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jueves, 30 de octubre de 2025

Cuando callaron las armas

Iturralde, Edna

Lima: Grupo Editorial Norma, 2013

 

Estoy muy sorprendido con este libro que ha demostrado que se pueden construir buenas historias concatenando un mensaje válido e implícito al desarrollo de la trama.

Los relatos se leen con interés porque muestran al lector hispano mundos desconocidos y lejanos, con costumbres e idiomas que nos suenan raros en ocasiones, pero que llaman más nuestra atención por esa misma razón.

La autora ha investigado las situaciones de conflicto y guerra de países provenientes de cuatro continentes: América, Europa, Asia y África; pero también se ha valido de los recursos de la narración para dotar a sus historias de un mejor acabado.

Como peruano, me hubiera gustado que se incluyese lo que ocurre con los pioneritos en el VRAEM (Valles del Río Apurímac, Ene y Mantaro), que son niños secuestrados por la nueva facción de Sendero Luminoso denominada el Militarizado Partido Comunista del Perú para sus fechorías; pero la muestra ofrecida es suficientemente representativa de la agresión que sufren los niños como consecuencia de que las regiones en donde viven se vean inmersas en conflictos armados o en una guerra sin cuartel.

El libro respeta la temática elegida: todas ellas hablan de guerras o conflictos armados en donde por una u otra razón participan niños. Y en todas queda clara, aun cuando no se mencione explícitamente, la condena a convertir a los niños en soldados de las guerras de los adultos, una guerra que no es suya, que no la empezaron, que no les pertenece, que no entienden, y en la que aceptan participar porque les obligan o por alguna otra razón ajena a su voluntad.

La obra transmite con verosimilitud el mundo de los niños en situación de guerra, y el pesar y el dolor que embarga a las familias que pasan por esa dolorosa experiencia. Y también muestra el dolor de los padres que sufren por ver a sus hijos con el uniforme de soldado o saliendo heridos o con los pies por delante de los campos de batalla.

Los dos relatos que más llamaron mi atención son «Cumplir con una misión» y «La magia del león». En el primero, la historia transcurre en Chechenia y la autora da a conocer las costumbres propias de esa región que resultan desconocidas y novedosas para el lector hispano (algo que también ocurre con el resto de relatos), ingrediente que le da un valor adicional a la obra. Muestro un ejemplo de ello:


No me gusta el olor del ajo, por extraño que parezca. Y es que a nosotros los chechenos nos fascina el ajo, no solo el olor, sino comerlo en grandes cantidades; en nuestra comida… o simplemente crudos, como si fueran caramelos. La mejor explicación de este hecho singular me la contó mi abuela, Ilyana: los chechenos habitaban, hace muchos, muchos años, en lo más alto de las montañas y dentro de lo más oculto de la naturaleza, rodeados de animales salvajes. Nuestros antepasados cayeron en cuenta de que cuando comían ajo despedían un olor especial que ahuyentaba a las fieras —especialmente a las serpientes— y se aseguraron de que así fuera siempre (2013: 31 y 32).

La narradora es Raisa Shabalkun, una niña de doce años, que perdió a su padre y hermanos por ser miembros de una organización nacionalista que luchaba por separar a Chechenia de Rusia, y que ahora no deseaba que su madre cumpla la misión que había aceptado de vengar esas pérdidas que le encomendaron la orden de la Viuda Negra (agrupación de madres que habían perdido a sus hijos en la guerra), para lo cual le dieron un cinturón de explosivos, a fin de que se convierta en una bomba humana. Y, no se preocupen, no voy a adelantar el final de esta historia fascinante para que la puedan disfrutar.

En el segundo relato, «La magia del león», que transcurre en Liberia, se muestra el grado de salvajismo al que pueden llegar las guerras civiles en África, en donde uno de los bandos usa a los niños como carnada para que les disparen los del bando contrario y así delaten su ubicación. Es una de las historias más crueles del libro.

La narradora es Elizabeth Dokie, de once años, raptada junto con otros niños para formar parte de la agrupación subversiva Los Diablos Rojos. El siguiente fragmento describe ese momento:


… ella no tenía claro cuál era el objetivo de la lucha ni quiénes eran sus enemigos, solo sabía que junto con otros niños y niñas de su pueblo habían sido raptados, dos semanas atrás, en el momento de entrar a la escuela. Después, los llevaron a un campamento militar donde les entregaron un fusil y les dijeron que ese era su nuevo hogar porque su patria, Liberia, los necesitaba como soldados y no como estudiantes (2013: 52-54).

Baste esta muestra al lector para que se dé una mejor idea del contenido del libro que recomiendo que se incluya en el plan lector de las instituciones educativas de los países de habla hispana (si es que no está incluido ya), porque será de mucho provecho.

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Nota: La foto del libro al inicio de esta reseña fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.

 

 

Bibliografía

ITURRALDE, EDNA. Cuando callaron las armas. Lima: Grupo Editorial Norma, 2013.

viernes, 31 de enero de 2025

LAS BRUJAS DE CACHICHE Y LA MALDICIÓN DE LA PALMERA DE SIETE CABEZAS

Paz Vergara, Pamela Cueto

Lima: Editorial Septiembre, 2013


Este libro recoge una historia impresionante que una Mary Shelley peruana hubiera podido convertir en un clásico del terror seguramente. La sola imagen de una palmera de siete cabezas ya es de por sí impactante y solo comparable con lo que se ve en la mitología griega. 

