECAS. «“La lectura no debe ser obligatoria”: Borges y cómo ser mejores profesores de Literatura». En blog Red de Bibliotecas. Colombia, 22 de enero del 2013. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/aQfNiy
ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Del texto breve al libro». En blog El Arte de Leer. Lima, 24 de junio del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2017 en https://goo.gl/N3xtZC

jueves, 27 de octubre de 2016

SOBRE LA LEY DEL LIBRO DEL PERÚ


Ante la necesidad de conseguir mayor información sobre la promoción del libro y la lectura en la legislación educativa peruana, tema de un trabajo de investigación de posgrado que estoy realizando, envié una lista de seis preguntas relacionadas con la Ley N.° 28086, Ley de Democratización del Libro y Fomento de la Lectura (del 10 de octubre del 2003), conocida como ley del libro, a uno de los principales expertos en esos temas en el Perú.

Dante Antonioli Delucchi* es actualmente gerente de Relaciones Institucionales para el Hemisferio Sur (Argentina, Bolivia, Chile Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay) y Country Sales Manager de Bolivia de Pearson Educación, y es quien tuvo la amabilidad de darse un tiempo para acceder a lo solicitado, razón por la cual dejo aquí constancia de mi gratitud.

Sus respuestas a las preguntas formuladas me han permitido aclarar algunos puntos relacionados con la ley del libro del Perú y ofrecen novedades también al respecto que pueden ser de utilidad para quienes están involucrados en este tema o están investigándolo.

1.             ¿Cómo fue su experiencia de participar en la revisión de la autógrafa de la actual Ley N.° 28086, Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, más conocida como ley del libro?
Mi participación en la revisión de la autógrafa se limitó a revisar la coherencia del texto, la articulación entre sus artículos y en opinar sobre el impacto que podrían generar los mecanismos de promoción. El trabajo fue intenso y de mucho aprendizaje, pues, más allá de mi experiencia editorial, era la primera vez que intervenía en la revisión, opinión o construcción de políticas públicas.
La negociación con los sectores vinculados y la búsqueda de consenso con los partidos políticos estuvo a cargo de otras personas.

2.             ¿Qué beneficios le ha traído al Perú la aprobación de la ley del libro y su respectiva reglamentación?
Muchos. Y hay muchas evidencias de ello. La producción de libros nuevos o nuevas ediciones se ha (más que) duplicado en los años de vigencia de la ley. Se ha incrementado el número de editores y editoriales en todo el país. Se han instalado en el país varias editoriales extranjeras (que no lo harían de ninguna manera si las condiciones no fueran favorables). Se ha ampliado el número de librerías. La industria gráfica, principal proveedora de servicios al sector, se ha modernizado. Los precios se han vuelto más competitivos en comparación con otros de la región. Si bien, en la práctica se cuenta con pocos beneficios: exoneración del IGV, crédito por reinversión y exoneración de aranceles, básicamente, los resultados son tangibles.
Sin embargo, hay temas pendientes: recuperar la exoneración del impuesto a la renta a las regalías de los autores, negociar mejores tarifas para la circulación de impresos (tarifa postal preferencial), creación de líneas de financiamiento para proyectos editoriales, creación de fondos editoriales, mayor oferta de formación y capacitación, generación o asignación de recursos para bibliotecas y, uno de los temas más importantes: protección efectiva de la propiedad intelectual.

3.             ¿Considera que el Perú debería reformar sus normas relacionadas con el sector del libro y la lectura para adecuarlas al Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas (2011) propuesto por el Cerlalc?
Definitivamente. Muchos de los vacíos de la ley del libro pueden cubrirse utilizando como modelo la propuesta de Cerlalc, tal como se propuso al utilizar como referencia la Ley Tipo de Guayaquil, elaborada también por el Cerlalc, al momento de trabajar la Ley vigente. Además, el Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas, del Cerlalc, incluye algo completamente ausente en nuestra ley del libro: la promoción y fomento de la lectura y las bibliotecas. Define claramente los alcances de las instituciones involucradas y sugiere (en las notas explicativas) la manera de adaptarla a nuestra realidad institucional.

