miércoles, 2 de junio de 2010

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS X


4. «Redactar el inicio»


La introducción de una reseña —de acuerdo con lo señalado por Álvaro Ezcurra— «es lo último que se escribe», aun cuando, por «lo general,… esta no sea una regla absoluta» (2007: 113).

Vamos a transcribir el inicio de una recensión para explicar su funcionamiento. En el primer número de la revista Lexis, aparece una reseña de Marcela Castro sobre el libro de V. Cabrera, titulado Tres poetas a la luz de la metáfora: Salinas, Aleixandre y Guillén, que empieza de este modo: «La metáfora puede ser definida como recurso formal de (sic) lenguaje poético (traslación de nombre y sentido entre dos términos) que pone de manifiesto una voluntad de expresarse creativamente. Su esencia no radica simplemente en el deseo de describir un objeto o una situación de manera distinta a la usual; con la metáfora se ofrece una visión inédita del mundo y de las cosas.

»V. Cabrera parte de estos postulados para presentar a través del estudio acucioso de la técnica metafórica empleada por tres poetas consagrados: Salinas, Aleixandre y Guillén, la “visión del mundo” peculiar que presta coherencia a sus obras. Este acercamiento indirecto a sus poéticas es complementado con una exposición de las opiniones e ideas que sobre la función y alcance de su poesía han vertido los propios autores» (1977: 116).

Marcela Castro explica en el primer párrafo la definición de metáfora que va a emplear Cabrera para emprender el estudio de la «visión del mundo» de tres poetas españoles en sus obras que se refleja en el uso de este recurso retórico. Es decir, «la descripción formal y la presentación de las ideas centrales» del libro «introducen, de manera directa, el libro por comentar. Así, el lector se podrá apoyar en lo primeramente dicho para comprender las posteriores afirmaciones que se hagan en la reseña» (2007: 14).

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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.



Bibliografía



CASTRO, Marcela. «V. Cabrera. Tres poetas a la luz de la metáfora: Salinas, Aleixandre y Guillén». En: Lexis, Vol. I, N° 1, Lima, julio de 1977, pp. 116-117.

EZCURRA, Álvaro (coord.). Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas. Lima: Estudios Generales Letras - Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.

sábado, 24 de abril de 2010

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS IX


3. «Regular el lenguaje»

El lenguaje de una recensión, según Álvaro Ezcurra, debe «evitar tanto la exageración de virtudes como la crítica desmedida. El uso de un lenguaje mesurado es una muestra de la madurez intelectual con la que se juzga objetiva y respetuosamente el trabajo de los demás.

»(…) Una reseña desmedidamente negativa podría hacer pensar al lector que está perdiendo su tiempo mientras la lee. ¿Para qué leerla si el material reseñado no tiene utilidad alguna? O, inclusive, ¿para qué reseñó el libro si no valía la pena? Del mismo modo, aunque estemos de acuerdo con determinadas ideas, hay que evitar el elogio exagerado del libro» (2007: 110).

El autor se concentra luego en cuatro «usos lingüísticos evaluativos de tipo léxico y sintáctico»:

i. «Los adjetivos» (uso lingüístico evaluativo de tipo léxico)

El empleo de adjetivos no debe ser arbitrario. Para Álvaro Ezcurra: «Decir que una idea es discutible, injustificada, valiosa u original es tomar posición. No cabe duda de que haya que tomar posición. Pero eso no significa olvidar que cada adjetivo elegido expresa un juicio de valor de cuya justificación y precisión se hará responsable el autor de la reseña. La posición debe ser razonable y justificada» (ibíd.).

«Adjetivos de uso frecuente en las reseñas suelen ser los siguientes: importante, interesante, útil, bueno. En algunos casos, podemos encontrar el poco sutil malo, que demuestra falta de tacto en el análisis crítico de un material. Es necesario evitar el abuso de los términos anteriores. Ello le imprime a la reseña un aspecto superficial, repetitivo y desprovisto de matices» (2007: 111).

