domingo, 30 de julio de 2017

SOBRE EL PRECIO DE LOS LIBROS II






El Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas (en adelante Modelo de ley), del Cerlalc (2011), cuenta con 75 artículos y es una versión mejorada y ampliada de la Ley Tipo de Guayaquil de 1992, también del Cerlalc, que contaba con 21 artículos, y que, según Álvaro Garzón, sirvió de «inspiración a los legisladores latinoamericanos llegado el momento de formular o de poner al día las leyes de fomento del libro» (2005: 65).
Así, hurgando entre los 75 artículos del Modelo de ley, del Cerlalc, encontré doce que apuntan a lograr reducir directa o indirectamente el precio del libro en América Latina y el Caribe, y que en muchos casos podrían incorporarse a la legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas.
En el siguiente cuadro mencionaré cada uno de ellos y señalaré si está o no considerado en la legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas, y, de estarlo, en qué grado lo está (Sí: plenamente considerado; Sí+: considerado en su mayor parte; Sí+/-: medianamente considerado; y Sí-: mínimamente considerado). Veamos:
Modelo de ley, del Cerlalc (2011)
Legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas
Considerado
Observaciones
No
Sí
Sí+
Sí+/-
Sí-
1
«Estarán exentas del impuesto sobre las ventas o Impuesto al Valor Agregado, y de todo tipo arancelario, las importaciones de bienes, equipos y dotaciones donados a favor de las bibliotecas escolares» (art. 31).
X




No hay mención alguna de beneficio directo a las bibliotecas escolares en la Ley N° 28086, Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura (conocida como ley del libro, del 2003), ni en la Ley N° 30034, Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas (del 2013), ni en la Ley N° 30570, Ley General de la Biblioteca Nacional del Perú (del 2017).
2
«El [XX%] del valor de las donaciones que se destinen a la dotación o construcción de las bibliotecas escolares será descontado de la renta bruta gravable de los donantes…» (art. 32).
X




3
«El Gobierno Nacional fomentará la edición y producción de libros en todo los soportes, y su traducción a otras lenguas, a través de estímulos fiscales, compras públicas, fondos asignados por concurso y por medio de su propia producción editorial» (art. 44).
X




Según Dante Antonioli Delucchi, ni Fondolibro ni Cofidelibro se han creado a la fecha, a pesar de estar establecido en los artículos 15 y 26, respectivamente, de la Ley N° 28086, ley del libro (ver Román, 2016).
4
«Las importaciones de materias primas e insumos para la impresión o edición de libros estarán exentas de impuesto y derechos de aduana» (art. 45).




X
En el Perú no hay dicha exención, pero sí se aplica un reintegro tributario equivalente al IGV (vigente hasta el 2018), que es del 18%, por adquisiciones de insumos o servicios destinados a la realización del proyecto editorial (artículo 20 de la Ley N° 28086).
5
«Las editoriales estarán exentas del impuesto a la renta. El Gobierno Nacional reglamentará las condiciones, porcentajes y la duración de esta exención» (art. 46).
X




No está considerado en la Ley N° 28086 ni en el Decreto Supremo N° 179-2004-EF que aprueba el Texto Único Ordenado de la Ley del Impuesto a la Renta.
6
«La venta de libros estará exenta del impuesto a las ventas o Impuesto al Valor Agregado (IVA)» (art. 47).

X



La venta de libros en el Perú sí está exenta del IGV por lo menos hasta el 2018 (artículo 19 de la Ley N° 28086).
7
«El Estado apoyará la participación de las instituciones nacionales en catálogos internacionales de libros en venta o de producción bibliográfica, general y especializada, que contribuyan a ampliar la circulación y el conocimiento del libro nacional…» (art. 48).
X




No está considerado en la Ley N° 26905, Ley de Depósito Legal, ni en la Ley N° 28086, ley del libro, ni en la Ley N° 30034, Ley del Sistema Nacional de Bibliotecas, ni en la Ley N° 30570, Ley General de la Biblioteca Nacional del Perú. Y si bien el Ministerio de Cultura y PromPerú apoyan en algo en esta labor, lo hacen de manera insuficiente y sectarizada.  
8
«La importación y exportación de libros no tendrá ningún impuesto, tasa o gravamen tributario» (art. 52).



