martes, 10 de septiembre de 2024

TERCERA COLABORACIÓN PARA LA REVISTA «SUPLEMESIAN»

En agosto del 2024, salió el sexto número de la revista literaria virtual Suplemesian, dirigida por el escritor colombiano Ricardo Arenas C., y en ella he publicado un texto de mi autoría titulado «Botellita de Jerez» (ver páginas 34 y 35 en el siguiente enlace: https://tinyurl.com/4am4w55a). 

Como es sabido, por quienes han revisado los anteriores números de la revista, la publicación es de libre acceso y tiene una proyección internacional muy amplia, pues cuenta con colaboradores de gran talento de diferentes países de Europa e Hispanoamérica.

Decidí incluir el texto en mención en este espacio virtual para que los seguidores de mi blog que no se hayan enterado de la noticia puedan disfrutarlo aquí también. Este es el microrrelato aludido:

 

Botellita de Jerez

 

Luna trabajaba animando fiestas infantiles disfrazada de princesa, a pesar de que no era muy agraciada para ese rol. Disponía sí de un carisma y un entusiasmo tan grandes que eran su verdadero atractivo. Pierre, un francés, de visita por Lima, se enamoró de ella, empezaron a salir juntos y luego este la llevó a vivir a un departamento alquilado de Pueblo Libre.

Pero un día se pelearon porque Pierre quiso salir con unos amigos de la Alianza Francesa sin llevarla. Luna le recriminó por ello y él le explicó que no la llevaba porque tenía cara de rana. La animadora se sintió muy ofendida por ello, se fue a su cuarto y se puso a llorar. Una situación semejante se repitió varias veces, y la discusión siempre terminaba con el novio llamándole cara de rana. Ella empezó a perder su entusiasmo y a sentirse insegura en sus animaciones infantiles, situación que algunos padres de familia que la contrataban le hicieron notar en tono de queja.

Una mañana, Luna fue temprano a casa de su madre, le contó lo que ocurría con Pierre y ella le aconsejó que la próxima vez que aquel hombre la insultara, le dijera: «Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés» (frase que aprendió en un programa de televisión mexicano de mucha audiencia) para redirigir la ofensa a aquel francés maleducado. Y con eso ella podría sentirse mejor. Luna intentó mostrarse convencida de ello ante su madre porque no tenía deseos ni fuerzas para contradecirla.

Un sábado en que Pierre quiso salir de nuevo solo, Luna, jaloneada por los celos, no pudo evitar volver a reprocharle por ello. Y este volvió a decirle que tenía cara de rana. La animadora recordó entonces el consejo de su madre y, a pesar de que no creía en el efecto de la frase ni que le pudiera ayudar en algo, la soltó porque no se le ocurría qué más decir:

—Botellita de Jerez…

Pierre, se sonrió, iba a retrucarle con un gesto de soberbia insuperable, pero la palabra que intentó pronunciar se convirtió en un «croar». Desconcertado, se aclaró la garganta con una tosecilla descongestionadora y volvió a intentar responderle, y solo salió de su boca otro «croar».

Desesperado, Pierre tomó un vaso de agua, hizo unas gárgaras, convencido de que el problema estaba en su garganta, expulsó de su boca el agua en otro vaso vacío y luego volvió a la carga y un tercer «croar» más estruendoso que los anteriores se escuchó en la sala.

 


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Nota: La foto, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/4x4b4reb

 

 

Referencias bibliográficas

 

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Botellita de Jerez». En Suplemesian. VI, agosto del 2024, pp. 34 y 35. Consultado el 8 de septiembre del 2024 en https://tinyurl.com/4am4w55a