El cuadro que presentamos a continuación ofrece «una lista de otras posibilidades. El adjetivo que encabeza cada columna es el más usual; los que están debajo expresan significados… más o menos cercanos al primero, que comunican matices específicos (…)» (ibíd.):


bueno

malo

útil

importante

interesante

equilibrado

preciso

exhaustivo

riguroso

analítico

ordenado

sólido

exacto

preliminar

oscuro

recurrente

errático

superficial

incompleto

insatisfactorio

inconsistente

eficaz

provechoso

enriquecedor

rico

reflexivo

esclarecedor

accesible

productivo

significativo

representativo

resaltante

relevante

profundo

notable

ilustrativo

necesario

original

innovador

creativo

singular

diferente

sugerente

fascinante

ingenioso

Con un diccionario se podrían agregar nuevos términos a esta lista, como bien lo señala el autor.


ii. «El uso de la voz pasiva» (uso lingüístico evaluativo de tipo sintáctico)

Cuando el sujeto de una oración pasa de una posición a otra, ello acarrea consecuencias de orden sintáctico y semántico. «En la voz activa, el sujeto de la oración tiene asignado el rol de agente. Por ejemplo, si decimos que (1) Juan engañó a José, está claro que Juan es quien realiza la acción que el verbo engañó describe. Es por ello el agente. En la voz pasiva, en cambio, el sujeto tendrá asignado el rol de paciente. Partiendo del ejemplo anterior, digamos ahora que (2) José fue engañado por Juan, donde el sujeto José es quien padece el engaño.

»Aunque en los ejemplos anteriores los participantes y la acción sean los mismos, el cambio de voz origina que el sentido de lo que se dice no sea el mismo. En (1), la atención del enunciado se centra en destacar que Juan es un engañador; en (2), se pone de relieve que José es víctima de un engaño. El cambio de voz, por lo tanto, puede ser una herramienta expresiva que nos permita concentrar el énfasis de lo comunicado en un participante o en otro. Veamos, por ejemplo, la diferencia entre las dos oraciones siguientes.

»El investigador, lamentablemente, utilizó fuentes inadecuadas.

»Fuentes inadecuadas, lamentablemente, fueron utilizadas por el investigador.

»La primera afirmación se enfoca en la responsabilidad que el investigador tuvo en el recojo de la información. Es por eso una crítica más directa y menos cortés. En la segunda, el foco de atención se centra en la calidad del material consultado, con lo que la culpa del investigador resulta atenuada» (2007: 111 y 112).


iii. «El uso estratégico de marcadores textuales» (uso lingüístico evaluativo de tipo sintáctico)

Los marcadores textuales ayudan a «expresar matices semánticos específicos. Veamos algunos ejemplos.

»El planteamiento del problema se determina con precisión. El estudio se apoya en varias fuentes inadecuadas.

»Aunque el estudio se apoye en varias fuentes inadecuadas, el planteamiento del problema se determina con precisión.

»El primer caso evalúa dos aspectos de manera separada: una virtud y un problema. En el segundo, el marcador textual aunque busca atenuar la mención de una falla destacando una virtud. También es posible variar el sentido si cambiamos el orden de los enunciados.

»El planteamiento del problema se determina con precisión; sin embargo, el estudio se apoya en varias fuentes inadecuadas.

»El estudio se apoya en varias fuentes inadecuadas; sin embargo, el problema se determina con precisión.

»La primera oración expresa más gravemente la crítica, puesto que esta se presenta en la segunda proposición a manera de acotación de la primera. En la segunda oración, en cambio, se mitiga la gravedad de la falla señalando una virtud como idea que se le opone» (2007: 112).


iv. «El uso del condicional hipotético» (uso lingüístico evaluativo de tipo sintáctico)

«El condicional hipotético es una construcción sintáctica que puede usarse para presentar, planteada como una situación irreal y con valor de sugerencia, una falencia que hay que señalar. Ofrecer sugerencias es una forma educada de señalar los problemas. De este modo, la mención de los puntos desfavorables se interpretará como una observación bien intencionada. Veamos algunos ejemplos.

»El estudio se apoya en fuentes inadecuadas.

»La selección de fuentes adecuadas hubiera permitido constituir bases sólidas para el análisis. (condicional-hipotético)

»El empleo de fuentes adecuadas hubiera provisto a la investigación de una base teórica sólida. (condicional-hipotético)

»De este modo, es posible matizar la expresión de la opinión. El condicional hipotético señala, como una recomendación, lo que hubiese podido ocurrir de haberse considerado el punto criticado. Es una manera positiva de expresar un problema: decir la verdad no excluye muestras de cortesía» (2007: 113).


