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jueves, 31 de julio de 2025

NUEVA COLABORACIÓN PARA EL DIARIO «HOY LUNES»

El 29 de julio del 2025, se publicó un microensayo de mi autoría titulado «Sobre la rima y la métrica en la poesía infantil: tendencias que reinventan la palabra» en el diario «Hoy Lunes», dirigido por el escritor y periodista egipcio Ehab Soltan (ver: https://tinyurl.com/48yknsuc).

Decidí incluir el texto en mención en este espacio virtual para que los seguidores de mi blog que no se hayan enterado de la noticia puedan disfrutarlo aquí también. Este es el microensayo aludido:

 


«Sobre la rima y la métrica en la poesía infantil: tendencias que reinventan la palabra»

 

 

En el artículo «Algunas consideraciones sobre la métrica de la poesía infantil española contemporánea», del 2016, Ángel Luis Luján Atienza afirmaba que no existía «un estudio sistemático sobre la métrica de la poesía infantil». Dicha afirmación, a la fecha, no ha perdido vigencia y es aplicable para la realidad de los estudios literarios en el Perú y tal vez en el resto de Hispanoamérica.

Luján Atienza se propone mostrar algo que logra en dicho artículo: cómo en la poesía infantil española de los últimos años «se aprecian innovaciones en el nivel métrico» y también se propone constatar «que la poesía infantil explota, en mayor medida que la dirigida a un público adulto, las posibilidades sonoras y rítmicas del verso» (2016, p. 25).

Señala también Luján Atienza que «la rima sigue siendo el procedimiento preferido de este tipo de poesía, hasta el punto de que en ocasiones se impone sobre cualquier otro procedimiento métrico para garantizar el ritmo…» (2016: 61). El investigador español cita varios poemas en su estudio de los que escogí dos para reproducirlos aquí que fueron los que mejor impresión me causaron.

El primero es «La chicharra», del libro Un ave azul que vino de las islas del sueño (1996), de Carlos Murciano, y que se compone de estos versos: «El valle y la sierra / sierra la chicharra / con su voz de tierra. // Se agarra, se aferra / al barro del cerro / para dar más guerra // Qué juerga, qué farra. / Su garra rasguea / la ronca guitarra // Chirría, chorrea / el chorro terrible / de su verborrea. // Y no se acatarra / su horrible berrido / desbarra, desgarra // Arrecia el chirrido. / ¡Chicharra macarra! / Me encierro, aburrido» (2016, p. 57).  

El segundo poema es el «Ovillejo de la oveja vieja», del libro Lo que Noé no se llevó, de Enrique Cordero Seva, que está constituido de estos versos: «–¿Por qué bala aquella oveja? / –Se queja. // –¿Es que no tiene pareja? / –Es vieja // –¿Y no hay novio que la escoja? / –Es coja // –Ahora entiendo su congoja: / perdió su antigua frescura, / y en su amarga desventura, / se queja por vieja y coja» (2016, p. 58). 

En los países de habla hispana, la tendencia observada por Luján Atienza para España en el uso de la rima y la métrica en poesía infantil es semejante, según lo observado en el artículo «El niño dibujado en el verso: aproximaciones a la nueva poesía infantil en la lengua española», de Felipe Munita, quien se propone en su estudio analizar «las tendencias formales y temáticas observadas en once títulos galardonados [entre el 2004 y el 2011] en dos de estos premios [“Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños”, convocado por el Fondo de Cultura Económica y la Fundación para las Letras Mexicanas, y el “Premio Internacional de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela”, convocado por la Editorial Kalandraka y el Ayuntamiento de Orihuela], con el objetivo de establecer un panorama general que permita esbozar las principales características de este corpus poético» (2013, p. 105).

Sobre la métrica, Munita señalará: «El tipo de verso más utilizado en estos libros es el octosílabo, seguido del heptasílabo y, en menor proporción, de hexasílabos y endecasílabos»; también hablará de un «extendido uso del verso libre» en cuatro títulos de los once que conforman el corpus materia de estudio.