4.             ¿Cómo ve usted el trasvase de funciones de Promolibro (establecidas por la ley del libro) a la Dirección del Libro y la Lectura (DLL) del Ministerio de Cultura, a través de la Ley N.° 30028 (del 13/05/2013), que modifica la ley del libro?
Aunque Promolibro no logró muchos de los cometidos esperados ni implementó algunos de los encargos que la ley y su reglamento le asignaron, no quedan claras las actividades que realiza la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura. No hay espacios de diálogo efectivos, hay poca información, su sitio web está “congelado” desde 2015 y no se ve claramente cuál es su participación en las actividades del sector y del gremio.

5.             ¿Existe Fondolibro, como lo proponen los artículos 15 y 16 de la ley del libro?
No se implementó. El Ministerio de Economía y Finanzas informó durante las reuniones de implementación de la ley en Promolibro (2005), que las comisiones del Congreso que redactaron y aprobaron la norma no le pidieron opinión sobre este tema, lo cual era obligatorio, pues cuando una norma impacta en el tesoro público, debe pedirse opinión y conformidad. Así, la Biblioteca Nacional no recibió la autorización para crearlo.

6.             ¿Existe Cofidelibro, como lo proponen los artículos 26 y 27 de la ley del libro?
Cofide se negó a implementar este Fondo, informando que no contaba con fondos para crear líneas de financiamiento; utilizando, además, el amparo que le daba la propia Resolución Suprema No. 158-93-EF (Estatuto de Cofide).

He incluido una bibliografía de los trabajos de investigación de Dante Antonioli que se pueden  encontrar en Internet, para quienes deseen conocer más de su producción.

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* Su trayectoria académica y profesional aparece muy bien sintetizada en su cuenta de LinkedIn, de donde hemos extraído las siguientes líneas: «Economista por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ha seguido cursos de posgrado en edición (Unesco) y evaluación de proyectos (BID). Consultor en temas editoriales y planeamiento estratégico para la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Ministerio de Educación del Perú y del Ecuador y la Cámara Peruana del Libro. Ha participado en diversos congresos, foros y debates sobre el libro y la lectura en Perú y América Latina. Autor de El sector editorial peruano. Un estudio sobre el libro en el Perú: 1995-2005 y de diversos artículos que han aparecido en medios dentro y fuera del Perú. Miembro del grupo músico consultor de la Escuela de Música de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Auditor del sistema de gestión de calidad  ISO 9000 y del Modelo de Excelencia en la Gestión, ha sido jurado del Premio Nacional a la Calidad (2006 a 2009) de la Sociedad Nacional de Industrias (SIN). En 2003, por encargo de la Comisión de Educación del Congreso de la República, participó de la revisión de la autógrafa de la actual Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura».
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Nota: La foto de Dante Antonioli Delucchi, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://bit.ly/2eRUhtj




Bibliografía

ANTONIOLI DELUCCHI, Dante. «La ley del libro y su impacto en la industria editorial peruana». En Boletín Gestión Cultural N° 13: Políticas de apoyo al sector del libro. Universidad de Barcelona, septiembre, 2005, pp. 1-11. Consultado el 5 de abril del 2016 en http://www.gestioncultural.org/ficheros/1_1317289479_bgc13-DAntonioli.pdf
___________________________ El sector editorial peruano. Un estudio sobre el libro en el Perú: 1995-2005. Lima: Antonioli Editor, 2006. Consultado el 5 de abril del 2016 en https://es.scribd.com/doc/141999675/El-Sector-Editorial-Peruano-Antonioli
___________________________ «Las leyes del libro en la Comunidad Andina: comparación, análisis y comentarios». En Revista de la Integración N° 5: Políticas culturales en la región andina. Lima: Secretaría General de la Comunidad Andina, enero, 2010, pp. 57-69. Consultado el 5 de abril del 2016 en http://www.comunidadandina.org/public/revista_integracion_5.pdf