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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.



Bibliografía

EZCURRA, Álvaro (coord.). Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas. Lima: Estudios Generales Letras - Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.

miércoles, 31 de marzo de 2010

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS VIII


2. «Citar el libro reseñado»

En este punto, se precisa transcribir los pasajes del libro reseñado que resulten convenientes. No es recomendable emplear el parafraseo, sino la cita textual y entrecomillada; su aparición en un texto determinado, sin embargo, no es ni debe ser gratuita, pues tiene su razón de ser.

Hay que aclarar que no se emplea el «sistema cita-nota» ni el «sistema autor-fecha» (para una explicación de esos puntos, véase Eco 2004: 178-188), a menos que se requiera mencionar un libro distinto al reseñado, algo que sucede cuando quien redacta es un especialista.

Como una recensión siempre va encabezada por los datos bibliográficos del libro que se comenta, no es necesario mencionar otra vez el apellido y nombre del autor ni el año de publicación en la referencia, basta con escribir el número de la página.

Se suele emplear tres formas para ese propósito:

1. «“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo…” (pág. 7)».
2. «“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo…” (p. 7)».
3. «“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo…” (7)».

Según Álvaro Ezcurra: «Las citas deberán, necesariamente, tener una función en el texto: apoyar una idea, extenderla, ejemplificarla, etc.» (2007: 108).

Veamos un ejemplo. En la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana N° 1, aparece una reseña de Alejandro Losada sobre el libro Historia de la novela hispanoamericana (1972), de Cedomil Goic, en la que se refiere lo siguiente (1975: 200): «Goic distingue dos épocas literarias: moderna y contemporánea (…). Para diferenciar una de otra utiliza varios criterios (…). Por ello, a efecto (sic) de una clasificación, opondrá ambas épocas en términos de “realista/antirrealista” (pp. 13, 178)».


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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.



Bibliografía

ECO, Umberto. Cómo se hace una tesis. México: Editorial Gedisa, 2004.

EZCURRA, Álvaro (coord.). Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas. Lima: Estudios Generales Letras - Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.

LOSADA, Alejandro. «Goic, Cedomil: Historia de la novela hispanoamericana». En: Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Año I, N° 1, Lima, 1er semestre de 1975, pp. 199-204.

domingo, 28 de febrero de 2010

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS VII

En su libro Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas, Álvaro Ezcurra enumera cinco estrategias específicas para la redacción de una reseña (2007: 103-117), que son:

1. «Analizar el material»
2. «Citar el libro reseñado»
3. «Regular el lenguaje»
4. «Redactar el inicio»
5. «Redactar el cierre»

El autor advierte que no se trata de una «secuencia fija de pasos», sino de un «conjunto de puntos» que hay que considerar «durante el proceso de escritura» (2007: 103).

En este envío sólo desarrollaré la primera estrategia y en los otros, las que quedan.


1. «Analizar el material»



Para Álvaro Ezcurra, analizar un texto es identificar los tres puntos que mencioné en el post anterior, éstos son: «las ideas centrales del libro, cuáles son sus propósitos, cuáles son los argumentos con que se apoyan los propósitos (…). Hay que detenerse en ellos para exponerlos y, de ser necesario, para valorarlos» (ibíd.).

Es importante recordar lo siguiente: «Analizar no equivale a resumir. Mientras que en un resumen se presentan cabalmente los contenidos de un texto, en un análisis les imprimimos nuestras propias consideraciones a las afirmaciones que hacemos» (2007: 104).

Voy a transcribir fragmentos de una recensión escrita por Abelardo Oquendo, tomada de la Revista Peruana de Cultura N° 4, de 1965, en donde se muestra el análisis que hace de una biografía.

«JURADO, Alicia. Genio y figura de Jorge Luis Borges. Editorial Universitaria de Buenos Aires, Bs. Aires, 1964, 190 págs.

»Sobre el modelo de la serie francesa “Par lui même”, Eudeba ha iniciado una colección que se propone informar sobre la vida y la obra de los más notables escritores de América Latina. La estructura general de estos libros es la siguiente: una biografía del autor o, más bien, un retrato de su personalidad; una aproximación a sus libros, una breve antología, un repaso de las más importantes opiniones escritas sobre el autor tratado y un recuento bibliográfico de sus obras y los estudios publicados en torno a ella. Constituye un especial atractivo en estos libritos la profusa iconografía con que se ilustra su texto (…).