Con relación al uso de la rima sostendrá que dicho «recurso fónico sigue siendo muy recurrente», aunque no se emplea en cuatro de los once libros estudiados, y «si lo hacen, es un recurso muy puntual y esporádico». En los siete «títulos restantes, en cambio, le otorgan a la rima un lugar central en la arquitectura de los textos», predominando en tres de ellos «la vertiente asonante» y en los otros cuatro, la consonante (2013, p. 110).

En un artículo del 2022, titulado «Recursos formales en la poesía infantil en español del siglo XXI», Eduardo Santiago-Ruiz se propuso como objetivo «determinar, mediante un estudio literario y estadístico, cuáles son los recursos formales más utilizados en la poesía infantil actual»; para ello se concentraría en analizar «el tamaño del verso, la forma general del poema (prosa poética, verso libre y métrica) y el uso de la poesía visual». Para ello, el investigador estudiará un corpus compuesto por «los ganadores del Premio hispanoamericano de poesía infantil», el cual «está integrado por 16 libros [publicados entre el 2004 y el 2019] y 423 poemas».

Y uno de sus hallazgos fue el siguiente: «El verso libre es la forma más abundante, pues representa el 69% del corpus analizado. Por otra parte, la métrica es el 23%, una importante reducción si se toma en cuenta que fue casi omnipresente en las décadas anteriores». También refiere lo siguiente: «es notoria la aparición de la poesía en prosa con 8%» (2022, p. 8).

Voy a reproducir aquí dos poemas destacados de los citados por Santiago-Ruiz en su estudio. El primero es el titulado «Mamboretá», del libro Ema y el silencio (2016), de Escudero-Tobler, y que dice así: «Mamboretá mamboretá, / perá perá, ¿no e’? / Mamborecuá, / ¿mamborecuá? / Palo palito e’ / ¿Será? / Mamboreté / ¿Mamborequé? / Mamboretero / tamborilero» (2022, p. 10).

El segundo es el titulado «El mar», del libro del mismo nombre (2020) escrito por Micaela Chirif y que dice así: «El mar no es un río / El mar no duerme / El mar no tiene uñas ni pierde las hojas con el frío / El mar no tiene plumas / El mar no se peina ni sabe subir escaleras / El mar no viaja / El mar no muere / El mar suena suena suena / El mar tiene la misma forma de día y de noche / El mar es grande como el mar / Si unes los puntos verás la forma del mar / Si no ves nada es porque estás dentro del mar» (2022, p. 11).

Este cambio que se observa en el lapso de nueve años (si solo tomamos en cuenta los estudios mencionados) y que muestra una variación en la preferencia por el uso de un tipo de verso determinado en la poesía infantil es comprensible y sigue a destiempo la ruta experimentada por la poesía para adultos de vanguardia de inicios del siglo XX que rompió también con la rima y la métrica tradicionales para incorporar el verso libre como una de sus modalidades que luego se hizo predominante, al punto de casi extinguir el uso de la rima y el metro.

Algo similar se puede decir del verso en prosa que también se usó durante la vanguardia, aunque su empleo no fue masivo como ocurre igualmente con el corpus de la poesía infantil estudiado por Santiago-Ruiz.


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Nota: La foto, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/48yknsuc

 

Bibliografía

 

Garralón, A. (2016). Historia portátil de la literatura infantil. Panamericana Editorial.

Luján Atienza, Á. L. (2016). «Algunas consideraciones sobre la métrica de la poesía infantil española contemporánea». Rhytmica 14, 23-63. https://tinyurl.com/3eyyxzvc

Munita, F. (2013). «El niño dibujado en el verso: aproximaciones a la nueva poesía infantil en la lengua española». Anuario de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil 11, p. 105-118. https://tinyurl.com/3e3zf2rx

Román Encinas, M. A. «Sobre la rima y la métrica en la poesía infantil: tendencias que reinventan la palabra». «Hoy Lunes», 29 de julio del 2025. https://tinyurl.com/48yknsuc

