miércoles, 25 de junio de 2014

LA NARRACIÓN ORAL Y LA LECTURA


En el artículo «¡Es posible! Reflexiones en torno a la biblioteca escolar», de Constanza Mekis, publicado en Lecturas y bibliotecas escolares, la autora informa lo siguiente: «numerosos investigadores sostienen que una de las formas más eficaces de desarrollar el gusto por la lectura es a través de la narración oral…» (2008: 169 y 170).
Un libro que se ha escrito siguiendo esa premisa y que propone llevarla a las aulas, aunque incluyendo dos elementos más como propiciadores del posible acercamiento del estudiante a la lectura es Del oral, audiovisual y digital a la lectura (y la escritura) en secundaria, de Gemma Lluch Crespo.
La autora señala lo siguiente al respecto: «Nos planteamos retomar las historias orales en el aula para recuperar la cultura popular, para enseñar y aprender a narrar oralmente y para saber leer discursos escritos y audiovisuales» (2012: 22).
Gemma también refiere que el uso de las estrategias discursivas que utilizan los narradores de cuentos puede ayudar además a los estudiantes a mejorar (2012: 25):
·         Los elementos no verbales […]. Por ejemplo, el movimiento del cuerpo, la postura que adoptamos o la organización del espacio social.
·         Los elementos paraverbales que se sitúan en la frontera del gesto y de la palabra […] como las aspiraciones, las risas, los eructos, los lloros o los bostezos […].
·         Los silencios, que son pausas con diferentes significados […].
·         Las variedades sociales o geográficas lingüísticas que podemos utilizar para diferenciar al narrador de los personajes: ¿por qué hacerles hablar a todos por igual?
·         La entonación que puede informarnos de un tipo de modalidad oracional, marca el foco temático de un enunciado o construye un ritmo que les ayudará a memorizar una frase o una cancioncilla esencial en la narración.
·         El léxico que usamos, que es diferente del relato escrito: aquí tendrá una densidad léxica baja y una redundancia alta para que el oyente nos siga. Es decir, los alumnos usarán repeticiones, paráfrasis, palabras comodines, dícticos, etc.
·         Los elementos discursivos que ponemos en marcha […]. Nos referimos a las pautas rítmicas que creamos con el uso de repeticiones, los enunciados cortos que, a diferencia del escrito, acumulan elementos y no los subordinan, al uso de marcos de referencia que son comunes con el público y que les ayuda a identificarse con el relato, etc.
Visto así el asunto, resulta de suma utilidad y provecho acercar al estudiante y a toda persona no afecta a la lectura a la narración oral y a su práctica con miras a acercarlo después al libro, aun cuando ese no sea su objetivo final o único.
En su artículo «Por qué narrar para animar a leer» (http://goo.gl/30YULa), Pablo Albo sostiene lo siguiente:
El niño con mayor bagaje de escucha está más capacitado para entender mejor lo que lee; comprende cómo son las historias antes de saber leer, sabe que tienen un hilo, un principio, una resolución, que pasan cosas… La lectura le resultará más fácil y por tanto estará más preparado para acercarse a ella.
El cuento que aparece al inicio de esta entrada y otros, como los que se encuentran en la página web Lectura Lab (http://goo.gl/lg7d8c) o en el canal de YouTube Cuentacuentos Beatriz Montero (http://goo.gl/MuZc4a), por ejemplo, son los que me permiten decir, parafraseando un fragmento de la presentación de Cuentos chinos I, de Guillermo Dañino, lo siguiente: «Estas narraciones orales tienen la virtud de convertir en cuentistas a sus oyentes».
Para finalizar, y siguiendo con la línea planteada en esta entrada, sugeriría a los que se animen a ser narradores orales o cuentacuentos por uno o más días o por siempre seguir el precepto número dos que propone Beatriz Montero en su «Decálogo del cuentacuentos» (http://goo.gl/TEYMaI):
Lee y lee mucho. La lectura nos enriquece de ideas, amplía la imaginación y el vocabulario. Así que leamos cuentos, novelas, artículos, ensayos, devora todo lo que caiga en tus manos. Encontrarás entre las lecturas suficiente material para contar.
Y recuerda que el cuentacuentos también [cumple]… una función importante como animador [de]… la lectura. Por eso, no olvides decir el nombre del autor.


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Nota: El video, al inicio de esta entrada, se obtuvo de la siguiente dirección electrónica: http://goo.gl/qkQQiY



Bibliografía

ALBO, Pablo. «Por qué narrar para animar a leer». Pabloalbo.com. Ñaque N.° 49, España, abril-mayo de 2007. Consultado el 22 de junio de 2014 en  http://goo.gl/30YULa
LECTURA LAB. «Cuéntame un cuento». Lectura Lab. El Laboratorio de la Lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid, 11 de marzo de 2011. Consultado el 22 de junio de 2014 en http://goo.gl/lg7d8c
LLUCH, Gemma. Del oral, audiovisual y virtual a la lectura (y la escritura) en secundaria. Madrid: Fundación SM, 2012. Consultado el 20 de junio de 2014 en http://goo.gl/gIYWe5
MEKIS, Constanza. «¡Es posible! Reflexiones en torno a la biblioteca escolar». Miret, Inés y Cristina Armendano (coords.). Lectura y bibliotecas escolares. Madrid: Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), 2008. Consultado el 12 de junio de 2014 en http://goo.gl/bpCLlQ
MONTERO, Beatriz. «Decálogo del cuentacuentos». Canal de YouTube Cuentacuentos Beatriz Montero. 18 de marzo de 2013. Consultado el 22 de junio de 2014 en http://goo.gl/TEYMaI

__________________ «La gran fábrica de palabras». Canal de YouTube Cuentacuentos Beatriz Montero. 11 de septiembre de 2013. Consultado el 22 de junio de 2014 en http://goo.gl/TEYMaI

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