X

Se aplica en el Perú, pero solo la exoneración del IGV a la importación y venta en el país de libros y productos editoriales afines; no se aplica a las exportaciones (artículo 19 de la Ley N° 28086).
9
«El gobierno, a través del Ministerio de Cultura o su equivalente, gestionará acuerdos para obtener tarifas postales y fletes de transporte preferenciales para el libro y promoverá la exoneración de impuestos regionales o locales (de industria y comercio u otros) en los ámbitos territoriales respectivos para las librerías y distribuidoras» (art. 56).
X




Según Dante Antonioli Delucchi, hubo un intento de Promolibro (cuando todavía disponía de esas funciones) por lograr la «reducción de las tarifas postales vigentes (las más altas de la región)», que fracasó porque «las empresas proveedoras de este servicio condicionaron dicha reducción a volúmenes mínimos de envío postal difícilmente alcanzables (8 300 envíos por mes)». De haberse cumplido las cuotas establecidas, la tarifa se hubiese reducido «en un 55%, colocándose ligeramente por debajo de los promedios latinoamericanos» (2010: 61). 
10
«Las editoriales o los importadores de libros destinados al mercado nacional están obligados a establecer un precio fijo de venta al público…» (art. 57).
X




No está establecido en la Ley N° 28086, que es donde podría haberse incluido ni existe norma específica al respecto, como sí ocurre en Argentina, por ejemplo.

11
«Las librerías y los distribuidores de libros, constituidos como personas jurídicas, estarán exentos del impuesto a la renta…» (art. 61).
X




No está considerado en la Ley N° 28086 ni en el Decreto Supremo N° 179-2004-EF que aprueba el Texto Único Ordenado de la Ley del Impuesto a la Renta.
12
«Las agencias literarias, constituidas como persona jurídica, estarán exentas del impuesto a la renta…» (art. 62).
X




Fuente: elaboración personal a partir del Modelo de ley, del Cerlalc (2011) y la legislación peruana del sector del libro, la lectura y las bibliotecas.

Si llegara a mejorarse la Ley N° 28086, Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura, y demás normas del sector, con la incorporación de los artículos del Modelo de ley, del Cerlalc, lograría reducirse el precio de los libros a condición de que las editoriales, librerías, distribuidoras y demás actores de la cadena del libro trasladen esos beneficios (fundamentalmente tributarios que obtengan) a los consumidores finales, es decir, a los lectores.
Y, por cierto, se me ocurre que se podría proponer a nivel de los gobiernos locales un beneficio tributario de exoneración del impuesto predial y arbitrios para los autores que hayan escrito libros y ganado concursos internacionales poniendo en alto el nombre del Perú.
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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://bit.ly/2u91ACN


Bibliografía

ANTONIOLI DELUCCHI, Dante. «Las leyes del libro en la Comunidad Andina: comparación, análisis y comentarios». En Revista de la Integración N° 5: Políticas culturales en la región andina. Lima: Secretaría General de la Comunidad Andina, enero, 2010, pp. 57-69.
CERLALC. Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas. Bogotá, Colombia: Cerlalc, 2011.
GARZÓN, Álvaro. La política nacional del libro. Guía para el trabajo de campo. 2.a ed., 2005.
ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Sobre la ley del libro del Perú». En blog El Arte de Leer. Lima, 27 de octubre del 2016. Consultado el 29 de julio del 2017 en http://bit.ly/2uNLsc1
 