Santiago-Ruiz, E. (2022). «Recursos formales en la poesía infantil en español del siglo XXI». Revista de Estudios sobre Lectura, 21(2). https://tinyurl.com/t2u5zzhk

 

sábado, 30 de septiembre de 2023

SOBRE MARGARITA DEBAYLE Y RUBÉN DARÍO II

En el artículo «¿Cómo una niña de ocho años que vivió en el Perú inspiró al poeta Rubén Darío?», de Carlos Batalla, del 21 de abril del 2021, publicado en el diario El Comercio, se menciona una crónica de 1946 en donde Margarita Debayle cuenta al periodista cómo conservó la versión manuscrita del poema que le escribió Rubén Darío:

 

Margarita, algo alejada de la política, o al menos no tan involucrada como el resto de su familia, había traído al Perú, bien guardados en un álbum enjoyado, los versos autografiados del gran poeta modernista; eran los versos rubendarianos de esa Margarita, está linda la mar en manuscrito. Un tesoro para esa dama de sociedad de 46 años de edad.

Rubén Darío había regresado de Europa entre 1907 y 1908, y allí en su Nicaragua natal escribió nueve poemas, uno de ellos quedó con el título de «A Margarita Debayle» (ver: https://acortar.link/O6FE9T). 

El periodista mencionado por Batalla describe de esta forma el álbum enjoyado que contiene los versos de Darío:

 

Es un libro pequeño, con cierre de metal. Las pastas son de cuero oscuro con finas listas de oro en las tapas. Y en la primera página, de grueso papel amarillento, se puede leer el título, que es a la vez una dedicatoria. «A Margarita Debayle» y la primera estrofa y parte de la segunda del poema, que despliega sus rimas hasta la séptima, donde aparece la firma de ‘Rubén Darío’ y la fecha: 1908… (ver: https://acortar.link/O6FE9T). 

Luego se precisan los entretelones en que se vio envuelto dicho álbum enjoyado que contenía los versos de Darío, y en donde se vio involucrado el poeta peruano José Santos Chocano:

 

Margarita Debayle confesó a El Comercio que ese álbum, donde guardaba los poemas, lo tuvo consigo hasta 1920, pero luego lo perdió durante 20 años. Con un poco de memoria, Debayle llegó a contar algo que involucraba al Perú. «Recuerdo las circunstancias de esa pérdida: había llegado a Nicaragua, José Santos Chocano, quien pidió a mi padre el álbum para escribir en él un poema titulado ‘Heráldica’, según creo, no publicado».

No lo dijo, pero quedó en el aire que en esa desaparición tuvo que ver algo el poeta peruano, admirador acérrimo del nicaragüense. El periodista pudo ver algunos poemas de Santos Chocano, muy cerca del poema rubendariano, y escuchó también la historia de Margarita sobre el álbum que se había paseado por círculos y peñas literarias, y hasta soportó un allanamiento policial que terminó requisando el valioso volumen. Pero el álbum volvió a sus manos. Era su destino que se quedara con ella.

«¿Cómo lo recuperó, señora?», interrumpió el cronista. Ella contó que se lo devolvió un poeta amigo, pero todo fue muy extraño y secreto. «Recobré el álbum, después de más de 20 años, en un aniversario de la muerte de Rubén Darío», dijo la buena señora, como toda una primicia de su momento. Porque volver a tener consigo ese álbum fue como recobrar parte de su vida, de su infancia, de su imaginación voladora y soñadora, esa que le enseñó a sentir el poeta admirado por todo el continente americano (ver: https://acortar.link/O6FE9T). 

Y en el blog Nicaragua: Desde el Mirador de Nuestra Historia, se reproduce el artículo: «Memorias de una distinguida dama que inspiró el famoso poema de Rubén Darío», publicado en «Novedades», el 7 de abril de 1968, en donde Margarita Debayle cuenta cómo conoció al poeta nicaragüense:

 

Yo siempre tenía desde mi niñez un gran deseo de conocer a ese gran amigo y admirable poeta que mi padre, tanto quería y mencionaba y cuando lo conocí me impresioné enormemente, pues todo él irradiaba simpatía, bondad y talento y aunque era aún muy niña, supe apreciar el especial cariño que el me demostró desde que me conoció (ver: https://acortar.link/hrm8t2). 