»(…) Sobre la base de su personal conocimiento, la autora va dibujando la figura de Borges, nos va contando los escasos hechos de una vida más dedicada a leer que a vivir, como él mismo lo dijo más de una vez. Una profunda admiración tiñe estas páginas que dejan mucho en la penumbra pero que iluminan desde atrás un perfil que se recorta lo suficientemente nítido como para comprender que la de Borges es exactamente esa extraordinaria personalidad que se refleja en sus libros. Sin embargo, no será sin emoción que los amantes de Borges confirmen esta identidad, la existencia de una vida que se contrae a casi nada más que al mundo de las ideas y sus símbolos, porque ese mundo está animado, en Borges, por una intensidad que es vibrante, gozosa, atroz y cálida como la vida.

»Alicia Jurado logra precisar esta condición borgeana a lo largo de su trabajo, del mismo modo como refuta muchas otras erradas apreciaciones de la obra de Borges. Pero lo hace en un tono apasionado y en exceso mordaz para un tipo de libros que pretenden la difusión y no la polémica. Sin duda la autora es una discípula aprovechada de ese “arte de injuriar” que Borges enseñó en uno de sus ensayos, pero hubiera sido preferible a la amena demostración de sus habilidades en este terreno con que nos obsequia, una más serena exposición de sus puntos de vista, suficientemente válidos, como para prescindir de la ironía. La fervorosa amistad que Alicia Jurado le profesa a Borges —amistad que le permite avalar con la confirmación verbal del propio autor tratado varias de sus interpretaciones— se desborda no sólo aquí sino también en casos en los que hace salvedades superfluas con ánimo de protectora oficiosa de la reputación de Borges en medios convencionales, como cuando se refiere al pensamiento de este último sobre la divinidad o la religión. Con todo, estas objeciones parciales no perjudican el conjunto de la visión clara e inteligente que hace valioso su estudio».

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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.



Bibliografía


EZCURRA, Álvaro (coord.). Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas. Lima: Estudios Generales Letras - Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.

OQUENDO, Abelardo. «Jurado, Alicia. Genio y Figura de Jorge Luis Borges». En: Revista Peruana de Cultura, Año I, N° 4, Lima, enero de 1965, pp. 135 y 136.

lunes, 1 de febrero de 2010

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS VI



En el libro Saber escribir, de Jesús Sánchez Lobato, se recomienda no olvidar al público al momento de redactar la reseña, pues se debe «pensar que pueden leerla:

— Personas que leen por placer las críticas.
— Personas que solo quieren recibir una información sobre lo que existe en el mercado cultural.
— Personas que no han leído el libro…, pero pueden llegar a verlo.
— Personas que sí lo han leído… y buscan una comparación» (2007: 476).

Por su parte, Álvaro Ezcurra, con miras a desarrollar la recensión, señala: «Después de haberlo subrayado, anotado y fichado [el libro que se va a reseñar]…, tendrás que tener claras algunas cuestiones. Las siguientes preguntas están pensadas en función de textos académicos, no de textos literarios.

¿Cuál es la estructura del libro y cómo se disponen en ella las ideas centrales?
¿Cuáles son los propósitos centrales del libro?
¿Cuáles son los argumentos principales con los que el autor busca arribar a su propósito?» (2007: 102 y 103).

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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.



Bibliografía


EZCURRA, Álvaro (coord.). Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas. Lima: Estudios Generales Letras - Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.



SÁNCHEZ LOBATO, Jesús (coord.). Saber escribir. Buenos Aires: Instituto Cervantes, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2007.

jueves, 31 de diciembre de 2009

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS V


En su texto «¿Cómo hacer una reseña literaria?», la Revista Digital Literaria Oxigen escribe acerca de la etapa preliminar a la redacción de un texto bajo esa modalidad expositivo-argumentativa. El autor, a su vez, toma esa información del libro How to Write Book Reports (Cómo escribir reportes sobre libros), de Harry Teitelbaum.