jueves, 29 de junio de 2017

SOBRE EL PRECIO DE LOS LIBROS I


En su tesis de doctorado, la bibliotecóloga chilena Consuelo Salas Lamadrid, citando a  Chartier y Hébrard (2002), señala que  al lector se le ofrecen «dos caminos no excluyentes para acercarse a los libros […]: la compra de libros por él mismo u otra persona [en las librerías], y la lectura pública, es decir, a través de las bibliotecas (2016, 51 y 52). Veamos lo que ocurre en el Perú.
En lo que se refiere a las librerías, sean estatales o privadas, le cuestan al consumidor y no poco. Los libros en la gran mayoría de casos siguen siendo caros, a pesar de que se volvió a prorrogar por tres años más la exoneración del IGV para la compra y venta de libros en el Perú en el 2015 (además del crédito tributario por reinversión y el reintegro tributario para la industria editorial), a través de la Ley N° 30347, que prorroga la vigencia de los artículos 18, 19 y 20 de la Ley de Democratización del Libro y Fomento de la Lectura, Ley N° 28086.
En lo que se refiere a las bibliotecas, si son del Estado, pueden ser gratuitas o de un bajo costo, aunque tienen el inconveniente de que no suelen estar aprovisionadas de material bibliográfico actualizado sobre todo y especializado (y esto ocurre incluso con las bibliotecas universitarias); y si son privadas, las hay también económicas, pero las mejor equipadas suelen ser costosas.
Vistas así las cosas, uno puede concluir que si quiere estar actualizado en su profesión, y no encuentra los libros que necesita en las bibliotecas públicas físicas o virtuales (algunos autores generosos se animan a publicarlos con libre acceso en la red, aunque pocas veces resultan ser  los que necesitas consultar en un momento determinado) ni en las privadas, tendrá que recurrir necesariamente a una librería, sea física o virtual, y adquirir así el producto que le urge leer.
Por tal razón, resulta necesario en el Perú bajar el costo de los libros, pues solo una minoría podría darse el lujo de comprar los que requiere al precio que lo ofrece el mercado librero. Para dar una idea de lo sostenido, si un lingüista quisiera comprar la segunda edición del Diccionario de peruanismos, de Juan Álvarez Vita, lo podría conseguir a S/. 130 soles a través del portal de Librosperuanos.com; y el libro del mismo título de la Academia Peruana de la Lengua, bajo la dirección de Julio Calvo Pérez, a S/. 170 soles en la Librería Sur (el precio de ambos impresos suman S/. 300 soles, es decir, más de la tercera parte de un sueldo mínimo en el Perú, que es de S/. 850 soles).
Para conseguir una rebaja en los precios de los libros, se puede recurrir a una estrategia formulada por Álvaro Garzón en su Política nacional del libro, quien luego de revisar lo que ocurre en los países en que se ha logrado crear un «macroentorno favorable a la industria del libro» concluye que «… la clave de las experiencias coronadas por el éxito fue el tratamiento del sector del libro como un todo, evitando las soluciones parciales (sólo la lectura, sólo la impresión, etc.) para activar simultáneamente todos sus componentes» (2005: 13).
El Modelo de ley de fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas, del Cerlalc (2011), sigue la propuesta de Álvaro Garzón, aun cuando reformula en parte los eslabones de la cadena del libro mencionadas por él, para seguir precisamente el postulado de ofrecer soluciones que afecten a todos los componentes del sector del libro y no solo a una parte de ellos.
En las siguientes líneas se puede apreciar mejor lo señalado por el Cerlalc:
… la propuesta que ponemos a consideración de los países miembros del Cerlalc busca generar acciones específicas para cada uno de los eslabones de la cadena del libro y la lectura (autores, editores, libreros, distribuidores, agentes literarios y bibliotecas) con un hilo conductor: más lectores y más lectura (2011: 18).
Bajo ese enfoque y entre otras muchas acciones en pro del libro, propone doce mecanismos para lograr reducir su precio en América Latina y el Caribe. Y en vista de que muchos de ellos se podrían aplicar en el Perú, los daremos a conocer en el siguiente envío.
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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/j28J4T


Bibliografía

CERLALC. Modelo de ley para el fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas. Bogotá, Colombia: Cerlalc, 2011.
GARZÓN, Álvaro. La política nacional del libro. Guía para el trabajo de campo. 2.a ed., 2005.