Y luego relata, en una escena muy tierna y memorable, cuál fue su reacción al escuchar a Darío contarle un cuento en verso:

 

Como yo le pedí un cuento y él me lo narró en su poesía tan maravillosamente, yo me puse loca de alegría y para complacerlo me lo aprendí de memoria y se los recité y él al oírme me abrazó y besó efusivamente y le vi derramar unas lágrimas; y al preguntarle por qué lloraba, me contestó: «¡Porque te quiero mucho, mi niña, y los has recitado con mucho sentimiento!» (ver: https://acortar.link/hrm8t2). 

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/wvv3d8dz

 

Bibliografía

 

BATALLA, Carlos. «¿Cómo una niña de ocho años que vivió en el Perú inspiró al poeta Rubén Darío?», 21 de abril del 2021. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/O6FE9T

PÉREZ VALLE, Eduardo. «Memorias de una distinguida dama que inspiró el famoso poema de Rubén Darío». En blog Nicaragua: Desde el Mirador de Nuestra Historia, 16 de junio del 2014. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/hrm8t2

miércoles, 30 de agosto de 2023

SOBRE MARGARITA DEBAYLE Y RUBÉN DARÍO I

En el Taller de lectura: Volver a leer, volver a contar los clásicos (que se llevó a cabo del 9 al 12 de agosto del 2023 como parte del XIII Congreso de Literatura Infantil y Juvenil, organizado por la Casa de la Literatura, de Lima, Perú), el escritor chileno, investigador literario y especialista en literatura infantil y juvenil, Manuel Peña Muñoz, nos habló brevemente de la historia detrás del poema «A Margarita Debayle», de Rubén Darío, que leí hace muchos años, y me picó  la curiosidad saber más al respecto.

En el libro, Contar con la poesía, Estrella Ortiz refiere que el poema «San Baudelio de Berlanga», de Gerardo Diego, le hizo explorar la historia detrás de esos versos, y refiere lo siguiente:

 

… conocer la historia que hay detrás de un poema —cuando eso sea posible— puede proporcionar una inmensa satisfacción y un gran estímulo para aprenderlo de memoria y decirlo de viva voz. En mi caso mereció además una visita emocionada al lugar [la autora visitó la ermita de San Baudelio de Berlanga, que existe en España]. Para, de paso, entender al poeta y envidiarlo por haber conocido la ermita en su estado original, abandonada y con ovejas, pero con todas las pinturas en su sitio (2014: 185 y 186).

Coincido en la apreciación de Estrella Ortiz y agrego que hay algo mágico en descubrir (y esto no lo podrá entender un crítico literario posmoderno) que un edificio o cualquier objeto literario existió en la vida real. Es como si la historia ficcional cobrara vida más allá del apego de lo contado a la historia real, y por eso se han escrito tantos textos y ha corrido tanta tinta registrando casos semejantes con diversos autores y obras.

Peña Muñoz nos informó que la protagonista del poema de Darío existió en la vida real, se llamaba Margarita Debayle y le pidió al poeta de América que le cuente un cuento. Y hay también dos casos semejantes ocurridos con Alice Liddell y Peter Davis, quienes también pidieron a los escritores Lewis Carroll y J. M. Barrie, respectivamente, que les cuenten un cuento y así aparecieron posteriormente los libros Alicia en el país de las maravillas y Peter Pan.

Lo interesante del tema para el lector peruano será descubrir que Margarita Debayle vivió un tiempo en Lima, Perú, y aquí pasó también sus últimos días. Pero para entender mejor esas idas y venidas a Lima del personaje en mención, es necesario indagar en su reseña biográfica consignada en la página web Academic:

 

Margarita Debayle Sacasa de Pallais (León, Nicaragua, 4 de julio de 1900-Lima, Perú, 19 de diciembre de 1983) fue conocida mundialmente por ser la musa del poeta Rubén Darío en su poema «A Margarita Debayle».