miércoles, 28 de septiembre de 2016

LA PROMOCIÓN DEL LIBRO Y LA LECTURA POR LA UNESCO II


Para los peruanos, resulta de especial interés la reunión celebrada en Bogotá (1969) que «se ocupó de la menos desfavorecida de las cuatro zonas de penuria» (América Latina) y de la cual Delavenay (1974) informa lo siguiente:

En los países de América Latina, una evaluación precisa de las necesidades parece haber sido más difícil, en especial a causa de la falta de estadísticas y de la gran diversidad de niveles culturales en una región que comprende 248 millones de habitantes entre los cuales la tasa de analfabetismo varía de menos del 8% hasta más del 50%. Los participantes en la reunión de Bogotá recomendaron sin embargo que cada país de la región defina una política nacional del libro y establezca una planificación nacional sistemática que permita calcular por anticipado el número de libros en que se cifrará la demanda en los años próximos (p. 24).

A pesar de que en la reunión de Bogotá de 1969 se hizo la recomendación de que cada país participante defina una política nacional del libro, en el Perú tal planificación recién se dio después de que transcurrieran más de treinta años desde aquel evento, lo cual se materializó en el Plan Nacional del Libro y la Lectura, que es del año 2006.

 Otro avance importante de la Unesco al respecto, como bien señala Delavenay (1974) fue el siguiente: «A fin de apoyar, de coordinar y de estimular las iniciativas locales de promoción del libro, todas las reuniones de expertos recomendaron la creación de centros regionales». Así es como se crearon los centros regionales de Karachi y Tokio para la región de Asia; el centro regional del Cairo para los Estados Árabes; los centros regionales de Accra y Jartum para la región de África; y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). Delavenay ofrece más datos sobre el centro regional para América Latina y el Caribe en la siguiente cita:

… Este pudo comenzar sus trabajos en 1970. Su finalidad esencial «el fomento de la producción y distribución del libro en América Latina», y en particular la promoción de la lectura, especialmente a través de los planes de educación nacional y del complemento indispensable de unos adecuados sistemas nacionales de bibliotecas escolares y públicas. Entre las numerosas tareas que se le han asignado cabe citar la armonización del mercado del libro en la región, la formación y el perfeccionamiento de los profesionales del libro, la defensa y, si procede, el aligeramiento del derecho de autor, las estadísticas de producción y distribución, las investigaciones sobre los hábitos y los niveles de lectura y la calidad de las publicaciones, así como sobre el desarrollo de la lectura; la creación de bibliotecas escolares y la formación de su personal; la creación de organismos nacionales destinados al fomento del libro; y finalmente el establecimiento de una bibliografía actual de las obras redactadas en América Latina (p. 33). 

Otro punto importante a destacar del libro de Delavenay (1974) es el siguiente:

… los centros regionales [entre ellos el Cerlalc] prestarán su ayuda y su apoyo a la constitución y el funcionamiento de consejos nacionales de promoción del libro. Estos organismos nacionales, ampliamente representativos de todas las profesiones interesadas, están encargados de planificar el fomento del libro y de instaurar la más estrecha cooperación entre los poderes públicos y el mundo de la edición. En 1972, una veintena de países habían creado consejos nacionales o se disponían a hacerlo… (p. 34).

Entre esa veintena de países no se encontraba el Perú, pues el Consejo Nacional de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura (Promolibro) se creó recién en el 2003, con la promulgación de la Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, Ley N° 28086, es decir, nuevamente más de treinta años después.

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Nota: La imagen de Émile Delavenay, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://sites.univ-provence.fr/~veronis/Atala/histoire/index.html


Bibliografía


DELAVENAY, Émile. Por el libro. París: Unesco, 1974.