SALAS, C. Comparación de las políticas públicas para el fomento de la lectura en Chile y España. Alcance y resultados de las propuestas del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). Tesis para optar el grado de Doctor en Metodologías y Líneas de Investigación en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Salamanca. Salamanca, España, 2016. 

sábado, 29 de abril de 2017

LEER O NO LEER V


Algunas consideraciones que son necesarias hacer como corolario de esta secuencia de entradas son las siguientes.
Primero, para resolver un tema educativo controversial, se debe recurrir a profesionales con amplios conocimientos en teoría educativa, y que necesariamente hayan pasado por las aulas, es decir, que cuenten con el conocimiento teórico y práctico.
Segundo, es necesario contrastar los puntos de vista de profesionales de ramas distintas a la educación sobre temas educativos con los puntos de vista de los educadores; dejar de lado a estos últimos no tiene sentido, no solo porque resulta inconveniente hacerlo, sino también porque los nuevos tiempos exigen abordajes de los fenómenos sociales (y la educación es uno de ellos) desde un punto de vista inter, multi y transdisciplinario.
Tercero, no es lo mismo enseñar en la escuela que enseñar en la universidad, por tal razón, lo sostenido por Borges (en relación a una población universitaria; ver texto citado en la bibliografía) no es válido para la población escolar.
Cuarto, cuando los ministros de Educación quieran tocar temas controversiales del ámbito educativo (como por ejemplo el de la obligación de leer), deben consultar necesariamente a profesionales que hayan hecho estudios interdisciplinarios, multidisciplinarios o transdiciplinarios, una de cuyas disciplinas incluya de todos modos la educación.
Quinto, es válida la lectura obligatoria, pero también lo es la lectura libre y la lectura cursiva, de la que habla Felipe Munita, y se pueden emplear las tres para la promoción de la lectura, cuidando de hacerlo en el lugar adecuado, el momento adecuado, y empleando las estrategias adecuadas.
Sexto, un dato contundente a favor de la lectura obligatoria lo ofrece Isabel Solé: «… conviene recordar que, al menos en los países occidentales, la extensión de la obligatoriedad de la enseñanza a toda la población ha conseguido el objetivo prioritario de alfabetizar a la ciudadanía…» (1995: 2).
Séptimo, siguiendo la propuesta de Felipe Munita, se debe disponer en la escuela y bibliotecas de mediadores de lectura que son, o se debe buscar que sean, profesionales expertos en despertar el gusto por la lectura en los estudiantes o usuarios de bibliotecas.
Octavo, en el II Taller de Capacitación de Mediadores de Lectura «Lee y Supérate» implementado el 19 de agosto del 2016 en el auditorio del Centro Cultural de Vitarte (y organizado por la Municipalidad de ese distrito como parte del Plan Municipal del Libro y la Lectura [PMLL] 2016-2021, que han elaborado las 40 principales ciudades del país a través de la meta 27 propuesta por el Ministerio de Cultura [Mincu]  en el 2015, ver: https://goo.gl/DQt7kS), Andrés Villegas Casanova, coordinador de Políticas Públicas de Planes Municipales de Lectura, de la Dirección del Libro y la Lectura, del Mincu, señaló que en el Perú no hay una Escuela de Mediadores de Lectura como sí lo existe en México, por ejemplo. Hecho que revela un descuido grande por parte del Ministerio de Educación del Perú.
Noveno, la tarea de un mediador de lectura consiste en encontrar estrategias adecuadas para acercar al estudiante o usuario al libro, como la de Daniel Pennac (que mencionamos en la tercera entrada de esta secuencia [ver: https://goo.gl/R8ti5y]) o las referidas por Felipe Munita (en la cuarta entrada de esta secuencia [ver: https://goo.gl/AGg8Zu])  o las empleadas por Paul Kropp (ver: https://goo.gl/3UGI6A), Emilio Barrantes (ver: https://goo.gl/lj9GRY) o por mí (ver: https://goo.gl/hHvebp; https://goo.gl/rJl7g3; https://goo.gl/UcvuJW;  https://goo.gl/8zxEX4; https://goo.gl/bnv5m6; etc.).
Todos los autores mencionados cumplen, por cierto, la primera consideración esgrimida en este artículo.
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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://planetadelibrosmexico.com/tag/leer/


