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lunes, 9 de marzo de 2026

QUINCE MICRORRELATOS SOBRE CAPERUCITA II

Estos son los siguientes cinco microrrelatos sobre Caperucita y en la siguiente entrada publicaremos los que faltan:

 

(6) «Cuentitis», de David Generoso Gil6

 


Caperucita se equivocó de cuento y fue dejando miguitas de pan durante el camino mientras lucía unos preciosos zapatitos de cristal. El lobo, desorientado por la pesada digestión de un conejo enfermo de mixomatosis, sopló, sopló y sopló la casa de la abuelita. Pero no la derribó. La abuelita guisó una cazuela de habichuelas mágicas que le había traído un tal Harry Potter. Y se fue volando en una escoba hacia el país de Nunca Jamás.

 

6 Tomado del libro Caperucita feroz, el pobre lobo y otros microrrelatos para dormir en pequeñas dosis (2020), de David Generoso Gil.

 

(7) «Caperucita», de Alberto Benza González7

 


Abuelita, supongo.

 

7 Tomado del blog de Alberto Benza González que lleva su nombre (sin el segundo apellido), en donde el autor ofrece una explicación interesante de su texto (véase:  https://tinyurl.com/mpcr5ckz).

 

(8) «El monólogo de Caperucita», de Ronald G. Hernández8

 


Yo no vine a darles una charla de por qué me puse una capa roja esta noche; ni mucho menos vine a hacerles un cuento de un lobo travestido/antropófago y con tendencias sexuales un tanto interesantes; ni siquiera vine a contarles lo que hice con él, lo que dicen que hice, lo que no hice, o que si bebí un vino extraño sabor a hierro viejo. Mucho menos me ha pasado por la cabeza decirles una moraleja. Vine aquí, como ustedes, a imaginar lo que fue y lo que no, un espectáculo de mi vida… porque una se recuerda más por cómo se la imaginan y no cómo una se pensó a sí misma…".


8 Tomado de la página web de Palabrerías, en donde Ronald G. Hernández publicó el microrrelato reproducido y otros dos de su autoría el 16 de septiembre del 2018 (véase:  https://tinyurl.com/yc4b3f6y).

 

(9) «Feroz», de Germán Atoche Intili9

 


El lobo creyó engañar a Caperucita enviándola por el camino largo. Al llegar a la casa de la abuela cayó en la trampa. Debía casarse con la fémina, de otro modo lo acusarían por intimar con una menor de edad.

 

9 Tomado del libro A largo plazo. Microficción (2014), de Germán Atoche Intili.

 

 

 

(10) «Caperucita Roja», de Francisco J. Segovia Ramos10



Caperucita Roja se encontró con el lobo a mitad del camino de la casa de su abuela. El lobo estaba recostado contra un árbol del sendero y Caperucita notó que la miraba con cierto descaro mientras él aspiraba una bocanada de un cigarrillo rubio.

¿Dónde vas, muñeca? Caperucita, echando para atrás la capucha que le cubría la cabeza, lo miró desafiante. ¿A ti que te importa, Lobo? No, nada, Caperucita, sólo preguntaba. Lobo sonrió con una sonrisa de seductor a la que la chica no permaneció insensible. Iba a casa de mi abuelita, por si te interesa. ¿No tienes nada más excitante que hacer? Lobo la miró de arriba hasta abajo, con esa mirada que dice todo sin necesidad de utilizar las palabras.

Era primavera, Caperucita y el Lobo eran jóvenes, y… ¡ya se sabe!. La abuela puede esperar, dijo la chica de rojo. Lobo apagó el cigarrillo y cogió su Harley. Arrancó el motor de la moto y golpeó el asiento de atrás. ¡Vamos, chica, la noche nos espera!. Caperucita subió al vehículo y la Harley se perdió en el horizonte, con la chica agarrándose con fuerza -con más fuerza de la necesaria- al cuerpo de un Lobo motorista contento y entusiasmado.

La abuelita, todo hay que decirlo, a la vista de que no venía su nieta, decidió vestirse e irse de jarana a la discoteca. Había quedado con un abuelito de muy buen ver y pensión decente a eso de las nueve de la noche. Ya se sabe, ¡es primavera, y ella era joven!

 

10 Tomado del blog de Francisco J. Segovia Ramos que lleva ese mismo nombre (véase:  https://tinyurl.com/ysjphyar).

 

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Nota: La ilustración de las caperucitas fue tomada de la siguiente dirección electrónica https://tinyurl.com/zze3jvf

 

Bibliografía

 

ATOCHE INTILI, Germán. A largo plazo. Microficción. Lima: Editorial El Gato Descalzo, 2014.