 

Biografía

Fue hija del Dr. Louis Henri «El Sabio» Debayle, un importante médico nicaragüense que estudió en París (Francia), tras lo cual regresó a Nicaragua con una máquina de rayos X, que le permitió hacer diagnósticos certeros, convirtiéndose así en el «Sabio Debayle». Su madre fue Casimira Sacasa de Debayle, hija del entonces presidente de Nicaragua Roberto Sacasa y Sarria y hermana del posterior presidente Juan Bautista Sacasa.

Por línea materna, Margarita provenía de una de las familias más distinguidas e importantes a nivel político del país, y estaba además ligada con lazos familiares con la mayoría de las familias de la rancia aristocracia de León, la segunda ciudad importante de Nicaragua después de Managua, la capital.

Su padre fue el médico de cabecera del poeta Rubén Darío, quien posiblemente en 1906 fue invitado a la casa de verano de la familia Debayle Sacasa en la paradisíaca isla del Cardón. Fue ahí en una tarde cerca de la playa, sentado en una roca, que escribió el famoso poema «A Margarita Debayle» a la entonces niña Margarita, quien le había pedido que le escribiera un cuento en versos. La poesía en realidad fue escrita por la noche a cambio de una botella de whisky; el poeta le prometió hacerla eterna, y se la recitó por la mañana sentados en un tronco de madera.

Margarita y su hermana mayor, Salvadora Debayle, fueron enviadas a Bélgica a estudiar. En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, las dos hermanas fueron trasladadas a Londres (Reino Unido) y posteriormente a Filadelfia, Pensilvania (Estados Unidos) al Beechwood School, Jenkintown. Margarita concluyó sus estudios en Boston. Por cierto, en Beechwood College su hermana Salvadora fue cortejada por el posteriormente presidente y fundador de la dinastía Somoza, Anastasio Somoza García, quien se convirtió en su marido (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

El primer viaje de Margarita Debayle a Lima ocurre en estas circunstancias: 

 

Margarita se casó con su pariente Noël Ernesto Pallais con quien tuvo tres hijos: Noël, Luis y María de Lourdes Pallais Debayle. Vivió la mayor parte de su vida en su Nicaragua natal, a excepción de un relativamente corto periodo en Perú, donde su esposo fue nombrado embajador entre mediados y finales de la década de 1940. Regreso a su país a la muerte de su esposo, y permaneció en Nicaragua hasta un mes antes del triunfo de la Revolución Sandinista el 18 de julio 1979, que expulsó del poder a su sobrino Anastasio Somoza Debayle, hijo de su hermana Salvadora… (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

El segundo y último viaje de Margarita Debayle a Lima ocurre en estas otras circunstancias:

 

Margarita se trasladó por un corto periodo a Miami y finalmente emprendió su regreso a Lima, donde vivía desde hace muchos años su hija menor, María de Lourdes, casada a su vez con un ciudadano peruano, y donde murió en 1983.

Margarita fue una mujer singular, que llevó tatuado el honor de haber sido la inspiración del poema que Darío le escribiera siendo apenas una niña, poema que hasta el día de hoy las madres leen a sus hijos en la península Ibérica y en América Latina. El escritor mexicano Carlos Fuentes le pidió al también escritor Sergio Ramírez que titulara «Margarita, está linda la mar», novela que le ganó el primer Premio Alfaguara en 1998.

En mayo de 2010, sus cenizas fueron depositadas en la Catedral de León, Nicaragua, cerca de la tumba de Rubén Darío y la de sus padres. (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

Los datos ofrecidos en la biografía de Margarita Debayle serán de utilidad para entender lo que se dará a conocer en el siguiente artículo de esta secuencia sobre Margarita Debayle y Darío.

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/ynfx9243

 

Bibliografía

 

ACADEMIC. «Margarita Debayle», s/a. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/UOO0vM

ORTIZ, Estrella. Contar con la poesía. Guadalajara: Palabras del Candil, 2014.