He seleccionado los pasos que se pueden aplicar de manera general a cualquier tipo de recensión y los he enumerado según un criterio personal. Ellos son:

1. «Razonar cuidadosamente el título de la obra y el significado e implicación».
2. «Leer el prólogo (si existiera) para familiarizarse con la intención del autor».
3. «Mirar sobre la tabla de contenido (si existiera) para enterarse de la organización básica de la obra».
4. «Tener una copia personal del libro o del trabajo, si es posible, para poder hacer anotaciones según se va leyendo».
5. «Si el libro no es propio, mantener hojas de papel disponibles para anotar las reacciones e insertarlas».
6. «Leer la obra en su totalidad para tener una impresión general. Sobre esta impresión inicial, hacer un bosquejo mental de cómo se va a trabajar en la reseña».
7. «Leer por segunda vez, en esta ocasión para darle más énfasis a aquellos detalles que puedan fortalecer la impresión inicial o modificarla».

La revista en mención describe igualmente los estadios que constituyen el proceso de organizar y redactar una reseña literaria. De ellos tomo los que considero pertinentes para la tarea que me toca (pues planteo el tema de forma general y no específica), y también los enumero según mi punto de vista (véase: http://www.revistaoxigen.com/Menus/Recursos/7como_resena.htm).

1. «Revisar cuidadosamente todas las notas marginales incluidas durante la lectura».
2. «Formular una hipótesis y redactarla».
3. «Hacer una lista de aquellas notas que apoyen la hipótesis formulada en tarjetas 4x6 y eliminar el resto».
4. «Empezar a usar divisiones y subdivisiones de ideas».
5. «Al escribir el borrador debe dejarse tres líneas por medio y márgenes amplios para revisiones futuras».
6. «Es esencial tener a mano herramientas de referencia como diccionarios [incluir uno de sinónimos y antónimos, por favor] y usarlos para la redacción del ensayo».
7. «Antes de revisar por primera vez el borrador se debe dejar un día por medio para poder hacer correcciones y cambios objetivamente».
8. «Si hay abundancia de correcciones, no dudar en volver a pasar en limpio y escribir un segundo borrador».

En el siguiente envío continuaré escribiendo sobre este punto que aún no se ha agotado y es el más extenso de esta secuencia.

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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.


Bibliografía

REVISTA DIGITAL LITERARIA OXIGEN. «¿Cómo hacer una reseña literaria?». Zaragoza (España). Consulta: 8 de agosto del 2009. http://www.revistaoxigen.com/Menus/Recursos/7como_resena.htm

sábado, 28 de noviembre de 2009

CÓMO ESCRIBIR RESEÑAS IV



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Los autores difieren en cuanto al número y al nombre que le dan a cada una de las partes de la estructura de una reseña. Para simplificar el asunto, he seleccionado la descripción hecha por Álvaro Ezcurra, una adaptación de la que se encuentra en el libro Academic Writing for Graduate Students (Escritura académica para estudiantes graduados), de John Swales y Christine Fiek, del 2004.

He enumerado la cita textual que sigue con un fin meramente didáctico (2007: 102): «Está dicho ya que las reseñas ofrecen la síntesis y la valoración de un libro. Ambos propósitos se pueden expresar en partes distintas del texto, como señalamos a continuación.

»1. Aproximación general al libro
»La reseña se encabeza con la información de los datos bibliográficos del libro en cuestión… Se suele iniciar planteando el tema del libro, describiendo al potencial lector, destacando información sobre el autor, ubicando el libro dentro de su campo de estudio, etc.

»2. Síntesis del libro
»Aquí se aclara su organización general y se describen el contenido y los objetivos de cada capítulo.

»3. Comentario de partes claves del libro
»Se evalúan puntos específicos. Se trata de destacar, fundamentada y objetivamente, aspectos positivos o negativos.

»4. Comentario final
»Hacia el final se propone un balance de los aciertos y las virtudes del texto, y se evalúa el conjunto del libro. Pueden incluirse recomendaciones».

En el siguiente envío, hablaremos del proceso de redacción de una reseña.


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Nota: La foto digital que encabeza el texto fue tomada por Marco Antonio Román Encinas.


Bibliografía

EZCURRA, Álvaro (coord.). Iniciarse en la redacción universitaria. Exámenes, trabajos y reseñas. Lima: Estudios Generales Letras - Pontificia Universidad Católica del Perú, 2007.

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