BENZA GONZÁLEZ, Alberto. «El secreto de la abuelita». En el blog Alberto Benza, 20 de septiembre del 2023. Consultado el 7 de marzo del 2026 en https://tinyurl.com/mpcr5ckz

GENEROSO GIL, David. Caperucita feroz, el pobre lobo y otros microrrelatos para dormir en pequeñas dosis. Estados Unidos: Amazon KDP, 2020.

HERNÁNDEZ, Ronald G. «El monólogo de Caperucita y otros microrrelatos». En la página web Palabrerías, 16 de septiembre del 2018. Consultado el 7 de marzo del 2026 en https://tinyurl.com/yc4b3f6y

SEGOVIA RAMOS, Francisco J. «Microrrelato: Caperucita Roja». En el blog Francisco J. Segovia Ramos, 1 de marzo del 2009. Consultado el 7 de marzo del 2026 en https://tinyurl.com/yc4b3f6y

sábado, 28 de febrero de 2026

QUINCE MICRORRELATOS SOBRE CAPERUCITA I

He recopilado quince microrrelatos que aluden intertextualmente a Caperucita Roja. En esta entrada publicaremos los primeros cinco y en las siguientes entradas, los que faltan.

El orden de los microrrelatos no obedece a un criterio cronológico o de un mayor o menor mérito, sino a la pura subjetividad del compilador (uno de los escasos privilegios de los que podemos disfrutar los escritores, creadores, blogueros, etc.). Cada texto procede de un autor distinto, y ha sido tomado de un libro de microficciones en específico o de las redes sociales, detalle que se especificará al final de cada obra.

Estos son los primeros cinco microrrelatos sobre Caperucita:

 

(1)   «Caperucita», de Ana María Shua1

 


Con petiverías, pervincas y espicanardos me entretengo en el bosque. Las petiverías son olorosas, las pervincas son azules, los espicanardos parecen valerianas. Pero pasan las horas y el lobo no viene, ¿Qué tendrá mi abuelita que a mí me falte?

 

 

1 Tomado del libro La sueñera (1984), de Ana María Shua.

 

(2)   Sin título, de Alejandro Rossi2

 

El bosque era enorme. Unos pinos altísimos y grises. De lejos vi a la niña que perseguía a un lobo aterrado. Lo juro.

 

 

2 Tomado del libro Manual del distraído (2007), de Alejandro Rossi (no es propiamente un microrrelato, pero Valeria Correa Fiz lo ha rescatado como si lo fuera [y tiene los componentes necesarios para serlo, salvo el título, por lo que concordamos con su apreciación]), en su entrada «El microrrelato de los viernes: Los lobos», de su blog Aire nuestro, véase: https://airenuestro.com/2017/04/14/el—microrrelato—de—los—viernes—los—lobos—2/).

 

(3)   «Tango del lobo», de Eugenio Mandrini3

 

Primero faltó a la cita la niña de la caperuza roja.

Después, un eclipse oscureció la luna y debió morderse el aullido.

Por último, la manada lo declaró nada feroz, por esas gotas de soledad que le apagaban los ojos, y fue desalojado del bosque.

Hoy lame zapatos en la ciudad y en invierno busca el abrigo del sol como una abuela.

 

 

3 Tomado del libro Las otras criaturas (2013), de Eugenio Mandrini.

 

 

(4)   «A enredar los cuentos», de Gianni Rodari4


 

—Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita amarilla.

—¡No, roja!

—¡Ah!, sí, Caperucita roja. Su mamá la llamó y le dijo: «Escucha, Caperucita verde…»

—¡Que no, roja!

—¡Ah!, sí, roja. «Ve a casa de tía Diomira a llevarle esta piel de papa».

—No: «Ve a casa de la abuelita a llevarle este pastel».

—Bien. La niña se fue al bosque y se encontró una jirafa.

—¡Qué lío! Se encontró al lobo, no una jirafa.

—Y el lobo le preguntó: «¿Cuántas son seis por ocho?»

—¡Qué va! El lobo le preguntó: «¿Adónde vas?»

—Tienes razón. Y Caperucita negra respondió…

—¡Era Caperucita roja, roja, roja!

—Sí. Y respondió: «Voy al mercado a comprar salsa de tomate».