Bibliografía

CASA DE LA LITERATURA. «La mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales de lectura». Entrevista de Milagros Saldarriaga a Felipe Munita.  En Casa de la Literatura. Lima, 16 de noviembre del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/NxsTqb
RED DE BIBLIOTECAS. «“La lectura no debe ser obligatoria”: Borges y cómo ser mejores profesores de Literatura». En blog Red de Bibliotecas. Colombia, 22 de enero del 2013. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/aQfNiy
SOLÉ, Isabel. «El placer de leer». En Lectura y Vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 16, N.° 3, septiembre de 1995. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en  file:///C:/Users/MARCO%20ROMAN/Documents/Downloads/placer_leer_sole.pdf


jueves, 30 de marzo de 2017

LEER O NO LEER IV


Esta es la transcripción de un fragmento de la entrevista que le hace Milagros Saldarriaga, directora de la Casa de la Literatura, a Felipe Munita, el 2 de noviembre del 2016 (ver programación: https://goo.gl/yLOS8x), en donde el investigador chileno1 expone su punto de vista sobre la discusión acerca de la lectura obligatoria y la lectura libre:
En la base de la noción de mediación hay una idea de progreso. Queremos ayudar a los niños a progresar, queremos que a través de nuestra actividad, de nuestra intervención, sean capaces de leer de manera diferente a como leerían sin esa intervención nuestra.  Y por eso es que volvemos a la vieja discusión de lecturas libres o lecturas obligatorias porque mucha gente dice que no, que en la escuela ya no tiene que haber más lecturas obligatorias.
Yo no estoy tan de acuerdo, de hecho estoy en desacuerdo. Yo creo que sí debe haber lecturas obligatorias porque son los espacios que me permiten a mí liquidar una lectura. Si es que dejamos todo al abrigo de lecturas libres, de lecturas autónomas, yo no tengo allí espacios para pensar actividades concretas que ayuden a ese niño a avanzar en la lectura que está haciendo, porque quizás desconozco ese libro, porque es difícil abrir espacios en donde podamos socializar la lectura, [cuando no tengo la seguridad de que]… todos mis cuarenta estudiantes están leyendo [un mismo libro] en su casa.
Yo creo que no pasa la formación de lectores solo por la lectura libre. ¿La lectura libre es nuestro aliado? Por supuesto, pero no es el único espacio. Me estaba acordando de una experiencia que vi en una escuela en Barcelona que funciona realmente como un ecosistema mediador con todas sus letras.  Ellos tenían una hora de biblioteca fija, tienen una muy buena biblioteca escolar de partida, y cada curso tiene una hora asignada dentro de la programación semanal para la biblioteca. Y hay momentos de lectura libre, autoseleccionada. Los chicos van y ellos mismos autoseleccionan, en un momento en que ya se ha instalado allí la idea del silencio para no importunar las lecturas de los otros. Pero igual, hay veces que se ponen dos o tres compañeros y compañeras a leer un mismo libro.
Lo interesante es que cuando yo fui a esa casa escuela, las maestras me mostraron lo que hacían en las aulas de la biblioteca. Era la idea de la lectura libre autoseleccionada, pero al final, los últimos diez minutos [de la actividad] lo ocupaban para abrir un espacio de socialización de esas lecturas libres, de esas lecturas autónomas de los chicos. Entonces, lo que hacían era que uno o dos de los chicos por grado a la semana le presentaban al resto una lectura que para ellos había sido entretenida, relevante, bonita, del último tiempo. Y yo digo, bueno, ese niño está siendo un mediador en ese caso porque probablemente los otros niños van a ir a ese libro mucho más que si la maestra lo recomendara porque es la recomendación de un par. Allí es interesante lo que pasa porque le damos espacio escolar a una lectura extraescolar.