Considero que la narradora ha construido un texto entretenido, a pesar de todo, y que provoca terminar de leer una vez iniciada la lectura. Es la historia de tres amigos (Anita, Vincho y el Gordo) que juegan a las carreras con sus respectivas bicicletas y un día deciden que el reto sería llegar a Cachiche, lugar prohibido por sus padres porque suceden cosas raras en esa zona (las brujas invocan al diablo en las noches de luna llena y las almas de los muertos vagan por sus calles).  

Se menciona el monumento que mandó construir Fernando León de Vivero a la muerte de la bruja buena Julia Nazaria Hernández Pecho viuda de Díaz, por haberlo curado de su tartamudez y haber pronosticado que sería presidente de la Cámara de Diputados cuando este tenía 15 años, lo cual se cumplió. Y aunque no se menciona en el libro, en la vida real el partido por el que postuló Fernando fue el Apra. 

Cuando la imagen de la bruja en el huarango cobró vida, les reprochó a los adolescentes por estar allí y les hizo un hechizo para que nadie más los viera, salvo el mismo Lucifer. También les dijo que dependerá de ellos sobrevivir a la noche de la cacería, la cual se refería al día en que las brujas pidieron ayuda al demonio para ver el futuro a cambio de la sangre de una de ellas. La bruja elegida como ofrenda huyó y por eso se desató la cacería. 

La bruja les contó esta historia pormenorizadamente y a medida que la contaba los adolescentes la veían realizarse. Estos, al sentirse en un momento en peligro, decidieron huir, pero Anita se había quedado fisgando el aquelarre y regresaron sus amigos por ella. La curiosidad de Anita los hizo retrasar su fuga. Se percataron que la bruja a sacrificar no quiso ser sacrificada y empezó a huir. Y luego imploró la bruja la ayuda de los hechiceros quienes se percataron que si se cumplía con ese sacrificio, el diablo probablemente cumpliría su palabra y eso no les convenía por lo que decidieron ayudarla.  Pronto, todo Cachiche se convirtió en un campo de batalla. Había bolas de fuego que iluminaban el cielo, y los hechiceros alargaban sus cuerpos hasta los diez metros. Estos además tenían bajo su dominio un gigantesco pulpo de tentáculos monstruosos que amenazaba con triturar a quien se le cruzara por delante.

Las brujas se sentían muy debilitadas y vencidas cuando invocaron la ayuda del diablo.  El pulpo atrapó a la bruja, el diablo la ayudó cortando el tentáculo que lo sujetaba con una lengua de fuego. Debilitado, el pulpo se fue solidificando, endureciendo y se convirtió en una especie de palmera de siete cabezas, con una seccionada y que quedó oculta en la tierra. La lucha continuó. Las brujas, pese a las vidas perdidas, no lograron lo que se propusieron por lo que dejaron aquella palmera de siete cabezas como recordatorio para los próximos tratos con el demonio. 

Como último encantamiento, los hechiceros se transformaron en raíces de huarango para renacer como árboles mágicos. Para asegurar las brujas el regreso de las que habían muerto en batalla, las sobrevivientes lanzaron una maldición: el día en que la séptima palmera reverdezca, Ica se hundirá en las aguas y la lucha entre brujas y hechiceros volverá a comenzar.    

Vincho tuvo un sueño sobre brujas y hechiceros, el mismo que tuvo Anita y el gordo, es decir, no soñaron realmente, sino lo vivieron. Cuando regresaron al pueblo, a ver la imagen de la bruja, Anita pensó que la V de la Victoria que hacía era absurda porque no habían conseguido lo que deseaban. 

Cito unos párrafos de la escena que propiciará más tarde la pelea entre los hechiceros y las brujas: 

El ir y venir inquieto de las brujas maleras —aquellas a las que la gente buscaba cuando quería hacer daño a otra persona— aumentaba en los muchachos el miedo, el que se convirtió en terror cuando descubrieron a Anita junto al caldero. En sus cabezas volvía a resonar la advertencia de Julia Nazaria: "Nadie podrá verlos, a menos que sea el mismísimo diablo", y era a él al que las brujas planeaban invocar. 

Corrieron sin hacer ruido, decididos a recoger a la curiosa y salir del pueblo antes de que apareciera el Maligno. Estaban cerca de lograrlo cuando uno de los troncos que ardía en la fogata reventó haciendo saltar chispas y avivando las llamas aún más. En ese momento, un lúgubre aullido retumbó en las cuatro esquinas de la plaza y una voz tétrica, que parecía salir de entre las flamas, anunció: 

—Tendrán lo que buscan, y a cambio me darán la vida de la más joven entre ustedes (2013: 24 y 25).

El libro forma parte de la colección Leyendas Tenebrosas del Perú que publicó QG Editores y el Grupo La República y cuenta con ilustraciones en blanco y negro acordes a la temática del texto; pero me he percatado que como es un libro con rasgos visibles de estar dirigidos a los jóvenes, algunos de estos no los compran o no los intercambian en un trueque de libros por esa razón (no sabría precisar en qué proporción de esa población ocurre eso porque no hay encuestas al respecto, pero sí sé que ocurre), a pesar de ser un título recomendable de leer. 

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Nota: La foto del libro al inicio de esta reseña fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.


Bibliografía


PAZ VERGARA, PAMELA CUETO. Las brujas de Cachiche y la maldición de la palmera de siete cabezas. Lima: Editorial Septiembre, 2013.