—¡Qué va!: «Voy a casa de la abuelita, que está enferma, pero no recuerdo el camino».

—Exacto. Y el caballo dijo…

—¿Qué caballo? Era un lobo.

—Seguro. Y dijo: «Toma el tranvía número setenta y cinco, baja en la plaza de la Catedral, tuerce a la derecha, y encontrarás tres peldaños y una moneda en el suelo; deja los tres peldaños, recoge la moneda y cómprate un chicle».

—Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?

—Bueno, toma la moneda.

Y el abuelo siguió leyendo el periódico.


 

4 Tomado del libro Cuentos por teléfono (1973), de Gianni Rodari.

 

 

(5)   «La reprensión de Caperucita», de Marco Antonio Román Encinas5

 

Caperucita estaba exhausta. En los últimos tiempos, y unos siglos después de que Perrault recogiera su historia en su famoso libro, los escritores de microrrelatos no dejaban de hacerla ir y venir a la casa de su abuelita con la cesta de comida. Por tal razón, decidió pedirle a quien ahora la tomaba de personaje le permita descansar, que ya estaba bueno eso de pasear siempre por el mismo bosque, y que mejor contrate el servicio de entrega a domicilio de Rappi, o de cualquier otra empresa, para que envíen por ese medio la bendita canasta y así no la expongan a ella innecesariamente a ser devorada por el lobo solo por añadir un elemento dramático a su historia.

La reconvención de Caperucita hizo saltar una lágrima al escritor hipersensible. El látigo de esas palabras subversivas eran las de un demonio interior agazapado en sus entrañas, y no dejaban de resonar en sus oídos. Decidió, entonces, seleccionar el texto en Word de la rebelión infantil con el cursor y presionar la tecla suprimir.

 


5 Tomado del libro La reprensión de Caperucita y otros microrrelatos (2025), de Marco Antonio Román Encinas.

 

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Nota: La imagen al inicio de esta entrada corresponde a las portadas de los libros de donde proceden los cinco microrrelatos de esta recopilación. 

 

Bibliografía

 

CORREA FIZ, Valeria. «El microrrelato de los viernes: Los lobos». En blog Aire nuestro. Club de Lectura de la Biblioteca Jorge Guillén, 14 de abril del 2017. Consultado el 28 de febrero del 2026 en https://tinyurl.com/yh7pfe59

MANDRINI, Eugenio. Las otras criaturas. Palencia: Menoscuarto Ediciones, 2013.

RODARI, Gianni. Cuentos por teléfono. Barcelona: Editorial Juventud, 1973

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. La reprensión de Caperucita y otros microrrelatos. Estados Unidos: Amazon KDP, 2025.

ROSSI, Alejandro. Manual del distraído. México: Random House Mondadori, 2007.

SHUA, Ana María. La sueñera. Buenos Aires: Minotauro, 1984.


martes, 10 de septiembre de 2024

TERCERA COLABORACIÓN PARA LA REVISTA «SUPLEMESIAN»

En agosto del 2024, salió el sexto número de la revista literaria virtual Suplemesian, dirigida por el escritor colombiano Ricardo Arenas C., y en ella he publicado un texto de mi autoría titulado «Botellita de Jerez» (ver páginas 34 y 35 en el siguiente enlace: https://tinyurl.com/4am4w55a). 

Como es sabido, por quienes han revisado los anteriores números de la revista, la publicación es de libre acceso y tiene una proyección internacional muy amplia, pues cuenta con colaboradores de gran talento de diferentes países de Europa e Hispanoamérica.

Decidí incluir el texto en mención en este espacio virtual para que los seguidores de mi blog que no se hayan enterado de la noticia puedan disfrutarlo aquí también. Este es el microrrelato aludido:

 

Botellita de Jerez

 

Luna trabajaba animando fiestas infantiles disfrazada de princesa, a pesar de que no era muy agraciada para ese rol. Disponía sí de un carisma y un entusiasmo tan grandes que eran su verdadero atractivo. Pierre, un francés, de visita por Lima, se enamoró de ella, empezaron a salir juntos y luego este la llevó a vivir a un departamento alquilado de Pueblo Libre.

Pero un día se pelearon porque Pierre quiso salir con unos amigos de la Alianza Francesa sin llevarla. Luna le recriminó por ello y él le explicó que no la llevaba porque tenía cara de rana. La animadora se sintió muy ofendida por ello, se fue a su cuarto y se puso a llorar. Una situación semejante se repitió varias veces, y la discusión siempre terminaba con el novio llamándole cara de rana. Ella empezó a perder su entusiasmo y a sentirse insegura en sus animaciones infantiles, situación que algunos padres de familia que la contrataban le hicieron notar en tono de queja.

