miércoles, 30 de agosto de 2023

SOBRE MARGARITA DEBAYLE Y RUBÉN DARÍO I

En el Taller de lectura: Volver a leer, volver a contar los clásicos (que se llevó a cabo del 9 al 12 de agosto del 2023 como parte del XIII Congreso de Literatura Infantil y Juvenil, organizado por la Casa de la Literatura, de Lima, Perú), el escritor chileno, investigador literario y especialista en literatura infantil y juvenil, Manuel Peña Muñoz, nos habló brevemente de la historia detrás del poema «A Margarita Debayle», de Rubén Darío, que leí hace muchos años, y me picó  la curiosidad saber más al respecto.

En el libro, Contar con la poesía, Estrella Ortiz refiere que el poema «San Baudelio de Berlanga», de Gerardo Diego, le hizo explorar la historia detrás de esos versos, y refiere lo siguiente:

 

… conocer la historia que hay detrás de un poema —cuando eso sea posible— puede proporcionar una inmensa satisfacción y un gran estímulo para aprenderlo de memoria y decirlo de viva voz. En mi caso mereció además una visita emocionada al lugar [la autora visitó la ermita de San Baudelio de Berlanga, que existe en España]. Para, de paso, entender al poeta y envidiarlo por haber conocido la ermita en su estado original, abandonada y con ovejas, pero con todas las pinturas en su sitio (2014: 185 y 186).

Coincido en la apreciación de Estrella Ortiz y agrego que hay algo mágico en descubrir (y esto no lo podrá entender un crítico literario posmoderno) que un edificio o cualquier objeto literario existió en la vida real. Es como si la historia ficcional cobrara vida más allá del apego de lo contado a la historia real, y por eso se han escrito tantos textos y ha corrido tanta tinta registrando casos semejantes con diversos autores y obras.

Peña Muñoz nos informó que la protagonista del poema de Darío existió en la vida real, se llamaba Margarita Debayle y le pidió al poeta de América que le cuente un cuento. Y hay también dos casos semejantes ocurridos con Alice Liddell y Peter Davis, quienes también pidieron a los escritores Lewis Carroll y J. M. Barrie, respectivamente, que les cuenten un cuento y así aparecieron posteriormente los libros Alicia en el país de las maravillas y Peter Pan.

Lo interesante del tema para el lector peruano será descubrir que Margarita Debayle vivió un tiempo en Lima, Perú, y aquí pasó también sus últimos días. Pero para entender mejor esas idas y venidas a Lima del personaje en mención, es necesario indagar en su reseña biográfica consignada en la página web Academic:

 

Margarita Debayle Sacasa de Pallais (León, Nicaragua, 4 de julio de 1900-Lima, Perú, 19 de diciembre de 1983) fue conocida mundialmente por ser la musa del poeta Rubén Darío en su poema «A Margarita Debayle».

 

Biografía

Fue hija del Dr. Louis Henri «El Sabio» Debayle, un importante médico nicaragüense que estudió en París (Francia), tras lo cual regresó a Nicaragua con una máquina de rayos X, que le permitió hacer diagnósticos certeros, convirtiéndose así en el «Sabio Debayle». Su madre fue Casimira Sacasa de Debayle, hija del entonces presidente de Nicaragua Roberto Sacasa y Sarria y hermana del posterior presidente Juan Bautista Sacasa.

Por línea materna, Margarita provenía de una de las familias más distinguidas e importantes a nivel político del país, y estaba además ligada con lazos familiares con la mayoría de las familias de la rancia aristocracia de León, la segunda ciudad importante de Nicaragua después de Managua, la capital.

Su padre fue el médico de cabecera del poeta Rubén Darío, quien posiblemente en 1906 fue invitado a la casa de verano de la familia Debayle Sacasa en la paradisíaca isla del Cardón. Fue ahí en una tarde cerca de la playa, sentado en una roca, que escribió el famoso poema «A Margarita Debayle» a la entonces niña Margarita, quien le había pedido que le escribiera un cuento en versos. La poesía en realidad fue escrita por la noche a cambio de una botella de whisky; el poeta le prometió hacerla eterna, y se la recitó por la mañana sentados en un tronco de madera.

