martes, 30 de agosto de 2022

SOBRE JULIO VERNE

En una entrevista que le hizo Gordon Jones a Julio Verne para la revista Temple Bar, de junio de 1904 (recuperada en el libro Grandes entrevistas de la historia 1904-1922), el escritor francés cuenta cómo fueron sus inicios en el campo de las letras y cómo empezó a escribir libros en que mezclaba la novela con sus conocimientos de ciencia:

 

—¿Cuándo empezó su carrera como escritor? —pregunté.

—Esa es una pregunta que podría tener dos respuestas —contestó—. A los doce o catorce años, siempre andaba con una pluma en la mano y durante mis días de escolar estaba continuamente escribiendo, sobre todo poesía. Durante toda mi vida he sentido gran pasión por las obras poéticas y dramáticas. Prueba de ello es que en mi juventud publiqué un número considerable de obras de teatro, algunas de las cuales tuvieron un cierto éxito. Mi segunda y principal carrera comenzó cuando tenía más de treinta años y fue provocada por un súbito impulso. Se me ocurrió, un buen día, que quizás podría utilizar mis conocimientos científicos para combinar la ciencia y la novela bajo una forma narrativa que atrajera al público. La idea adquirió tanta fuerza dentro de mí que decidí ejecutarla en el acto. El resultado fue Cinco semanas en globo, un libro que alcanzó un éxito asombroso: las ediciones se agotaban en muy poco tiempo. Mi editor me consultó sobre la posibilidad de escribir más libros con el mismo estilo. Aunque la idea no me agradaba del todo, accedí a sus demandas y el resultado fue que desde entonces, en lo que concierne a mis publicaciones, he abandonado completamente mi vieja pasión por otra a la que he consagrado toda mi energía y atención (2015: 16).

En otro momento de la entrevista, Gordon Jones advierte sobre la presencia de la esposa de Verne y registra lo que ella dijo sobre el novelista galo:

Al llegar a este punto de la conversación apareció ante nosotros la señora Verne, una encantadora dama de cabellera plateada, que disfruta con el mayor placer de los triunfos de su marido. Le pregunté si su marido había podido elaborar alguna novela gracias a la ayuda que ella le había brindado.

—Oh, no —contestó ella—, no tomo parte alguna en las creaciones de mi marido; todo lo que hago es leerlas cuando están terminadas y solo cuando están finalmente impresas llego a conocer algo de ellas. Supongo que habrá notado —continuó la señora Verne—que los personajes principales de mi marido son ingleses. Él siente una gran admiración por sus compatriotas y ha declarado que ellos se prestan maravillosamente bien para sus novelas.

—Sí —intervino Verne—. Los ingleses, por su carácter independiente y su flema producen personajes admirables; especialmente cuando la naturaleza de los hechos les exige que se enfrenten, en cada instante, con dificultades completamente imprevistas como es el caso de Phileas Fogg (2015: 17 y 18).

Y cuando Gordon Jones le pregunta a Verne cuál era su método de trabajo, el autor de La vuelta al mundo en ochenta días contesta lo siguiente:

 

—¿Mi método de trabajo? Bien, hasta hace unos meses me despertaba invariablemente a las cinco y escribía durante tres horas antes de desayunar. La mayor parte de mi trabajo siempre se hizo a esas horas y, aunque en algunas ocasiones volvía a sentarme durante unas horas cuando ya el día estaba avanzado, casi todas mis historias han sido escritas cuando la mayoría de las personas duermen. Siempre he sido un lector empedernido, sobre todo de periódicos y revistas y es mi costumbre recortar y conservar para referencia futura cualquier párrafo o artículo que me interese. Es así como almaceno mis ideas y al mismo tiempo me mantengo completamente actualizado con respecto a las materias del dominio científico. La tarea es laboriosa, es cierto, pero el resultado compensa el esfuerzo y si el artículo es cuidadosamente clasificado nunca será un problema encontrar alguno de esos textos, aun cuando hayan transcurrido varios años (2015: 20).

Agrego un detalle adicional sobre su forma de trabajo que lo cuenta Jaime Rubio Hancock en su artículo «Julio Verne y la nostalgia de lo asombroso», del 4 de noviembre del 2015:

 

Su documentación era tan meticulosa que hay lectores que creen que estuvo en Mallorca, añade Delgado, por cómo describe al detalle las calles de Palma y el castillo de Bellver en Clovis Dardentor. En realidad, nunca estuvo allí y sacó toda la información de Die Balearen, nueve volúmenes sobre las islas escritos por su amigo el archiduque Luis Salvador de Austria (ver: https://bit.ly/3TDuYxY). 

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Nota: La imagen, al inicio de esta entrada, fue tomada de la siguiente dirección electrónica: https://bit.ly/3TDuYxY

 

Bibliografía

 

KONTENUT. Grandes entrevistas de la historia 1904-1922. Chile: Kontenut, 2015.

RUBIO HANCOCK, Jaime. «Julio Verne y la nostalgia de lo asombroso». En página web Verne, del diario El País, 4 de noviembre del 2015. Consultado el 29 de agosto del 2022 en https://bit.ly/3TDuYxY


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