Una mañana, Luna fue temprano a casa de su madre, le contó lo que ocurría con Pierre y ella le aconsejó que la próxima vez que aquel hombre la insultara, le dijera: «Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés» (frase que aprendió en un programa de televisión mexicano de mucha audiencia) para redirigir la ofensa a aquel francés maleducado. Y con eso ella podría sentirse mejor. Luna intentó mostrarse convencida de ello ante su madre porque no tenía deseos ni fuerzas para contradecirla.

Un sábado en que Pierre quiso salir de nuevo solo, Luna, jaloneada por los celos, no pudo evitar volver a reprocharle por ello. Y este volvió a decirle que tenía cara de rana. La animadora recordó entonces el consejo de su madre y, a pesar de que no creía en el efecto de la frase ni que le pudiera ayudar en algo, la soltó porque no se le ocurría qué más decir:

—Botellita de Jerez…

Pierre, se sonrió, iba a retrucarle con un gesto de soberbia insuperable, pero la palabra que intentó pronunciar se convirtió en un «croar». Desconcertado, se aclaró la garganta con una tosecilla descongestionadora y volvió a intentar responderle, y solo salió de su boca otro «croar».

Desesperado, Pierre tomó un vaso de agua, hizo unas gárgaras, convencido de que el problema estaba en su garganta, expulsó de su boca el agua en otro vaso vacío y luego volvió a la carga y un tercer «croar» más estruendoso que los anteriores se escuchó en la sala.

 


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Nota: La foto, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/4x4b4reb

 

 

Referencias bibliográficas

 

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Botellita de Jerez». En Suplemesian. N° VI, agosto del 2024, pp. 34 y 35. Consultado el 8 de septiembre del 2024 en https://tinyurl.com/4am4w55a

 


miércoles, 27 de marzo de 2024

NUEVA COLABORACIÓN PARA «CASTELLANÍZATE»

El 29 de febrero del 2024 salió el primer número del fanzine cultural Castellanízate, dirigido por el escritor, editor y jurista mexicano Roberto Méndez y la periodista, gestora cultural e investigadora mexicana Clarisa Camargo.

El fanzine, como ya lo indiqué antes, forma parte de la red de difusión y coordinación del Centro Intercultural «Rosario Castellanos», del estado de Oaxaca, México, y allí he publicado el microrrelato titulado «El sueño cumplido» (ver página 37 en el siguiente enlace: https://tinyurl.com/bdh224cw).

Esta publicación digital, que es de libre acceso, tiene una proyección internacional muy amplia, aunque la supresión de la página de autores en este número no me permitió verificar si esta se había ampliado. En todo caso, menciono los países de los colaboradores que registré en la anterior ocasión: España, Estados Unidos, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba, Venezuela y México.

Decidí incluir el texto en mención en este espacio virtual para que los seguidores de mi blog que no se hayan enterado de la noticia puedan disfrutarlo aquí también. Este es el texto en mención:

 

 

El sueño cumplido


Rubí admiraba tanto la belleza y el talento de Robinson Prado, un actor de cine famoso y culto, que un día de otoño decidió escribir un microrrelato en el que este se separaba de su esposa, una hermosa joven que ganó el cetro de Mis Universo en el 2012, para casarse con ella, sí, con Rubí; y así cumplió su sueño.



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* Este microrrelato, además, fue publicado antes en el libro Otoño e invierno, antología del I Concurso de Microrrelatos Otoño e Invierno 2014, organizado por Diversidad Literaria, de España, y en este mismo blog en donde se anunciaba lo anteriormente señalado (ver: https://tinyurl.com/mtra99fc). 

Nota: La foto, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica:  https://tinyurl.com/bdh224cw

 

 

Referencias bibliográficas

 

ROMÁN ENCINAS, Marco Antonio. «Microrrelatos selectos». En blog El Arte de Leer, 6 de julio del 2018. Consultado el 24 de marzo del 2024 en: https://tinyurl.com/mtra99fc

_____ «El sueño cumplido». En Castellanízate. Año 1, N° 1, noviembre del 2024, p. 37. Consultado el 24 de marzo del 2024 en https://tinyurl.com/bdh224cw