La didáctica francófona, por ejemplo, es interesante en ese sentido porque dice: hay lectura obligatoria guiada (por esta idea cartesiana del francés), hay lectura libre y hay una lectura que ellos llaman «cursiva», la lectura cursiva que se produce en un espacio intermedio. Y ellos dicen que la lectura cursiva es en realidad un tipo de lectura, si se quiere, libre y autoseleccionada, pero que tiene espacio en la sala de clase, y que a través de dispositivos didácticos muy simples se busca que los chicos socialicen esas lecturas con los otros, y que no quede solo en el plano exclusivamente personal de ellos, en el plano extraescolar, si se quiere.
Por ejemplo, un dispositivo didáctico que he pensado para esa cuestión es en el examen de la secundaria [en donde se podría hacer la pregunta]: describe el libro que has leído con dos o tres adjetivos que te parezcan que enganchan muy bien con ese libro, que describen muy bien ese libro y cuéntame un poquito a partir de esos adjetivos esa lectura que tú hiciste.
Entonces, es una lectura que hace el niño en su espacio privado, el joven en su espacio privado, pero que tiene una cabida también y tiene un cierto nivel de acompañamiento por parte del docente. Esto es interesante porque en el fondo nos lleva a pensar en un cierto equilibrio entre la cuestión de guiar las lecturas obligatorias y la cuestión de las lecturas completamente libres que hacen los chicos en su espacio personal.
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1 La trayectoria profesional e intelectual de Felipe Munita que se ofrece en las siguientes líneas la he tomado de la página web de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile:
El Doctor en Didáctica y Literatura es Coordinador Académico del Diplomado en Fomento Lector y Literatura para Niños y Jóvenes de nuestra Facultad y fue premiado por realizar una de las mejoras tesis doctorales de la casa de estudios española.
La investigación del Dr. Munita, dirigida por la Dra. Teresa Colomer, fue reconocida con el Premio del Departamento de Didáctica de la Lengua, la Literatura y las Ciencias Sociales de la casa de estudios catalana. Reconocida también con la mención de Doctor Internacional, la tesis lleva por título “El mediador escolar de lectura literaria. Un estudio del espacio de encuentro entre prácticas didácticas, sistemas de creencias y trayectorias personales de lectura”.
El Doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha publicado dos libros: “Melero, detective de insectos” (Amanuta, Santiago-2011) y “Literatura infantil y escuela: Un diálogo posible” (Ediciones Kultrún, Valdivia-2010). Posee artículos en diversas revistas indexadas y de divulgación científica, además ha participado en numerosos congresos y seminarios (ver: https://goo.gl/3ucLHf). 
Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://humanidades.uach.cl/wp-content/uploads/2016/11/IMG_0245.jpg  


Bibliografía

CASA DE LA LITERATURA. «La mediación de lectura, hábito lector y enfoques regionales de lectura». Entrevista de Milagros Saldarriaga a Felipe Munita.  En Casa de la Literatura. Lima, 16 de noviembre del 2016. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/NxsTqb
RED DE BIBLIOTECAS. «“La lectura no debe ser obligatoria”: Borges y cómo ser mejores profesores de Literatura». En blog Red de Bibliotecas. Colombia, 22 de enero del 2013. Consultado el 29 de diciembre del 2016 en https://goo.gl/aQfNiy

SOLÉ, Isabel. «El placer de leer». En Lectura y Vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 16, N.° 3, septiembre de 1995, pp. 1-8.