Margarita y su hermana mayor, Salvadora Debayle, fueron enviadas a Bélgica a estudiar. En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, las dos hermanas fueron trasladadas a Londres (Reino Unido) y posteriormente a Filadelfia, Pensilvania (Estados Unidos) al Beechwood School, Jenkintown. Margarita concluyó sus estudios en Boston. Por cierto, en Beechwood College su hermana Salvadora fue cortejada por el posteriormente presidente y fundador de la dinastía Somoza, Anastasio Somoza García, quien se convirtió en su marido (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

El primer viaje de Margarita Debayle a Lima ocurre en estas circunstancias: 

 

Margarita se casó con su pariente Noël Ernesto Pallais con quien tuvo tres hijos: Noël, Luis y María de Lourdes Pallais Debayle. Vivió la mayor parte de su vida en su Nicaragua natal, a excepción de un relativamente corto periodo en Perú, donde su esposo fue nombrado embajador entre mediados y finales de la década de 1940. Regreso a su país a la muerte de su esposo, y permaneció en Nicaragua hasta un mes antes del triunfo de la Revolución Sandinista el 18 de julio 1979, que expulsó del poder a su sobrino Anastasio Somoza Debayle, hijo de su hermana Salvadora… (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

El segundo y último viaje de Margarita Debayle a Lima ocurre en estas otras circunstancias:

 

Margarita se trasladó por un corto periodo a Miami y finalmente emprendió su regreso a Lima, donde vivía desde hace muchos años su hija menor, María de Lourdes, casada a su vez con un ciudadano peruano, y donde murió en 1983.

Margarita fue una mujer singular, que llevó tatuado el honor de haber sido la inspiración del poema que Darío le escribiera siendo apenas una niña, poema que hasta el día de hoy las madres leen a sus hijos en la península Ibérica y en América Latina. El escritor mexicano Carlos Fuentes le pidió al también escritor Sergio Ramírez que titulara «Margarita, está linda la mar», novela que le ganó el primer Premio Alfaguara en 1998.

En mayo de 2010, sus cenizas fueron depositadas en la Catedral de León, Nicaragua, cerca de la tumba de Rubén Darío y la de sus padres. (véase: https://acortar.link/UOO0vM).

Los datos ofrecidos en la biografía de Margarita Debayle serán de utilidad para entender lo que se dará a conocer en el siguiente artículo de esta secuencia sobre Margarita Debayle y Darío.

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/ynfx9243

 

Bibliografía

 

ACADEMIC. «Margarita Debayle», s/a. Consultado el 29 de agosto del 2023 en https://acortar.link/UOO0vM

ORTIZ, Estrella. Contar con la poesía. Guadalajara: Palabras del Candil, 2014.

domingo, 30 de julio de 2023

ORIGEN DEL TÉRMINO «MARINERA»

Aunque la lengua española no suele registrar la fecha de nacimiento de un término porque no se sabe casi nunca el momento exacto en que se crearon, con la «marinera» pasa algo distinto. Se sabe ese momento exacto (si nos ceñimos a la escritura) del parto.

Eso es lo que nos indica Luis Salazar en su artículo titulado precisamente: «La marinera nació el 8 de marzo de 1879», aunque luego precisa que es mejor hablar de su fecha de bautismo antes que de su nacimiento.

Y se menciona esa fecha porque ese día Abelardo Gamarra, El Tunante, en su columna «Crónica local», publicada en el diario El Nacional, señalaba lo siguiente:

 

No más chilenas.- Los músicos y poetas criollos tratan de poner punto final a los bailes conocidos como chilenas; quieren que lo nacional, lo formado en el país no lleve nombre extranjero: se han propuesto bautizar, pues, los bailes que tienen el aire y la letra de lo que se llamaba chilena, con el nombre de Marineras.

Tal título tiene su explicación:

Primero, la época de su nacimiento será conmemorativa de la toma de Antofagasta por los buques chilenos, – cuestión marina.

Tendrá la alegría de la marina peruana al marchar al combate, – cuestión marina.

Su balance gracioso imitará el vaivén de un buque sobre las ajitadas [sic] olas. –cuestión marina.

Su fuga será arrebatadora, llena de brío, endiablada como el combate de las dos escuadras, si llega a realizarse, – cuestión marina.

Por todas estas razones, los nuevos bailes se llamarán pues, marineras en lugar de chilenas.

El nombre no puede ser más significativo, y los músicos y poetas criollos se hallan ocupados en componer para echar a volar por esas calles, letra y música de los nuevos bailes que se bailan, como las que fueron chilenas y que en paz descansen (véase: https://tinyurl.com/2t6xmkn5).

Luego de revisar el texto citado, Salazar llega a algunas conclusiones, dos de las cuales cito por ser muy oportunas:

1. Que la propuesta es llamar «marinera» a todo un conjunto de bailes —tondero

excluido— «que tienen el aire y la letra de lo que se llamaba chilena».

2. Que este cambio de denominación es anterior a la declaratoria de guerra. La

fecha oficial de la declaratoria de guerra es el 5 de abril… (véase: https://tinyurl.com/2t6xmkn5).

Como bien recuerda Salazar, Abelardo Gamarra, en su libro Rasgos de pluma, de 1899, «reivindicó ser el autor de la iniciativa “bautizar los bailes que tienen el aire y la letra de lo que se llamaba chilena” con el nombre de Marineras» como se puede corroborar en las siguientes líneas:

 

«No vamos á escribir un estudio acerca del baile nacional: el presente artículo, es una simple notación, que acompaña, a la pieza musical que ofrecemos á los lectores de esta obra.

El baile popular de nuestro tiempo se conoce con diferentes nombres: se llama tondero, moza mala, resbalosa, baile de tierra, zajuriana y hasta el año 79 era más generalizado llamarlo chilena: fuimos nosotros los que, una vez declarada la guerra entre el Perú y Chile, creímos impropio mantener en boca del pueblo y en sus momentos de expansión semejante título y sin acuerdo de ningún concejo dé Ministros, y después de meditar en el presente título, resolvimos sustituir el nombre de chilena por el de marinera; tanto por que en aquél entonces la marinera peruana llamaba la atención del mundo entero y el pueblo se hallaba vivamente preocupado por las heroicidades del “Huáscar”; cuanto por que el balance, movimiento de popa, etc., etc., de una nave gallarda dice mucho con el contoneo y lisura de quien sabe bailar, como se debe, el baile nacional» (Gamarra 1899:25-27) (véase: https://tinyurl.com/2t6xmkn5).

Si el lector desea una explicación técnica del ritmo musical de la marinera, la puede encontrar en la siguiente dirección electrónica: https://tinyurl.com/2ur97n8z

Pero si prefiere una explicación más divertida, qué mejor que la décima «Guitarra llama a cajón», tomada del Décimas. Poemas y antología, de Nicomedes Santa Cruz:

 

Guitarra llama a cajón,

Cajón a la voz primera.

Escuchen con atención,

¡aquí está la Marinera...!

 

La Marinera de Lima

tiene influencia afro-hispana,

la “primera de jarana”

en copla o cuarteta rima.

Inicia el toque la prima

pero es más lindo un bordón.

Aún no entra la canción

porque, como requisito,

antes que el cantor dé un grito

guitarra llama a cajón.

 

Los que escuchan hacen palmas

y se cuadran las parejas,

por lo general son viejas

—mejor aún si son zambas—.

Tan sólo mueven las gambas

y un poquito la cadera.

Todo esto mientras se espera

pues nadie baila sin canto.

Sigue llamando entretanto

cajón a la voz primera.

 

El canto inicia el paseo

con un saludo en el cruce,

media vuelta los conduce

a otro cruce y al careo.

Tras lateral contoneo

vuelta y trocar posición...

Como dicha operación

se da al fin de cada estrofa,

en vez de bailar por mofa

escuchen con atención.

 

Como quien sudor enjuga

un momento se reposa,

prosigue la Resbalosa

y viene después la Fuga:

El bailarín se apechuga,

ella sube la pollera.

Como peruana bandera

blanco y rojo, dos pañuelos

dicen en airosos vuelos

¡aquí está la Marinera...! (1971: 45 y 46).

En su libro conjunto A orillas del Virú, María Elena Obregón Quintana y Pedro García Carmona comentan sobre una variante de la danza aparecida en los últimos tiempos:

 

… No hace tanto se empezó a bailar una versión mucho más vistosa: el hombre monta en el caballo peruano de paso, y con movimientos muy acompasados corteja a la dama: descalza y a pie.

Aquí queda mucho más clara la intención, la campesina acosada por el chalán a caballo, ella en el juego —lo rehúye y lo acepta— con su mirada melosa y provocativa… (2020: 25).

 

Imagen tomada del libro A orillas del Virú (2020: 26).

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Nota: La acuarela de Pancho Fierro, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/mmcmta9f

 

Bibliografía

 

OBREGÓN QUINTANA, María Elena y GARCÍA CARMONA, Pedro. A orillas del Virú. España: Editorial Gotas de Rocío, 2020. Consultado el 2 de agosto del 2023 en https://tinyurl.com/mupc477w

RODRIGUEZ RONCEROS, César E. Historia de la canción criolla. Lima: Editora Imprenta Acuario, s/a.

SALAZAR, Luis. «La marinera nació el 8 de marzo de 1879». En blog Músicas del Perú, 7 de marzo del 2013. Consultado el 30 de julio del 2023 en https://tinyurl.com/2t6xmkn5

SANTA CRUZ, Nicomedes. Décimas. Poemas y antología. Lima: Campodónico Ediciones, 1971.

_____. «Ensayo sobre la Marinera». En página web En Prosa y en Verso, 24 de julio del 2015. Consultado el 30 de julio del 2023 en https://tinyurl.com/2ur97n8z

_____. «Orígenes de la Marinera». En canal de SoundCloud Marinera con Estilo, 2016. Consultado el 30 de julio del 2023 en https://tinyurl.com/58wtebaj